Apoyo a adolescentes ante la separación de los padres
A los quince años se entiende casi todo lo que pasa entre los padres, y eso no lo hace más fácil. Lo que más le afecta no es la separación en sí, sino el conflicto que siga viendo entre vosotros después.
La separación por sí sola no deja a un hijo peor. Lo que hace daño es vivir durante mucho tiempo en medio del conflicto: discusiones que presencia, recados que se le encargan para el otro, comentarios sobre su padre o su madre, la sensación de que tiene que elegir.
A un adolescente le afecta además de una forma muy suya. Está justo en la etapa de construir su propia identidad y su idea de las relaciones, y ve caer el modelo que tenía delante. Muchos se replantean su propio futuro afectivo a partir de ahí.
Y es la edad en la que más se nota el conflicto de lealtades: sentir que llevarse bien con uno es fallarle al otro. Unos lo resuelven poniéndose del lado de uno; otros, alejándose de los dos. Casi ninguno lo cuenta.
Que reaccione con enfado no significa que lo esté llevando mal del todo. Muchas veces el enfado es lo único que se permite mostrar.
Cuándo pedir ayuda
Casi todos los chicos y chicas acaban adaptándose si en casa baja la tensión. Separarse no obliga a que vaya a terapia.
Lo que conviene observar es si algo se ha quedado atascado.
Contadnos qué habéis notado- Se siente en medio, o hace de mensajero entre vosotros.
- Mide lo que cuenta en cada casa.
- Cuida de un hermano, o de uno de vosotros, más de lo que le corresponde.
- Ha bajado el rendimiento o falta a clase desde entonces.
- Se enfada mucho más, o se ha apagado de golpe.
- Se culpa de lo que ha pasado.
- Ha dejado de ir con uno de los dos, o pone excusas cada semana.
- Ha empezado a consumir o a asumir riesgos nuevos.
Si no quiere ir con uno de vosotros, antes de obligarle o de dejarlo estar hay que saber qué hay detrás: a veces es lealtad al otro, a veces algo concreto de esa casa y a veces, simplemente, que su vida está en otro barrio.
Que deje de hacer de puente
Se trabaja con él y con vosotros, y vuestra parte cuenta tanto como la suya.
Él necesita un sitio donde decir lo que en ninguna de las dos casas puede decir. Vosotros, pautas concretas para que baje la tensión, porque eso es lo que más mejora cómo lo lleva.
Un espacio neutral
Donde no tenga que cuidar lo que dice ni medir a quién puede molestar. Es lo primero que necesita.
Deshacer las lealtades
Ayudarle a ver que querer a uno no es quitarle nada al otro. Es de lo que más culpa le genera y de lo que menos habla.
Pautas para vosotros
Qué conversaciones no se tienen delante de él, cómo os pasáis la información sin que haga de recadero y cómo mantener normas parecidas en las dos casas.
Rutinas y previsibilidad
Que sepa con tiempo dónde va a estar cada semana y qué se espera de él en cada sitio. Vivir en la duda desgasta mucho.
Su propio proyecto
Recolocar lo que esto le ha movido sobre las relaciones y sobre su futuro, que es lo específico de esta edad.
La persona del equipo que lleva esto
Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Le va a marcar la separación?
¿Hace falta que estemos de acuerdo los dos?
¿Nos vais a contar lo que diga en sesión?
Su padre o su madre le cuenta cosas que no debería.
Dice que no quiere ir con su padre, o con su madre.
¿Cuánto cuesta la sesión?
Un sitio donde no tenga que elegir
Contadnos cómo lo está viviendo y os decimos por dónde empezar.



