Pide cita
Separación de los padres

Apoyo a adolescentes ante la separación de los padres

A los quince años se entiende casi todo lo que pasa entre los padres, y eso no lo hace más fácil. Lo que más le afecta no es la separación en sí, sino el conflicto que siga viendo entre vosotros después.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Sin tomar partidoNi de uno ni de otro
Con los dos progenitoresAunque vengáis por separado
Fuera del procedimientoEsto no es un peritaje
Qué le pasa

Lo entiende todo, y por eso le pesa

LealtadesPérdidaRutinasFuturo
Ver terapia familiar

La separación por sí sola no deja a un hijo peor. Lo que hace daño es vivir durante mucho tiempo en medio del conflicto: discusiones que presencia, recados que se le encargan para el otro, comentarios sobre su padre o su madre, la sensación de que tiene que elegir.

A un adolescente le afecta además de una forma muy suya. Está justo en la etapa de construir su propia identidad y su idea de las relaciones, y ve caer el modelo que tenía delante. Muchos se replantean su propio futuro afectivo a partir de ahí.

Y es la edad en la que más se nota el conflicto de lealtades: sentir que llevarse bien con uno es fallarle al otro. Unos lo resuelven poniéndose del lado de uno; otros, alejándose de los dos. Casi ninguno lo cuenta.

Que reaccione con enfado no significa que lo esté llevando mal del todo. Muchas veces el enfado es lo único que se permite mostrar.

Señales

Cuándo pedir ayuda

Casi todos los chicos y chicas acaban adaptándose si en casa baja la tensión. Separarse no obliga a que vaya a terapia.

Lo que conviene observar es si algo se ha quedado atascado.

Contadnos qué habéis notado
  • Se siente en medio, o hace de mensajero entre vosotros.
  • Mide lo que cuenta en cada casa.
  • Cuida de un hermano, o de uno de vosotros, más de lo que le corresponde.
  • Ha bajado el rendimiento o falta a clase desde entonces.
  • Se enfada mucho más, o se ha apagado de golpe.
  • Se culpa de lo que ha pasado.
  • Ha dejado de ir con uno de los dos, o pone excusas cada semana.
  • Ha empezado a consumir o a asumir riesgos nuevos.

Si no quiere ir con uno de vosotros, antes de obligarle o de dejarlo estar hay que saber qué hay detrás: a veces es lealtad al otro, a veces algo concreto de esa casa y a veces, simplemente, que su vida está en otro barrio.

La terapia de vuestro hijo no sirve como prueba en un procedimiento judicial, y no lo va a ser. Si le atendemos, lo hacemos como pacientes: no evaluamos capacidades parentales ni emitimos valoraciones para el juzgado sobre su caso. Mezclar las dos cosas destruye la confianza del menor y el sentido del tratamiento. Si lo que necesitáis es un informe, eso es psicología jurídica y lo hace otro profesional del centro, con otro encargo.
Tratamiento

Que deje de hacer de puente

Se trabaja con él y con vosotros, y vuestra parte cuenta tanto como la suya.

Él necesita un sitio donde decir lo que en ninguna de las dos casas puede decir. Vosotros, pautas concretas para que baje la tensión, porque eso es lo que más mejora cómo lo lleva.

Un espacio neutral

Donde no tenga que cuidar lo que dice ni medir a quién puede molestar. Es lo primero que necesita.

Deshacer las lealtades

Ayudarle a ver que querer a uno no es quitarle nada al otro. Es de lo que más culpa le genera y de lo que menos habla.

Pautas para vosotros

Qué conversaciones no se tienen delante de él, cómo os pasáis la información sin que haga de recadero y cómo mantener normas parecidas en las dos casas.

Rutinas y previsibilidad

Que sepa con tiempo dónde va a estar cada semana y qué se espera de él en cada sitio. Vivir en la duda desgasta mucho.

Su propio proyecto

Recolocar lo que esto le ha movido sobre las relaciones y sobre su futuro, que es lo específico de esta edad.

Quién lo trata

La persona del equipo que lleva esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Le va a marcar la separación?
No por el hecho de separaros. Lo que la investigación relaciona con más problemas es seguir expuesto al conflicto entre vosotros, y eso sí está en vuestra mano.
¿Hace falta que estemos de acuerdo los dos?
Con menos de 16 años, sí: el tratamiento necesita el consentimiento de ambos progenitores, salvo que una resolución judicial diga otra cosa. A partir de los 16 puede darlo él mismo. Podéis venir a las entrevistas por separado, que es bastante habitual.
¿Nos vais a contar lo que diga en sesión?
Lo que cuenta en sesión es confidencial: a vosotros os contamos cómo va el trabajo y lo que necesitéis para ayudarle, no el detalle de lo que dice. La excepción es el riesgo: si corre peligro él o alguien más, lo sabréis.
Su padre o su madre le cuenta cosas que no debería.
Es uno de los motivos de consulta más frecuentes. Se trabaja con él para que pueda sostener ese límite, y se aborda con los adultos si hay margen. Cuando el conflicto es grande, muchas veces conviene terapia familiar.
Dice que no quiere ir con su padre, o con su madre.
Antes de forzar o de ceder hay que entender qué hay detrás, y rara vez es lo que parece. Puede ser conflicto de lealtades, algo concreto de la convivencia o simplemente su vida social. Se valora caso por caso.
¿Cuánto cuesta la sesión?
La sesión individual son 60 € y dura entre 50 y 60 minutos. Si hace falta trabajar con toda la familia, se hace como terapia familiar, a 80 € la sesión. Todas las tarifas, aquí.
¿Hablamos?

Un sitio donde no tenga que elegir

Contadnos cómo lo está viviendo y os decimos por dónde empezar.

Sin compromiso En el centro de Murcia u online Confidencialidad garantizada