Cuando los hijos quedan en medio de la separación
La separación puede ir bien o mal, pero lo que de verdad marca a un hijo no es que os separéis: es quedarse en el medio, haciendo de mensajero o teniendo que elegir bando.
Lo que hace daño no es la separación: es el medio
Los estudios sobre separación llevan décadas apuntando a lo mismo: los hijos de padres separados que siguen en conflicto lo pasan mucho peor que los hijos de padres separados que se entienden. Lo que pesa es el conflicto, no la separación.
Quedarse en el medio tiene formas muy concretas y muy reconocibles. Llevar recados de una casa a otra. Que le pregunten qué hace el otro. Oír opiniones sobre su padre o su madre. Notar que contar que se lo pasó bien el fin de semana entristece a alguien.
Un hijo en esa posición hace lo único que puede: administrar lo que cuenta en cada casa. Aprende a callar, a decir lo que cada uno quiere oír y a sentirse desleal haga lo que haga. Eso es un trabajo emocional enorme para alguien de nueve años.
Y no siempre lo hacen los padres. A veces son los abuelos, o alguien de la familia que toma partido y comenta delante del niño lo que piensa del otro.
Lo que se ve cuando un hijo administra
Casi nunca lo dicen. Los hijos protegen a sus padres, incluso cuando son ellos quienes lo están pasando mal.
No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres, ya tiene sentido mirarlo.
Contadnos qué está pasando- Cuenta cosas distintas en cada casa, o no cuenta nada.
- Evita hablar del otro padre delante de vosotros.
- Se disculpa por haberlo pasado bien en el otro sitio.
- Ha empezado a llevar recados entre los dos.
- Se ha vuelto muy responsable de repente, como si cuidara de vosotros.
- Ha bajado el rendimiento escolar o se aísla más.
- Se enfada mucho o se ha vuelto irritable sin causa clara.
- Ha dicho que no quiere ir a casa de uno de los dos.
Un hijo que no se queja no siempre está bien. A veces es el que más está cuidando de que nadie se preocupe.
Sacarles del medio, aunque vosotros sigáis enfadados
El objetivo no es que os reconciliéis ni que os llevéis bien. Es que vuestro hijo deje de ser el terreno donde se juega el conflicto.
Se trabaja con los dos padres si es posible, y si no, con el que venga. Muchas veces se ve también al hijo, solo, para que tenga un sitio donde no tenga que cuidar de nadie.
Ver dónde está colocado
En qué situaciones concretas queda en medio, con ejemplos de la última semana. Suelen ser más de las que parecía.
Acordar lo mínimo
Nada de mensajero, nada de interrogatorios, nada de opinar del otro delante de él. Se firma esto aunque no se acuerde nada más.
Un canal entre adultos
Cómo os vais a comunicar vosotros: por dónde, con qué tono y para qué temas. Breve y práctico, no terapéutico.
Sesiones con el hijo
Un espacio donde pueda decir lo que no puede decir en casa sin que nadie se entere ni se ofenda.
Reparar y explicar
Contarle el cambio de forma explícita: que ya no va a tener que llevar recados y que puede querer a los dos sin pedir permiso.
Lo que más nos preguntan las familias
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Cómo le decimos que nos separamos?
Mi ex habla mal de mí delante de los niños.
No nos hablamos, ¿esto puede funcionar?
Mi hijo no quiere ir con su padre.
¿Esto sirve para el juzgado?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Que vuestro hijo no tenga que elegir
Contadnos cómo está la situación y os decimos si podemos ayudaros.


