Terapia familiar en Murcia
Cuando en casa se discute siempre lo mismo, o se ha instalado un silencio que nadie sabe romper, el problema rara vez es de una sola persona. Suele estar en cómo os relacionáis, y eso se puede cambiar.
¿Qué es la terapia familiar sistémica?
La terapia familiar sistémica trabaja con la familia entera —quienes conviven o tienen un vínculo que pesa— en lugar de con una sola persona. Lo que se mira no es quién falla, sino cómo os relacionáis.
Aunque el malestar lo exprese uno solo, casi siempre está sostenido por algo que pasa entre todos: una conversación que siempre acaba igual, un papel que alguien lleva años ocupando, una norma que nunca se dijo en voz alta.
Por eso el cambio no se le encarga a nadie en particular. Se construye entre todos, y necesita que todos se impliquen.
La familia es el primer sitio donde uno aprende a relacionarse y a poner nombre a lo que siente. Como centro especializado en terapia familiar en Murcia, trabajamos esa historia: lo que se ha vivido, lo que se da por supuesto y lo que se sigue repitiendo hoy.
Cuando lo que antes funcionaba ya no sirve
Las familias no llegan por una crisis repentina. Llegan cuando llevan tiempo intentándolo por su cuenta y ven que las mismas soluciones ya no arreglan nada.
No hace falta que la situación sea grave para venir. De hecho, cuanto menos enquistado esté, menos cuesta desmontarlo.
Contadnos qué está pasando- Las discusiones se repiten con el mismo guion y el mismo final.
- Hay temas que ya no se tocan para no montar el pollo.
- En casa cada uno va a lo suyo y coincidís solo para las cosas prácticas.
- Uno de vuestros hijos está mal y en casa nadie se pone de acuerdo en qué hacer.
- Ha pasado algo —una separación, una pérdida, una enfermedad— y todo se ha descolocado.
- Alguien siempre acaba haciendo de árbitro, y está agotado.
No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga en el tiempo, ya es motivo suficiente para consultarlo.
Con lo que llegan las familias
Cada casa tiene su historia, pero los atascos se parecen más de lo que uno cree.
Comunicación y convivencia
Cuando hablar cuesta más caro que callarse.
Crianza, hijos y adolescencia
Cuando el malestar de un hijo pone a prueba a toda la casa.
Cambios que descolocan
Etapas normales que obligan a reorganizarlo todo.
Separación y nuevas familias
Cuando hay que rehacer los papeles y que nadie quede en medio.
Aquí no se busca culpable
Es lo primero que decimos en la primera sesión, porque muchas familias llegan con la sensación de que van a salir señaladas.
Lo que se busca es el bucle: qué dice uno, cómo lo entiende el otro, qué responde entonces, y por qué acabáis siempre en el mismo punto. Entender eso quita mucha culpa de encima.
Primera sesión, todos
Necesitamos oír cómo vive cada uno lo que está pasando. Las versiones no coinciden casi nunca, y esa diferencia ya es información.
Evaluación del sistema
Historia de la familia, momento actual, papeles que ocupa cada uno y qué patrones se repiten. También qué funcionaba antes y cuándo dejó de funcionar.
Hipótesis y objetivos
Os contamos qué creemos que mantiene el malestar, sin tecnicismos. A partir de ahí se acuerdan los objetivos entre todos.
Trabajo y cierre
Sesiones conjuntas, y por partes cuando conviene. Según vais manejándoos solos, se espacian hasta cerrar el proceso.
Qué se hace en las sesiones
No es sentarse a discutir con alguien delante tomando notas.
Un sitio donde hablar sin heriros
Con alguien que corta los bucles antes de que se conviertan en la discusión de siempre, y que se asegura de que a todos les llega el turno.
La historia de la familia
Dibujamos el mapa de quién es quién y qué se ha heredado. Muchas discusiones de hoy vienen de una generación atrás.
Los papeles y los límites
Quién decide, quién media, quién se calla y quién carga con todo. Cuando los papeles están claros, la convivencia se descarga sola.
Sesiones con todos y por partes
A veces conviene ver a los padres solos, o a un hijo por su cuenta. Se decide según el caso, y siempre sabiendo todos lo que se hace.
Tareas para casa
Acuerdos concretos para la semana. La sesión sirve para entender; el cambio se juega el martes por la noche, en vuestro salón.
Coordinación con quien haga falta
Si el caso lo pide, hablamos con el colegio, con el pediatra o con el psiquiatra. Con vuestro permiso y sin cobrarlo aparte.
Qué podéis esperar y qué no
Mejor decirlo antes de que os sentéis todos en la sala.
Lo que sí
- Que cada uno pueda decir cómo lo vive sin que se le eche encima el resto.
- Entender el bucle en el que estáis metidos y ver la parte de cada uno.
- Normas y acuerdos claros, que reduzcan el roce del día a día.
- Salir con menos culpa de la que traíais al entrar.
- Que os digamos si lo vuestro se trabaja mejor en otro formato.
Lo que no
- Un juez que dictamine quién tiene razón.
- Arreglar a un miembro de la familia mientras los demás miran.
- Cambiar a nadie por encargo. Ni aquí ni en ningún sitio.
- Contar en la sesión conjunta lo que alguien dijo en la suya.
- Alargar el proceso. Trabajamos con objetivos, no por sesiones.
Precio de la sesión de terapia familiar
60 minutos para toda la familia, vengan dos personas o cinco. La primera cuesta lo mismo que las demás y el precio no sube durante el proceso.
Ver todas las tarifasLo que se pregunta antes de venir
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Tenemos que ir todos?
¿Y si uno se niega a venir?
¿Vais a decir de quién es la culpa?
El problema es de mi hijo. ¿Por qué terapia familiar?
¿Cuántas sesiones son y cada cuánto?
¿Se puede hacer online?
¿Cuánto cuesta y me dais factura?
Contadnos qué pasa en casa y os decimos si podemos ayudaros
Sin compromiso. Si vemos que lo vuestro se trabaja mejor de otra forma, os lo diremos en la primera sesión.