Apoyo a adolescentes ante la separación de los padres
La investigación es bastante clara en algo que tranquiliza y responsabiliza a partes iguales: lo que más pesa en cómo lo lleva un hijo no es la separación en sí, es el conflicto que ve entre vosotros después.
Separarse no daña a un hijo por sí mismo. Lo que la evidencia asocia con peores resultados es la exposición sostenida al conflicto entre los padres: las discusiones delante, los mensajes que se le hacen llegar a través de él, la presión por posicionarse.
A un adolescente le afecta además de una forma muy suya. Está justo en la etapa de construir su propia identidad y su idea de las relaciones, y ve caer el modelo que tenía delante. Muchos se replantean su propio futuro afectivo a partir de ahí.
Y suele aparecer el conflicto de lealtades: la sensación de que estar bien con uno es traicionar al otro. Es agotador, casi siempre silencioso, y es lo que más se enquista.
Que reaccione con enfado no significa que lo esté llevando mal del todo. Muchas veces el enfado es lo único que se permite mostrar.
Cuándo conviene que hable con alguien de fuera
La mayoría de los adolescentes se adapta con el tiempo si el clima en casa se calma. La terapia no es obligatoria por haberse separado.
Lo que sí conviene mirar es si esto se está quedando enganchado.
Contadnos qué habéis notado- Se siente en medio, o hace de mensajero entre vosotros.
- Evita hablar de uno delante del otro.
- Se ha vuelto responsable de más de lo que le toca en casa.
- Ha bajado el rendimiento o falta a clase desde entonces.
- Se enfada mucho más, o se ha apagado de golpe.
- Se culpa de lo que ha pasado.
- Se niega a ir a casa de uno de los dos.
- Ha empezado a consumir o a asumir riesgos nuevos.
Si dice que no quiere ir con uno de los dos, conviene entender el motivo antes de forzar y antes de ceder. Casi nunca es lo que parece a primera vista.
Sacarle de en medio
El trabajo tiene dos patas, y la de los padres pesa tanto como la del adolescente.
Con él, un sitio neutral donde poder decir lo que en casa no puede decir. Con vosotros, pautas concretas para bajar el ruido, que es lo que de verdad cambia su pronóstico.
Un espacio neutral
Donde no tenga que cuidar lo que dice ni medir a quién puede molestar. Es lo primero que necesita.
Deshacer las lealtades
Trabajar la idea de que querer a uno resta al otro, que es de lo que más culpa genera y menos se verbaliza.
Pautas para vosotros
Qué se habla delante de él y qué no, cómo se comunica lo práctico sin usarle de mensajero, cómo sostener límites parecidos en dos casas.
Rutinas y previsibilidad
Saber dónde está cada semana y con qué normas. La incertidumbre es un desgaste constante.
Su propio proyecto
Recolocar lo que esto le ha movido sobre las relaciones y sobre su futuro, que es lo específico de esta edad.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Le va a perjudicar la separación?
¿Podemos venir por separado?
¿Le vais a preguntar con quién quiere vivir?
Su padre o su madre le cuenta cosas que no debería.
Se niega a ir a casa de uno de los dos.
¿Cuánto cuesta la sesión?
Que no cargue con lo que no le toca
Contadnos cómo está la situación y os decimos qué se puede hacer.


