Pide cita
Separación de los padres

Apoyo psicológico a niños ante la separación de los padres

La investigación es clara en algo que tranquiliza y responsabiliza a la vez: lo que más pesa en cómo lo lleva un hijo no es la separación, es el conflicto que ve entre vosotros después.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Sin tomar partidoNi de uno ni de otro
Con los dos progenitoresAunque vengáis por separado
Fuera del procedimientoEsto no es un peritaje
Qué le pasa

No es la separación: es el conflicto

CulpaLealtadesRutinasRegresión
Ver terapia familiar

Separarse no daña a un hijo por sí mismo. Lo que se asocia con peores resultados es la exposición sostenida al conflicto: las discusiones delante, los mensajes que se le hacen llegar a través de él, hablar mal del otro y la presión por posicionarse.

En un niño aparecen además dos cosas muy propias de la edad. La primera es la culpa: por su forma de pensar, es frecuente que crea que algo que hizo o dejó de hacer tuvo que ver. Casi nunca lo dice, y hay que preguntárselo de forma explícita.

La segunda es el conflicto de lealtades: la sensación de que estar bien con uno es traicionar al otro. Agota, es silencioso y es de lo que más se enquista.

Y como en cualquier pérdida, es habitual que vuelva atrás durante un tiempo: pipí en la cama, hablar como más pequeño, no querer separarse. Suele remitir si el clima se calma. Buena parte de las familias que llegan a nuestra consulta de Murcia vienen justo en ese momento.

Señales

Cuándo conviene que hable con alguien de fuera

La mayoría de los niños se adapta con el tiempo si el clima en casa se calma. La terapia no es obligatoria por haberse separado.

Lo que sí conviene mirar es si esto se está quedando enganchado.

Contadnos qué habéis notado
  • Dice o insinúa que es culpa suya.
  • Hace de mensajero entre vosotros, o pregunta por el otro con miedo.
  • Evita hablar de uno delante del otro.
  • Ha vuelto atrás: pipí en la cama, rabietas, no dormir solo.
  • Ha bajado el rendimiento o no quiere ir al colegio.
  • Se ha vuelto responsable de más de lo que le toca.
  • Se niega a ir a casa de uno de los dos.
  • Dolores de tripa o de cabeza sin causa médica desde entonces.

Si dice que no quiere ir con uno de los dos, conviene entender el motivo antes de forzar y antes de ceder. Casi nunca es lo que parece a primera vista.

Si se puede, contadlo los dos juntos, con un mensaje acordado y sin culpables. Tres ideas que necesita oír de forma explícita, aunque os parezcan obvias: que no es culpa suya, que los dos vais a seguir siendo sus padres y que seguiréis queriéndole igual. Después, lo concreto: dónde va a dormir, cuándo va a ver a cada uno, si cambia de colegio. La incertidumbre es lo que más angustia a un niño. Y lo que hay que evitar aunque cueste: hablar mal del otro delante de él, usarle para preguntar cosas, hacerle elegir de qué lado está y contarle detalles de adultos que no le corresponden.
Tratamiento

Sacarle de en medio

El trabajo tiene dos patas y la de los padres pesa tanto como la del niño.

Con él, un sitio neutral donde poder decir lo que en casa no puede. Con vosotros, pautas concretas para bajar el ruido, que es lo que de verdad cambia su pronóstico.

Ver qué ha entendido

Qué le han contado, qué se ha imaginado por su cuenta y qué se está callando. Casi siempre hay huecos rellenados con algo peor.

Quitarle la culpa

De forma explícita y repetida. A esta edad no basta con decirlo una vez ni con darlo por sabido.

Deshacer las lealtades

Trabajar la idea de que querer a uno resta al otro, que es de lo que más culpa genera y menos se verbaliza.

Rutinas y previsibilidad

Saber dónde está cada día y con qué normas. La incertidumbre es un desgaste constante.

Pautas para vosotros

Qué se habla delante de él, cómo se comunica lo práctico sin usarle de mensajero y cómo sostener límites parecidos en dos casas.

Quién lo trata

La persona del equipo que lleva esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Le va a perjudicar la separación?
No por sí misma. Lo que se asocia con peores resultados es el conflicto sostenido entre los padres y la exposición a él. Esa es justo la parte sobre la que sí podéis actuar.
¿Cómo se lo contamos?
Si se puede, los dos juntos y con un mensaje acordado. Tres cosas que necesita oír explícitamente: que no es culpa suya, que los dos seguís siendo sus padres y que le vais a querer igual. Y después, lo concreto y práctico.
¿Podemos venir por separado?
Sí, y es habitual. Lo que pedimos es que los dos estéis informados y de acuerdo con que reciba tratamiento, porque en menores el consentimiento corresponde a ambos progenitores salvo resolución judicial que diga otra cosa.
¿Le vais a preguntar con quién quiere vivir?
No. Esto no es un peritaje y no evaluamos custodias. Preguntarle eso en terapia sería ponerle exactamente donde no queremos que esté. Si necesitáis un informe, eso es psicología jurídica y lo hace otro profesional.
Ha vuelto a hacerse pis por la noche.
Los retrocesos son frecuentes tras un cambio así y no significan que algo vaya mal en su desarrollo. Suelen remitir cuando el clima se calma, y mientras tanto conviene no castigarlos.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión individual de 50 a 60 minutos. Si el trabajo pasa a ser con la familia, se hace como terapia familiar, que son 80 € la sesión. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que no cargue con lo que no le toca

Contadnos cómo está la situación y os decimos qué se puede hacer.

Sin compromiso En el centro de Murcia u online Confidencialidad garantizada