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Mutismo selectivo

Tratamiento del mutismo selectivo en niños

En casa habla por los codos y en el colegio no dice una palabra. No es timidez, no es cabezonería y no es que no quiera: es un trastorno de ansiedad, y tiene tratamiento.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Nunca se le presionaPedirle que hable lo empeora
Con el colegio dentroSin el aula no hay tratamiento
Cuanto antes, mejorSe consolida con los años
Qué le pasa

No es que no quiera hablar: es que se bloquea

AnsiedadBloqueoContextosAnticipación
Ver ansiedad infantil

El mutismo selectivo es la incapacidad persistente para hablar en determinadas situaciones sociales, normalmente el colegio, en un niño que habla con total normalidad en otras, casi siempre en casa. Está clasificado como un trastorno de ansiedad, y ahí está la clave de todo.

La palabra «selectivo» despista a mucha gente, porque suena a elección. No lo es: lo que ocurre es un bloqueo, parecido a quedarse en blanco en un examen pero con la voz. Muchos niños describen después que querían contestar y no les salía.

Suele empezar en la etapa infantil, al incorporarse al colegio, y con frecuencia se interpreta durante años como timidez o como una fase. Mientras tanto se consolida, porque cada día que pasa sin hablar refuerza el patrón y aumenta la presión de la primera vez. A nuestra consulta de Murcia llega casi siempre así: años después de las primeras señales.

Para hablar de trastorno, la dificultad debe mantenerse al menos un mes, sin contar el primer mes de colegio, e interferir en su vida académica o social.

Señales

Cómo se reconoce

Lo característico es el contraste: el mismo niño, dos comportamientos completamente distintos según dónde esté.

Y suele haber un patrón de personas: con quién sí y con quién no.

Contadnos qué habéis notado
  • Habla con normalidad en casa y no habla en el colegio.
  • No responde a la profesora ni siquiera para pasar lista.
  • Se comunica por gestos, señalando o susurrando a un compañero.
  • Se queda paralizado si se le pregunta directamente.
  • Sí habla con algún compañero concreto, o solo si no hay adultos.
  • Evita situaciones donde pueda tener que hablar.
  • En cumpleaños o con desconocidos se queda pegado a vosotros.
  • Lleva así más de un mes, ya pasado el periodo de adaptación.

Antes de empezar conviene descartar dificultades del lenguaje o de audición con su pediatra. Si el niño habla con soltura en casa, normalmente ya están descartadas.

«Dile hola», «contéstale a la señorita», «anda, que tú sabes hablar»: son las frases con mejor intención y peor efecto de todo este cuadro. Cada vez que se le pone el foco encima, la ansiedad sube y el bloqueo se refuerza. Lo mismo pasa con premiarle si habla o mostrar decepción si no lo hace, porque convierte cada situación en un examen. Lo que sí ayuda: quitarle presión, permitir que responda de otra forma mientras tanto, no hablar por él sistemáticamente y no comentar delante de otros que es muy tímido o que no habla. Y sobre todo, no esperar a ver si se le pasa.
Tratamiento

Ir bajando el listón hasta que la voz salga sola

El tratamiento funciona por aproximaciones sucesivas: se empieza en una situación donde sí habla y se va acercando poco a poco a la que no, cambiando un solo elemento cada vez.

Se hace en el colegio, no solo en consulta, y por eso la coordinación con el centro es imprescindible.

Mapear dónde sí y dónde no

Con qué personas, en qué sitios y de qué formas se comunica hoy. De ahí sale todo el plan.

Crear confianza sin hablar

Las primeras sesiones no exigen palabra: se juega, se comunica por otras vías y se quita presión.

Aproximaciones sucesivas

De un sonido a una palabra, de un susurro a la voz normal, de una persona a dos. Un cambio cada vez.

Trasladarlo al aula

Con la profesora dentro del plan: cómo preguntarle, qué respuestas se aceptan y cómo se amplía sin forzar.

Generalizar

Extenderlo a más personas, más sitios y más situaciones, hasta que hablar deje de ser una excepción planificada.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿No es simplemente muy tímido?
No. La timidez incomoda pero permite hablar. Aquí hay un bloqueo, y está clasificado como un trastorno de ansiedad. Confundirlo con timidez es lo que hace que muchos casos tarden años en tratarse.
¿Lo hace a propósito?
No. La palabra «selectivo» despista: no elige callarse. Muchos niños cuentan después que querían contestar y no les salía, como quedarse en blanco pero con la voz.
¿Se le pasará solo?
Puede remitir en algunos casos, pero lo habitual es que se consolide cuanto más tiempo pasa, porque cada día sin hablar aumenta la presión de la primera vez. Es de los cuadros en los que más se nota tratar pronto.
¿Qué le decimos a la profesora?
Que no le pregunte delante de la clase, que acepte otras formas de respuesta por ahora y que no comente en voz alta que no habla. Y lo mejor: que hablemos con ella, con vuestro permiso y sin coste.
¿Necesita logopeda?
No, salvo que además haya una dificultad del lenguaje. Aquí el problema no es el habla, es la ansiedad. Si en la evaluación aparece algo del lenguaje, os lo decimos y os derivamos.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el colegio no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que pueda hablar donde hoy se bloquea

Contadnos dónde habla y dónde no, y os decimos por dónde se empieza.

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