Política de cookies
Spoiler: no guarda ninguna. Aquí explicamos por qué, qué recibe Google de todas formas y cómo comprobarlo tú.
Última revisión: Septiembre de 2026
Qué es una cookie
Un archivo de texto muy pequeño que una web guarda en tu navegador para reconocerte la próxima vez. No es un programa y no puede hacer nada por su cuenta: solo guarda información.
Algunas son imprescindibles para que un sitio funcione y otras sirven para medir qué se lee. Las primeras no necesitan tu permiso; las segundas, sí. Este sitio no usa ni unas ni otras, y en el apartado siguiente está el porqué.
Las que usa esta web
Ninguna. Y no es una manera de hablar: esta web no guarda ni una sola cookie en tu navegador, ni al entrar ni después. Tampoco guarda nada en el almacenamiento local.
Puedes comprobarlo tú en treinta segundos, sin fiarte de nosotros: abre una ventana de incógnito, entra en la web, pulsa F12 y mira en Aplicación → Cookies. Está vacío.
Por eso no verás aquí el cartel de aceptar cookies que sale en todas partes: el consentimiento se exige para guardar información en tu equipo, y aquí no se guarda ninguna. El día que pongamos algo que sí lo requiera, habrá cartel, y podrás decir que no con la misma facilidad con la que dirías que sí.
Las de terceros
Tampoco. Pero cuidado con la conclusión fácil: que no haya cookies no significa que no haya tratamiento de datos. Son dos cosas distintas, y aquí hay dos servicios de fuera que reciben tu dirección IP por el simple hecho de que la página cargue.
Google Analytics y una etiqueta de Google Ads miden cuánta gente entra, qué lee y de dónde viene. Están configurados en modo de consentimiento denegado: Google recibe la medición pero no puede escribir nada en tu equipo ni reconocerte cuando vuelvas. Esa es la razón técnica de que no haya cookies.
La tipografía ya no cuenta como tercero: hasta septiembre de 2026 se cargaba desde Google Fonts, y ahora está alojada en nuestro servidor. Una conexión menos con Google en cada visita.
Akismet solo entra en juego si dejas un comentario: comprueba si es spam, y para eso lo procesa en servidores de Estados Unidos. Si no comentas, no interviene.
Lo que no hay es publicidad, redes sociales ni remarketing. Nadie te va a perseguir con anuncios por haber leído aquí sobre ansiedad, y en una web de psicología eso nos parece lo mínimo.
Cómo quitarlas
Desde la configuración de tu navegador puedes ver las cookies guardadas, borrarlas y bloquear las nuevas. Cada navegador lo tiene en un sitio distinto, pero todos lo tienen.
Dónde mirar
- Chrome: Configuración → Privacidad y seguridad → Cookies.
- Firefox: Ajustes → Privacidad y seguridad.
- Safari: Preferencias → Privacidad.
- Edge: Configuración → Cookies y permisos del sitio.
- En el móvil, la ruta suele ser Ajustes → el navegador → Privacidad.
Cómo lo hemos comprobado
Esta página no dice lo que nos gustaría que pasara: dice lo que pasa. Se comprobó el 6 de septiembre de 2026 abriendo la web en una ventana limpia y revisando las cuatro formas que tiene un sitio de guardar algo en tu equipo —cookies, almacenamiento local, almacenamiento de sesión y bases de datos del navegador—. Las cuatro estaban vacías.
Se revisó también a qué servidores de fuera se hacía alguna petición, que es lo que de verdad importa cuando no hay cookies.
Esto se vuelve a comprobar y esta página se actualiza cada vez que cambie algo que pueda afectarle: una herramienta de medición nueva, un proveedor distinto, un cambio en la configuración de consentimiento o cualquier tecnología que guarde datos en tu navegador.
Qué pasa si las bloqueas
Nada. El sitio funciona exactamente igual, porque no depende de ninguna cookie para nada.
Si además quieres cortar las conexiones con Google, eso no se hace con la configuración de cookies sino con un bloqueador de contenidos. También funciona, y la web se seguirá viendo igual: la tipografía es nuestra.