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Estilos de crianza

Cuando los padres no os ponéis de acuerdo en la crianza

Uno pone el límite y el otro lo levanta. Uno cree que hay que apretar y el otro que hay que entender. Y en medio hay un niño que ya ha aprendido a quién pedirle cada cosa.

Enfoque sistémicoMiramos el conjunto, no a uno
Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Sin malo de la películaLos dos criterios tienen razón en algo
60 minutos80 € la sesión, sin subidas
Qué está pasando

Dos criterios distintos acaban exagerándose

El firmeEl blandoEl niño en medioLa bronca de después
Ver normas y límites

Que dos personas eduquen distinto no es el problema. Es lo esperable: venís de dos casas distintas, con dos historias distintas. El problema aparece cuando esa diferencia se convierte en un tira y afloja.

Lo que suele pasar es que cada uno se va al extremo para compensar al otro. Si uno afloja, el otro aprieta más. Si uno aprieta, el otro suaviza para equilibrar. Y cuanto más lo hace uno, más lo hace el otro. Al final ninguno de los dos educa como educaría solo.

El hijo aprende rápido dónde está cada puerta, y eso no le convierte en un manipulador: le convierte en alguien que ha entendido el mapa de su casa. Pero le coloca en un sitio incómodo, porque acaba siendo el motivo de la discusión de sus padres.

Y hay una consecuencia que casi nadie ve venir: el que sostiene los límites se queda solo con el papel de malo de la película, y acaba resentido tanto con el hijo como con su pareja.

Señales

El niño ya sabe a quién preguntar

Esto rara vez se nombra. Se nota en pequeñas cosas del día a día que se han vuelto normales.

No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres, ya tiene sentido sentarse a mirarlo.

Contadnos qué está pasando
  • Sabe perfectamente a cuál de los dos pedirle cada cosa.
  • Un permiso lo da uno y el otro se entera después.
  • Discutís sobre la educación delante de él.
  • Alguno ha dicho «tú siempre le consientes» o «tú siempre le riñes».
  • Uno de los dos se ha quedado con todo el trabajo de poner límites.
  • Se corrige al otro en el momento, delante del niño.
  • Después de cada episodio hay una conversación tensa entre vosotros.
  • Alguno ha dejado de intervenir para no discutir.

Que el niño sepa a quién pedir las cosas no es culpa suya. Es información sobre cómo funciona la casa.

La regla que más cambia las cosas es también la más sencilla: los desacuerdos de crianza se hablan entre vosotros, nunca delante del hijo. No para fingir que estáis de acuerdo, sino porque corregir al otro en el momento anula el límite y le enseña que las normas dependen de quién esté delante. Si en caliente uno no está de acuerdo, se sostiene lo dicho y se revisa después. El acuerdo se puede cambiar mañana; el límite de esta noche no.
Tratamiento

Un criterio común, no un ganador

El objetivo no es que uno convenza al otro. Es construir un criterio de los dos que ninguno tendría por separado.

Se trabaja sobre todo con los adultos. Los hijos entran en algunos tramos, según la edad y lo que haga falta reparar.

Escuchar los dos criterios

De dónde viene cada uno y qué teme cada uno si se hace a la manera del otro. Casi siempre hay un miedo razonable debajo.

Ver el tira y afloja

Cómo un extremo alimenta al otro, y en qué punto empezó. Verlo dibujado quita la sensación de que el otro lo hace por fastidiar.

Acordar lo importante

Tres o cuatro criterios comunes que los dos podáis sostener de verdad. En el resto, cada uno a su manera y sin corregirse.

Repartir el desgaste

Que sostener los límites no recaiga siempre en el mismo. El papel de malo se turna o desaparece.

Reparar con el hijo

Si ha estado en medio mucho tiempo, se le explica el cambio y se le saca de ese lugar de forma explícita.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan las familias

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Esto no es terapia de pareja?
Se parece, pero el foco es distinto: aquí se trabaja como padres, no como pareja. Si lo que está roto es la relación entre vosotros, os lo diremos y la puerta es la terapia de pareja.
Estamos separados y educamos distinto.
Es de los motivos más frecuentes y se trabaja igual, sin necesidad de que os llevéis bien. El acuerdo se hace sobre lo concreto. Mira también hijos en medio de la separación.
Mi pareja no cree que haga falta venir.
Se empieza con quien viene. Cuando el que viene cambia su parte del tira y afloja, la dinámica se mueve, y muchas veces el otro acaba entrando al ver que aquí no se busca un culpable.
¿Hay una forma correcta de educar?
Hay estilos que funcionan mejor que otros —afecto alto y límites claros a la vez—, pero no hay un manual. Lo que más pesa no es el estilo exacto, sino que sea previsible y compartido.
¿Y si uno de los dos es demasiado duro?
Se habla, con nombre y sin rodeos. Aquí no se busca culpable, pero tampoco se mira hacia otro lado cuando algo está haciendo daño. Eso también forma parte del trabajo.
¿Cuánto cuesta la sesión?
80 € la sesión de 60 minutos, vengan dos personas o cinco. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que vuestro hijo deje de estar en medio

Contadnos en qué no coincidís y os decimos si podemos ayudaros a acordarlo.

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