Los estilos de apego en la pareja
Uno necesita hablarlo ya y el otro necesita espacio para poder pensar. Ninguno de los dos está haciendo nada mal, y aun así se hacen daño cada vez.
Cómo aprendiste que se quiere
El estilo de apego es la forma en que cada uno aprendió, muy pronto, qué esperar de las personas importantes: si estarían cuando hicieran falta, y qué había que hacer para que estuvieran. Eso deja una manera de reaccionar cuando el vínculo se tambalea.
De forma muy resumida: quien tiene un apego más ansioso se acerca cuando siente amenaza y necesita resolverlo ya, porque la distancia le resulta insoportable. Quien lo tiene más evitativo se aleja para regularse, porque la intensidad le desborda y necesita espacio antes de poder hablar.
Los dos están haciendo lo mismo: intentar sentirse seguros. El problema es que lo que calma a uno es exactamente lo que alarma al otro. Perseguir confirma al que huye que va a ser invadido; retirarse confirma al que persigue que va a ser abandonado. Y así el baile se acelera solo.
Conviene decir dos cosas. El apego no es una etiqueta ni un diagnóstico: describe una tendencia, no una condena. Y se puede cambiar: una relación que responde de otra forma, sostenida en el tiempo, modifica el patrón.
El baile de perseguir y alejarse
Nadie llega a consulta hablando de apego. Se llega diciendo que uno agobia y el otro es frío.
No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres, ya tiene sentido mirarlo.
Contadnos qué está pasando- Uno necesita resolverlo en el momento y el otro necesita irse.
- Cuanto más insiste uno, más se cierra el otro.
- Se ha dicho «me agobias» y también «eres un témpano».
- Un silencio de horas se vive como un abandono.
- A uno le cuesta pedir sin sonar a reproche.
- Al otro le cuesta decir lo que siente aunque lo sienta.
- Después de una discusión, uno quiere hablar y el otro dormir.
- Este mismo patrón ya estaba en relaciones anteriores.
Que se repita en varias relaciones no significa que el problema seas tú. Significa que hay un aprendizaje antiguo que se activa siempre igual.
Cambiar el baile, no a la persona
El objetivo no es que uno se vuelva menos ansioso ni que el otro se vuelva más expresivo. Es que dejéis de activaros mutuamente el mismo mecanismo.
Se trabaja sobre todo desde la terapia centrada en emociones, que es el enfoque con más apoyo para esto en pareja.
Identificar el estilo de cada uno
Sin etiquetas ni diagnósticos: cómo reacciona cada uno cuando el vínculo se tambalea y de dónde le viene.
Dibujar el baile
El bucle completo, con quién se mueve primero y qué dispara al otro. Verlo fuera quita a los dos el papel de culpable.
Nombrar el miedo
Qué teme de verdad cada uno debajo del reproche o del silencio. Es la parte que casi nunca se ha dicho en voz alta.
Responder distinto
Que el que huye aprenda a quedarse un poco más y el que persigue a pedir sin acusar. Se practica aquí, no en casa.
Reparar las veces que falla
Va a volver a pasar. Lo que cambia una relación no es no fallar, es saber volver rápido y sin factura.
Las personas del equipo que llevan esto
Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con alguna de ellas con quien te vas a sentar.
Lo que más nos preguntan las parejas
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿El apego se puede cambiar?
¿Y si mi pareja no quiere venir?
Me pasa lo mismo en todas mis relaciones.
¿Esto no es echarle la culpa a la infancia?
¿Cuántas sesiones hacen falta?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Que dejéis de bailar el mismo baile
Contadnos cómo suele empezar y os decimos si podemos ayudaros.




