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Tics y hábitos nerviosos

Tratamiento de tics y hábitos nerviosos en niños

Parpadea, carraspea, se muerde las uñas o se tira del pelo. Lo primero que conviene saber es que decirle que pare no funciona, y que la mayoría de los tics infantiles remiten solos.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Sin señalar el ticLa atención lo aumenta
Reversión de hábitosEl tratamiento de elección
Coordinación médicaCon su pediatra o neuropediatra
Qué le pasa

No lo hace a propósito

InvoluntarioSensación previaEstrésFluctuación
Ver ansiedad infantil

Un tic es un movimiento o un sonido rápido, repetido y no rítmico, que aparece sin que él lo decida: parpadear, encoger el hombro, carraspear, hacer un ruido con la garganta. Los tics transitorios son bastante frecuentes en la infancia y en la mayoría de los casos remiten solos en meses.

La palabra clave es involuntario, aunque con un matiz: muchos niños describen una sensación previa, una especie de picor o tensión que solo se alivia al hacerlo. Por eso pueden contenerlo un rato, y por eso ese rato les cuesta un esfuerzo enorme que después se paga con una descarga mayor.

Los tics fluctúan: aparecen y desaparecen, cambian de forma y empeoran con el cansancio, el estrés y —esto es importante— cuando se les presta atención. Que hoy estén peor no significa que el niño esté peor.

Aparte están los hábitos nerviosos: morderse las uñas, chuparse el dedo, tirarse del pelo. No son exactamente lo mismo, pero se tratan con la misma técnica.

Cuándo consultar

Cuándo conviene tratarlo

Un tic que aparece unas semanas, no le molesta y nadie comenta suele irse solo. No necesita tratamiento, necesita que se le deje en paz.

Lo que sí conviene consultar es esto.

Contadnos qué habéis notado
  • Le está causando dolor o molestias físicas.
  • Se ríen de él, o le señalan en el colegio.
  • Interfiere con escribir, leer o atender en clase.
  • Le da vergüenza y ha empezado a evitar situaciones.
  • Llevan más de un año, o han ido a más.
  • Han aparecido varios a la vez, motores y de sonido.
  • Se acompañan de mucha ansiedad o de rituales.
  • Se hace daño: uñas en carne viva, calvas por tirarse del pelo.

Conviene una valoración con su pediatra antes de empezar, para descartar otras causas y decidir si hace falta valoración por neuropediatría.

«Deja de hacer eso», «para ya», «¿otra vez?»: cada aviso pone el foco sobre el tic, y la atención es uno de los factores que más lo aumenta. Además le añade vergüenza y la sensación de estar fallando en algo que no controla. Lo que sí ayuda es no comentarlo delante de él ni delante de otros, mantener las rutinas de sueño porque el cansancio los dispara, y bajar la exigencia en las temporadas en que van a más. Si en el colegio le señalan, conviene hablar con el tutor —con vuestro permiso lo hacemos nosotros— para que se explique en clase y deje de ser un tema.
Tratamiento

Sustituir el tic por otra respuesta

El tratamiento psicológico de elección es el entrenamiento en reversión de hábitos, que no consiste en aguantarse: consiste en aprender a detectar la señal previa y responder con un movimiento incompatible que la neutraliza.

Sirve igual para los tics y para los hábitos nerviosos, y en niños funciona bien porque se plantea como un juego con objetivos.

Registrar

Qué tics hay, cuándo aparecen más y qué situaciones los disparan. Con vosotros, porque él no siempre se da cuenta.

Entrenar la detección

Que aprenda a notar la sensación previa. Es el paso que hace posible todo lo demás.

Respuesta incompatible

Un movimiento discreto que no se puede hacer a la vez que el tic, practicado hasta que sale solo.

Bajar la activación

Herramientas para el estrés y cuidado del sueño, que son los dos factores que más los disparan.

Colegio y entorno

Quitar el foco: pautas para casa y, si hace falta, hablar con el tutor para que deje de ser un tema.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Lo hace para llamar la atención?
No. Los tics son involuntarios. Puede contenerlos un rato con mucho esfuerzo, y eso confunde, pero después suele venir una descarga mayor.
¿Se le van a quitar?
La mayoría de los tics transitorios de la infancia remiten solos en meses. Se trata cuando le molestan, le duelen, le señalan o interfieren con su vida.
Cuando le decimos que pare, para.
Para un momento, y a costa de un esfuerzo grande. A medio plazo el aviso empeora el tic, porque la atención es uno de los factores que más lo aumentan. Es la pauta que más pedimos retirar.
Han empeorado mucho este mes.
Los tics fluctúan por naturaleza y empeoran con cansancio y estrés. Un empeoramiento no significa que algo vaya mal, aunque sí conviene mirar si ha cambiado algo alrededor.
Se muerde las uñas hasta hacerse sangre.
Eso ya no conviene dejarlo pasar. Los hábitos que producen daño físico se tratan con la misma técnica y responden bien.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el colegio o con su pediatra no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que el tic deje de ser un tema

Contadnos qué habéis notado y os decimos si hace falta hacer algo.

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