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Insatisfacción sexual

Terapia para la insatisfacción sexual en la pareja

Uno tiene ganas y el otro no. O ninguno se atreve a empezar por miedo a que le digan que no. El sexo ha pasado de ser un sitio de encuentro a un tema que mejor no sacar.

Terapia sexual de parejaSe trabaja la relación, no un síntoma
Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Sin morbo y sin juiciosSe habla con la naturalidad de siempre
60 minutos80 € la sesión, sin subidas
Qué está pasando

El problema casi nunca es el deseo de uno

Deseo desigualEvitaciónPresiónSilencio
Ver disfunciones sexuales individuales

Cuando una pareja consulta por sexo, lo más frecuente no es que uno tenga un problema: es que los dos tienen deseos que no coinciden. Y esa diferencia, que es normalísima, se ha convertido en una fuente de tensión.

La secuencia se repite mucho. El que tiene más ganas propone; el otro dice que no. El primero deja de proponer para no sentirse rechazado. El segundo empieza a evitar cualquier gesto de cariño, no vaya a interpretarse como una propuesta. Y ahí se pierde también el contacto que no era sexual, que es lo que de verdad sostiene el deseo.

El que dice que no tampoco lo está pasando bien. Suele cargar con la sensación de estar fallando, de deber algo, y eso es justo lo que más apaga el deseo. La presión no genera ganas: las quita.

Por eso esto no es lo mismo que una disfunción sexual individual. Ahí hay una respuesta del cuerpo que no funciona como debería y se trata en la persona. Aquí lo que no funciona es el encuentro, y se trata entre los dos.

Señales

Cuando el sexo se convierte en un tema

Casi ninguna pareja consulta por esto a la primera. Suele salir cuando ya lleva años.

No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres, ya tiene sentido hablarlo.

Contadnos qué está pasando
  • Uno propone casi siempre y el otro casi siempre declina.
  • Se ha dejado de proponer para no sentir el rechazo.
  • Ha desaparecido el contacto físico que no lleva a nada.
  • Se evita irse a la cama a la vez.
  • Hay reproches sobre la frecuencia o sobre las ganas.
  • Alguno finge para que el otro no se moleste.
  • El sexo se ha vuelto siempre igual y ninguno lo dice.
  • Hace meses o años que no pasa y nadie lo ha nombrado.

No hay una frecuencia normal. El problema aparece cuando lo que hay no os sirve a los dos, no cuando no coincide con una cifra.

Mucha gente cree que el deseo llega solo y que si no llega es que algo falla. En parejas de largo recorrido, lo más habitual es el deseo receptivo: no aparece antes, aparece durante, cuando ya hay contacto y hay ganas de estar. Esperar a tener ganas espontáneas para empezar es, en la práctica, esperar a que no pase nunca. Entender esto quita de encima una culpa enorme al que creía que ya no sentía nada, y le baja la presión al que llevaba años sintiéndose rechazado.
Tratamiento

Quitar la presión antes que buscar el deseo

El objetivo no es alcanzar una frecuencia concreta. Es que el encuentro deje de ser un examen y vuelva a ser un sitio donde apetece estar.

Se trabaja con los dos. Si aparece una dificultad individual —dolor, erección, orgasmo— se aborda también, y se descarta lo médico cuando toca.

Hablarlo sin culpa

Poner en palabras lo que cada uno siente, quiere y teme. Muchas parejas no han tenido nunca esta conversación completa.

Ver la secuencia

Quién propone, cómo se dice que no y qué entiende cada uno de eso. El bucle de propuesta y rechazo se dibuja entero.

Recuperar el contacto

Ejercicios graduales de contacto sin objetivo sexual. Suena raro y es lo que más rápido baja la presión.

Ampliar el repertorio

Qué le gusta a cada uno, qué no se ha dicho nunca y qué se puede probar. Con acuerdo y sin presión por parte de nadie.

Sostenerlo en el tiempo

Cómo mantenerlo cuando vuelva el cansancio y las obligaciones, que es cuando suele caerse otra vez.

Quién lo trata

La persona del equipo que lleva esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan las parejas

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Se hace algo en la consulta?
No. En consulta se habla, se planifica y se revisa. Los ejercicios se hacen en vuestra casa, en pareja y con instrucciones concretas.
Mi pareja dice que el problema es mío.
El deseo desigual no es de nadie: es de la pareja. Aunque uno tenga menos ganas, la secuencia la construís los dos, y por eso se trabaja con los dos.
¿Y si el problema es físico?
Se valora y se deriva cuando hace falta. Muchas dificultades tienen componente médico y psicológico a la vez. Si es individual, la puerta es disfunciones sexuales.
Nos da mucha vergüenza hablar de esto.
Es lo más común, y por eso se empieza despacio. Aquí se habla de sexo con la misma naturalidad que de cualquier otra cosa, sin morbo y sin detalles innecesarios.
Llevamos años sin sexo, ¿es recuperable?
En muchos casos sí, y el tiempo importa menos que la ausencia de reproche. Lo que complica no es la pausa, es el resentimiento que se ha acumulado durante ella.
¿Cuánto cuesta la sesión?
80 € la sesión de pareja, de 60 minutos. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que volváis a encontraros

Contadnos qué está pasando y os decimos si podemos ayudaros.

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