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Estimulación cognitiva

Estimulación y rehabilitación cognitiva en Murcia

Cuando ya se sabe qué pasa, queda la parte larga: sostener lo que funciona, recuperar lo que se pueda y buscar la manera de seguir haciendo la vida de siempre.

Neuropsicóloga colegiadaMáster oficial · Colegiada MU-4247
Memoria y atenciónY funciones ejecutivas
Con un plan escritoObjetivos concretos y revisión
Sesiones de 50 a 60 min60 € la sesión, sin subidas
Qué es

Entrenar lo que se puede, compensar lo que no

MemoriaAtenciónFunciones ejecutivasAutonomía
Ver terapia para adultos

La rehabilitación cognitiva es el trabajo que viene después del diagnóstico. No busca averiguar qué ocurre —eso ya está hecho—, sino que lo que ocurre pese lo menos posible en el día a día de esa persona.

Se apoya en dos patas. Una es entrenar: hay funciones que responden al ejercicio sostenido, sobre todo cuando hay un daño concreto y un cerebro que todavía se reorganiza. La otra es compensar, que es la que más se olvida y la que más autonomía devuelve a corto plazo: apoyos externos, rutinas, avisos, maneras de hacer lo mismo por otro camino.

No son juegos de memoria. Un cuaderno de pasatiempos entrena a hacer pasatiempos. Aquí se trabaja sobre lo que esa persona necesita seguir haciendo —la medicación, las cuentas, la compra, orientarse en su barrio— porque es ahí donde se nota si algo sirve.

Y se trabaja con la familia dentro. Quien convive con la persona es quien sostiene los apoyos el resto de la semana, así que forma parte del plan desde el principio, no como público.

Cuándo ayuda

Cuándo tiene sentido empezar

Casi nunca llama la propia persona: llama un hijo, una pareja o alguien que lleva meses notando algo y ya tiene un informe en la mano.

No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres que se mantengan, ya hay con qué trabajar.

Cuéntanos tu caso
  • Hay un diagnóstico de deterioro cognitivo y nadie ha explicado qué se puede hacer a partir de ahora.
  • Después de un ictus o un traumatismo craneal, algo no ha vuelto a funcionar igual.
  • Las tareas de siempre —la medicación, las cuentas, la compra— se han vuelto costosas.
  • Se repiten las mismas preguntas, o se pierde el hilo a media conversación.
  • La familia ha empezado a hacer cosas por él o por ella, y cada vez son más.
  • Hay desorientación en sitios que antes eran conocidos.
  • Cuesta arrancar tareas, organizarlas o dejarlas terminadas.
  • Se ha dejado de salir o de ver gente por miedo a quedar mal.

Cuanto antes se empieza, más margen hay: se trabaja mejor sobre lo que aún se conserva que sobre lo que ya se ha perdido.

Aquí no se pasan pruebas ni se emiten informes de diagnóstico neuropsicológico. Si lo que necesitáis es saber qué está pasando y ponerle nombre, eso corresponde a neurología y a una unidad de valoración, y os decimos a dónde acudir. Lo nuestro empieza en el punto siguiente: con el diagnóstico ya hecho, trabajar para que afecte lo menos posible a la vida de esa persona. Lo decimos de entrada porque es la confusión más habitual y no queremos que nadie pida cita esperando otra cosa.
Tratamiento

Del informe al día a día

Un plan de estimulación que no cambia nada fuera de la consulta no sirve. El objetivo se mide en casa, no en la sesión.

Se empieza por lo que ya está escrito en los informes previos, y se traduce en cosas concretas que esa persona quiere seguir pudiendo hacer.

Punto de partida

Leer los informes que ya existan y hablar con la familia. Qué se conserva, qué se ha perdido y qué es lo que más molesta ahora mismo.

Objetivos concretos

Pocos y medibles: volver a llevar la medicación, orientarse en un trayecto, sostener una conversación. No «mejorar la memoria».

Sesiones de trabajo

Ejercicios ajustados en dificultad, ni tan fáciles que aburran ni tan difíciles que frustren. La frustración es el motivo número uno de abandono.

Llevarlo a casa

Apoyos externos, rutinas y avisos que la familia pueda mantener. Aquí es donde se gana la autonomía de verdad.

Revisión

Cada cierto tiempo se mira si los objetivos siguen teniendo sentido y se ajustan. En procesos degenerativos, ajustar a tiempo es la mitad del trabajo.

Quién lo trata

La persona del equipo que lleva esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.

Loles Olmos, Psicóloga sanitaria y neuropsicóloga
Contenido revisado por Loles Olmos. Psicóloga sanitaria y neuropsicóloga · Colegiada MU-4247. Ver su perfil.
Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta antes de llamar

Y si te queda alguna, escríbenos. Preguntar no compromete a nada.

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¿Hacéis la evaluación neuropsicológica?
No. Aquí no se pasan pruebas diagnósticas ni se emiten informes: eso corresponde a neurología y a una unidad de valoración. Nosotros trabajamos a partir del diagnóstico ya hecho, y si aún no lo tenéis os orientamos sobre dónde conseguirlo.
¿Sirve si ya hay un diagnóstico de deterioro o de alzhéimer?
Es justo el caso para el que está pensado. No revierte la enfermedad, pero sí cambia cuánto tiempo se conserva la autonomía y cómo se llevan las cosas del día a día.
¿No es lo mismo que los cuadernos de pasatiempos?
No. Un cuaderno entrena a hacer cuadernos. Aquí se trabaja sobre lo que esa persona necesita seguir haciendo —la medicación, las cuentas, orientarse— que es donde se nota si algo sirve.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
Es un trabajo sostenido, no un tratamiento corto: se piensa en meses y con una frecuencia estable. En la primera consulta se plantea un calendario realista y cuándo se revisa.
¿Puede participar la familia?
Debe. Quien convive es quien sostiene los apoyos el resto de la semana, así que entra en el plan desde el principio. También se puede empezar con una consulta solo con la familia.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, la misma tarifa en consulta que online. Aquí están todas las tarifas.
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