Psicólogo de adolescentes en Murcia
A esta edad casi nadie pide ayuda con esas palabras. Se nota en que ya no cuenta nada, en que se encierra, en que salta por cualquier cosa o en que ha dejado de hacer lo que le gustaba. Y desde fuera cuesta saber si es la edad o es algo más.
No todo es la edad
«Es que está en esa época.» A veces sí. La adolescencia trae cambios de humor, más intimidad y menos ganas de contar, y eso entra dentro de lo normal.
La diferencia no está en el síntoma, está en el tiempo y en el precio que paga. Un mal mes lo tiene cualquiera. Cuando algo lleva meses y le está costando amigos, notas, sueño o ganas, ya no es la edad.
Contadnos qué habéis notado- Ha dejado de hacer cosas que antes le gustaban, y no las ha cambiado por otras.
- Duerme mal, come distinto o se pasa el día en la habitación.
- Las notas han bajado de golpe o ha empezado a faltar a clase.
- Salta por cualquier cosa, o al revés: no reacciona a nada.
- Habéis visto marcas, o dice cosas sobre sí mismo que asustan.
- Se ha ido apartando de sus amigos de siempre.
Si lo que habéis visto es de la última línea, no esperéis a que se confirme. Llamad.
En qué trabajamos con adolescentes
Seis terrenos, y cada motivo con su página: qué es, cómo se reconoce a esta edad y qué se hace en consulta.
Ánimo y ansiedad
Lo que más llega, y casi siempre después de meses aguantando.
Señales de alarma
Cuando el malestar ya está saliendo por algún sitio.
Quién es y cómo se ve
La edad en la que se decide con qué uno se queda.
Con los demás
A esta edad, lo que pasa fuera de casa pesa más que nunca.
Cuerpo, pantallas y consumo
Conductas que empiezan siendo un alivio y acaban mandando.
Lo que le ha pasado
Cuando hay algo concreto detrás y no se ha colocado.
Su espacio es suyo
Es la parte que más cuesta explicar en casa y la que más determina si la terapia funciona. Un adolescente que sospecha que todo lo que diga llegará a sus padres no cuenta nada, y sin eso no hay nada que trabajar.
Así que se le dice desde el primer día lo que sí y lo que no. Y a vosotros también, para que nadie se lleve sorpresas.
- Lo que cuenta en sesión no se repite en casa sin que él lo sepa.
- Vosotros recibís cómo va el proceso, no la transcripción de lo que dice.
- Hay una excepción, y se dice en voz alta: si hay riesgo para su vida o su integridad, se os cuenta.
- Cuando algo tiene que salir de la sesión, se prepara con él antes.
No es una concesión: es la condición para que hable. Y que hable es de lo que depende todo lo demás.
Primero entender, luego tratar
Las primeras sesiones no son de técnicas: son para saber qué pasa, desde cuándo y qué lo mantiene. Con un adolescente eso lleva algo más, porque primero hay que ganarse que quiera venir.
Y sin él dentro no hay tratamiento. Se le explica qué vamos a hacer y para qué, y se acuerdan objetivos con él, no solo con vosotros.
Primero con vosotros
Una sesión con los padres para contar la historia completa sin que él tenga que oírla ni corregirla.
Evaluación con él
Entrevista y, si hace falta, cuestionarios. Aquí se decide también si quiere seguir, porque forzado no funciona.
Devolución
Qué hemos entendido, con nombre y explicación. Primero a él y después a vosotros, y las dos veces se puede preguntar todo.
Tratamiento
Con objetivos concretos y sesiones con vosotros cada cierto tiempo. Si hace falta, se coordina con el instituto.
Cierre
Cuando lo que traía está resuelto, las sesiones se espacian y se cierra. Trabajamos para que deje de venir.
Precio de la sesión de terapia para adolescentes
De 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el instituto no se cobran aparte.
Ver todas las tarifasLo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
No quiere venir. ¿Qué hacemos?
¿Me vais a contar lo que diga en sesión?
¿Desde qué edad atendéis?
¿Cuántas sesiones va a necesitar?
¿Tenemos que ir los dos padres?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Que no tenga que llegar a peor para pedir ayuda
Contadnos qué habéis notado y os decimos si hace falta hacer algo. Preguntar no compromete a nada.