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Separarse o seguir

Terapia de pareja para decidir si seguir o separarse

Uno lo tiene claro y el otro no. O los dos lleváis meses dándole vueltas sin decidir nada, por los niños, por la casa, o porque separarse da un miedo enorme.

Terapia de decisiónSin empujar hacia ninguna salida
Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Con los hijos en el mapaAunque no vengan a consulta
60 minutos80 € la sesión, sin subidas
Qué está pasando

No es lo mismo venir a decidir que venir a arreglar

Uno dudaUno lo tiene claroMiedo a decidirLos hijos
Ver separación o divorcio individual

La mayoría de las parejas que llegan en este punto no vienen con la misma pregunta. Uno quiere salvar la relación y el otro quiere saber si tiene sentido intentarlo. Empezar una terapia normal en esa situación suele acabar mal: el que dudaba se siente empujado y el que quería, traicionado.

Por eso aquí el trabajo es otro. Primero se decide, y solo después se trabaja en la dirección que se haya decidido. Son procesos cortos y con un objetivo muy claro: tomar una decisión con la que se pueda vivir, no tomar la que quiere el que grita más.

Esto es distinto de venir solo después de una separación. Ahí lo que se trabaja es un duelo: rehacerte, entender qué pasó y volver a estar bien. Aquí todavía hay una decisión abierta y hay dos personas en la sala.

Y si la decisión es separarse, la terapia no se acaba: cambia de objetivo. Separarse bien también se trabaja, y marca muchísimo cómo queda todo después, sobre todo si hay hijos.

Señales

Cuando lleváis meses sin decidir nada

Casi ninguna pareja llega diciendo «venimos a decidir». Llega diciendo que así no pueden seguir.

No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres, ya tiene sentido sentarse a mirarlo.

Contadnos qué está pasando
  • Uno de los dos ha planteado separarse más de una vez.
  • Se sigue juntos por los niños, por la casa o por el qué dirán.
  • Habéis tenido la misma conversación diez veces sin resolver nada.
  • Alguno ya ha consultado con un abogado.
  • Uno se ha ido de casa alguna vez y ha vuelto.
  • Hay más alivio que pena cuando el otro no está.
  • Alguno se ha planteado si hay alguien más.
  • Los dos evitáis el tema porque nombrarlo asusta.

Dudar no significa que la relación esté acabada. Significa que la duda lleva demasiado tiempo sin resolverse, y eso desgasta más que cualquier decisión.

Ni salvar la relación es el éxito ni separarse es el fracaso. El único resultado que buscamos es que la decisión sea vuestra, informada y sostenible: que dentro de dos años podáis mirar atrás y reconocer por qué se hizo lo que se hizo. Si decidís seguir, se trabaja en serio para que la relación cambie de verdad; y si decidís separaros, se trabaja para que la separación se haga con el menor daño posible. Lo que no hacemos es alargar una duda indefinidamente, porque vivir en la duda es lo que más desgasta a todos, hijos incluidos.
Tratamiento

Decidir primero, trabajar después

El objetivo de las primeras sesiones no es mejorar la relación: es aclarar si los dos queréis intentarlo. Eso se acota en pocas sesiones, no en meses.

Se trabaja con los dos, con sesiones individuales dentro del proceso. Cada uno necesita un sitio donde pensar sin que el otro esté delante.

Acotar la pregunta

Qué está decidiendo cada uno exactamente, y desde cuándo. Muchas veces los dos no están respondiendo a la misma pregunta.

Sesiones individuales

Uno con cada uno. Qué te ata, qué te empuja, qué has dejado de intentar y qué no has dicho nunca en voz alta.

Entender qué pasó

Cómo llegasteis aquí, sin repartir culpas. Sin esto, la decisión se toma sobre el último episodio y no sobre la relación.

Tomar la decisión

Con un plazo acordado, para que la duda no se eternice. Una decisión mala se corrige; una duda de años desgasta a todos.

Trabajar la salida elegida

Si seguís, un plan de cambio real. Si os separáis, cómo hacerlo con el menor daño y qué contar a los hijos.

Quién lo trata

Las personas del equipo que llevan esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con alguna de ellas con quien te vas a sentar.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan las parejas

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
Yo quiero seguir y mi pareja no lo tiene claro.
Es la situación más frecuente y es exactamente para lo que sirve este proceso. Empezar una terapia normal aquí suele salir mal, porque el que duda se siente arrastrado.
¿Vais a intentar que sigamos juntos?
No. Nuestro trabajo no es salvar la relación, es que decidáis bien. Separarse a tiempo y con cabeza es un buen resultado, y a veces el mejor.
Tenemos hijos, ¿aguantamos por ellos?
Los estudios apuntan a lo mismo desde hace décadas: lo que daña a los hijos es el conflicto sostenido, no la separación en sí. Seguir juntos en guerra no les protege. Ver hijos en medio de la separación.
¿Cuántas sesiones dura esto?
La fase de decisión suele ser corta, entre cuatro y ocho sesiones. Después, si decidís seguir, empieza un proceso de pareja normal.
Ya nos hemos separado, ¿esto me sirve?
Si ya está decidido y vienes solo, la puerta es separación o divorcio, que es otro trabajo: rehacerte. Si hay hijos y el conflicto sigue, se puede trabajar como padres.
¿Cuánto cuesta la sesión?
80 € la sesión de pareja, de 60 minutos. Las individuales dentro del proceso van al mismo precio. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que dejéis de vivir en la duda

Contadnos en qué punto estáis y os decimos si podemos ayudaros.

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