Terapia para la insatisfacción sexual en la pareja
Uno tiene ganas y el otro no. O ninguno se atreve a empezar por miedo a que le digan que no. El sexo ha pasado de ser un sitio de encuentro a un tema que mejor no sacar.
El problema casi nunca es el deseo de uno
Cuando una pareja consulta por sexo, lo más frecuente no es que uno tenga un problema: es que los dos tienen deseos que no coinciden. Y esa diferencia, que es normalísima, se ha convertido en una fuente de tensión.
La secuencia se repite mucho. El que tiene más ganas propone; el otro dice que no. El primero deja de proponer para no sentirse rechazado. El segundo empieza a evitar cualquier gesto de cariño, no vaya a interpretarse como una propuesta. Y ahí se pierde también el contacto que no era sexual, que es lo que de verdad sostiene el deseo.
El que dice que no tampoco lo está pasando bien. Suele cargar con la sensación de estar fallando, de deber algo, y eso es justo lo que más apaga el deseo. La presión no genera ganas: las quita.
Por eso esto no es lo mismo que una disfunción sexual individual. Ahí hay una respuesta del cuerpo que no funciona como debería y se trata en la persona. Aquí lo que no funciona es el encuentro, y se trata entre los dos.
Cuando el sexo se convierte en un tema
Casi ninguna pareja consulta por esto a la primera. Suele salir cuando ya lleva años.
No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres, ya tiene sentido hablarlo.
Contadnos qué está pasando- Uno propone casi siempre y el otro casi siempre declina.
- Se ha dejado de proponer para no sentir el rechazo.
- Ha desaparecido el contacto físico que no lleva a nada.
- Se evita irse a la cama a la vez.
- Hay reproches sobre la frecuencia o sobre las ganas.
- Alguno finge para que el otro no se moleste.
- El sexo se ha vuelto siempre igual y ninguno lo dice.
- Hace meses o años que no pasa y nadie lo ha nombrado.
No hay una frecuencia normal. El problema aparece cuando lo que hay no os sirve a los dos, no cuando no coincide con una cifra.
Quitar la presión antes que buscar el deseo
El objetivo no es alcanzar una frecuencia concreta. Es que el encuentro deje de ser un examen y vuelva a ser un sitio donde apetece estar.
Se trabaja con los dos. Si aparece una dificultad individual —dolor, erección, orgasmo— se aborda también, y se descarta lo médico cuando toca.
Hablarlo sin culpa
Poner en palabras lo que cada uno siente, quiere y teme. Muchas parejas no han tenido nunca esta conversación completa.
Ver la secuencia
Quién propone, cómo se dice que no y qué entiende cada uno de eso. El bucle de propuesta y rechazo se dibuja entero.
Recuperar el contacto
Ejercicios graduales de contacto sin objetivo sexual. Suena raro y es lo que más rápido baja la presión.
Ampliar el repertorio
Qué le gusta a cada uno, qué no se ha dicho nunca y qué se puede probar. Con acuerdo y sin presión por parte de nadie.
Sostenerlo en el tiempo
Cómo mantenerlo cuando vuelva el cansancio y las obligaciones, que es cuando suele caerse otra vez.
La persona del equipo que lleva esto
Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.
Lo que más nos preguntan las parejas
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Se hace algo en la consulta?
Mi pareja dice que el problema es mío.
¿Y si el problema es físico?
Nos da mucha vergüenza hablar de esto.
Llevamos años sin sexo, ¿es recuperable?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Que volváis a encontraros
Contadnos qué está pasando y os decimos si podemos ayudaros.



