Terapia para familias reconstituidas en Murcia
Dos casas, dos historias y unas normas que no coinciden. La pareja funciona, y aun así en casa hay una tensión de fondo que nadie sabe muy bien cómo nombrar.
Una familia nueva no empieza de cero
Una familia reconstituida no es una familia que empieza: es una familia que se junta con historia previa, con costumbres ya hechas y con vínculos que existían antes que la pareja.
De ahí salen casi todas las fricciones. Los hijos no eligieron esta casa. La nueva pareja llega a un sitio donde ya había normas. Y todos intentan comportarse como si esto fuera lo mismo que una familia de siempre, cuando no lo es y no tiene por qué serlo.
El error más común es querer ir rápido: exigir cariño desde el principio, que la nueva pareja ejerza de padre o madre desde el primer mes, o llamar familia a algo que todavía se está construyendo. El vínculo se gana con tiempo compartido, no con títulos.
Y hay una regla que resuelve muchísimo: al principio, las normas y las consecuencias las pone el padre o la madre biológico. La nueva pareja las sostiene, no las dicta. Eso cambia por completo cómo se recibe cada límite.
Cuando cada uno sabe que sobra un poco
La mayoría de estas familias funcionan razonablemente bien. Lo que las agota es una tensión de fondo constante.
No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres, ya tiene sentido mirarlo.
Contadnos qué está pasando- Los hijos comparan constantemente con la otra casa.
- La nueva pareja siente que no pinta nada cuando hay que poner un límite.
- Se han oído frases como «tú no eres mi padre» o «tú no eres mi madre».
- Las normas cambian según en qué casa esté cada uno.
- Alguno de los hijos se ha ido replegando desde que empezó la convivencia.
- Hay celos entre los hijos de uno y los del otro.
- La pareja discute por los hijos del otro más que por los propios.
- Se evitan ciertos temas para no romper la paz.
Que un hijo tarde en aceptar a la nueva pareja no significa que no vaya a hacerlo. Significa que necesita tiempo, y el tiempo aquí es de años, no de meses.
Darle a cada uno un lugar que pueda ocupar
El objetivo no es convertir esto en una familia tradicional. Es que cada uno tenga un sitio claro y que las reglas del juego dejen de cambiar.
Se trabaja con la pareja, con los hijos según la edad, y con la familia entera en algunos tramos. La otra casa entra en el mapa aunque no venga nadie de allí.
Dibujar las dos casas
Quién es quién, quién vive dónde, qué normas hay en cada sitio y qué se espera de cada uno. Casi nunca está dicho en voz alta.
Colocar a la nueva pareja
Qué papel ocupa ahora y cuál no le toca todavía. Quitarle el papel de padre o madre suele aliviar a todos, incluida ella.
Acordar las normas de esta casa
Pocas, claras y aplicables a todos los que viven aquí. Que en la otra casa sean distintas es normal y no hay que igualarlo.
Dar espacio a los vínculos previos
Que cada padre tenga tiempo a solas con sus hijos. Sin eso, el hijo siente que ha perdido a su padre además de haber ganado una casa.
Ir despacio a propósito
Objetivos por meses, no por semanas. La literatura habla de años para que una familia reconstituida se sienta familia, y saberlo quita mucha presión.
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Lo que más nos preguntan las familias
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Preguntar por WhatsAppMi hijo no acepta a mi pareja, ¿qué hago?
¿Puede mi pareja castigar a mis hijos?
En la otra casa hay otras normas y es un caos.
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