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Dependencia emocional

Terapia para la dependencia emocional en adolescentes

Las primeras relaciones son intensas por definición y eso no es un problema. El problema empieza cuando desaparecen los amigos, cuando todo se decide en función del otro y cuando el control se confunde con amor.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Trabajo con el apegoPor qué se vincula así
Detección de abusoSe valora siempre
Con vosotros dentroSin prohibir, que empeora
Qué le pasa

Cuando el otro se convierte en la única referencia

Miedo al abandonoAnularseCelosControl
Ver rupturas en adultos

La dependencia emocional es una forma de vincularse en la que la propia estabilidad depende por completo del otro. En la adolescencia aparece con toda su fuerza porque es cuando se estrenan las relaciones de pareja y todavía no hay una identidad sólida debajo.

Lo que se ve desde fuera es que se anula: cambia de gustos, deja el deporte, se aleja de sus amigos, y todas las decisiones pasan por el filtro de si al otro le parecerá bien. Por dentro lo que hay es un miedo intenso al abandono.

De ahí salen los celos y la vigilancia, que a esta edad tienen una forma muy concreta: la última conexión, la ubicación compartida, las contraseñas, revisar el móvil. Nada de eso es una prueba de amor, y conviene decirlo así de claro porque muchos adolescentes lo viven al revés.

Casi siempre hay dos cosas debajo: una autoestima que depende de la aprobación ajena y un patrón de apego ansioso. Sobre eso se trabaja, no sobre la relación concreta.

Señales

Cuándo deja de ser estar enamorado

Que una primera relación sea absorbente durante unas semanas entra dentro de lo esperable.

Lo que hay que mirar es si el resto de su vida se ha ido apagando y si hay control por medio.

Contadnos qué habéis notado
  • Ha dejado de ver a sus amigos, o los ha perdido.
  • Ha abandonado actividades que le gustaban.
  • Consulta cualquier decisión antes de tomarla.
  • Se hunde por completo cuando el otro tarda en contestar.
  • Justifica cosas que antes no habría tolerado.
  • Hay ubicación compartida, contraseñas o revisión del móvil.
  • Ha aceptado normas sobre cómo vestir o con quién hablar.
  • Cortan y vuelven una y otra vez, siempre igual.

Si hay control sobre lo que hace, con quién habla o cómo viste, amenazas, presión sexual o miedo, eso ya no es dependencia: es una relación abusiva. El 016 atiende las 24 horas, es gratuito y no deja rastro en la factura.

El impulso de prohibir es comprensible y casi siempre sale mal: le empuja a esconderla y le deja sin nadie a quien contarle lo que pase dentro. Lo que sí funciona es no atacar a la otra persona —eso le obliga a defenderla— y preguntar por él: cómo se siente después de estar juntos, si puede decir que no, qué ha dejado de hacer desde que están. Mantened la puerta abierta aunque discutáis, porque el día que quiera salir de ahí necesitará que siga abierta. Y si hay control o miedo, eso ya no se negocia: se consulta.
Tratamiento

Que vuelva a haber alguien debajo

El trabajo no consiste en convencerle de que deje la relación. Consiste en devolverle criterio propio, y con criterio propio las decisiones suelen tomarse solas.

Se trabaja el apego, la autoestima y la asertividad, que son las tres piezas que están fallando.

Recuperar su vida

Amigos, actividades y espacios propios. Es lo primero, porque sin nada fuera de la relación no hay desde dónde decidir.

Entender el patrón

Por qué se vincula así, de dónde viene ese miedo al abandono y qué se repite de una relación a otra.

Autoestima que no dependa

Construir valía sobre cosas propias y no sobre la aprobación del otro. Es el núcleo del cambio.

Asertividad

Poder decir que no, poner límites y discrepar sin sentir que va a perderle. Se practica en consulta.

Relaciones sanas

Reconocer qué es cuidado y qué es control, para que sepa distinguirlo también en la siguiente relación.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Le prohíbo que la vea?
Casi nunca funciona: suele reforzar la relación y romper la comunicación con vosotros. Lo que sí sirve es preguntar por él y mantener la puerta abierta, aunque discutáis.
¿Cómo sé si es dependencia o algo peor?
La línea es el control. Si el otro decide con quién habla, cómo viste o dónde está, si hay amenazas, presión sexual o miedo, eso es una relación abusiva y se aborda de otra manera. El 016 atiende las 24 horas y no deja rastro.
Cortan y vuelven cada dos semanas.
Es el patrón más típico y el más agotador para todos. Lo que sostiene el ciclo es el miedo al vacío, no la relación en sí. Es exactamente lo que se trabaja en terapia.
No quiere venir porque dice que no hay problema.
Muy frecuente. Se puede empezar con vosotros para trabajar cómo acompañarle sin romper el vínculo. Muchos acaban viniendo, sobre todo tras una ruptura.
¿Esto se le pasará con la edad?
Algunos sí. Pero el patrón de vinculación tiende a repetirse, y una relación así deja huella en la autoestima. Trabajarlo ahora es mucho más barato que trabajarlo a los treinta.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que no tenga que anularse para que le quieran

Contadnos qué habéis notado y os decimos por dónde se empieza.

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