Pide cita
Ansiedad por separación

Tratamiento de la ansiedad por separación en niños

Que a un niño le cueste separarse de vosotros es normal a ciertas edades. Deja de serlo cuando ya no toca por edad, cuando dura semanas y cuando os está condicionando la vida a todos.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Trabajo con los padresLa despedida se entrena
Separaciones gradualesDe menos a más, siempre
Coordinación con el colegioCon vuestro permiso, sin coste
Qué le pasa

Miedo a que os pase algo mientras no está

AnticipaciónProtestaSomatizaciónEvitación
Ver ansiedad infantil

La ansiedad por separación es evolutiva: aparece hacia los ocho meses y se mantiene, con altibajos, durante los primeros años. En esa franja no es un problema, es una señal de que el vínculo funciona.

Se convierte en trastorno cuando persiste más allá de lo que toca por edad, se mantiene al menos cuatro semanas y afecta al día a día: al colegio, a los cumpleaños, a que podáis salir de casa.

Y hay un detalle que a muchos padres les sorprende: el miedo no suele ser a estar solo. El miedo es a que os pase algo a vosotros mientras no está delante. Por eso pregunta a qué hora volvéis, por eso llama, y por eso no le tranquiliza que le digáis que se lo va a pasar bien.

Es el trastorno de ansiedad más frecuente en la infancia y, sin tratar, es una de las puertas de entrada más habituales al rechazo escolar. En nuestra consulta de Murcia lo vemos a diario.

Señales

Cuándo deja de ser la edad

Hasta los tres o cuatro años, protestar en la despedida entra dentro de lo esperable.

Lo que hay que mirar es si sigue después, cuánto dura y qué está impidiendo.

Contadnos qué habéis notado
  • Llora o se agarra en cada despedida, y ya no es un niño pequeño.
  • Pregunta insistentemente a qué hora volvéis y si os va a pasar algo.
  • No quiere quedarse a dormir en casa de nadie, ni de los abuelos.
  • Se niega a ir al colegio, o se pone malo justo antes.
  • Os sigue por la casa, incluso al baño.
  • Le cuesta dormir solo, o se despierta para comprobar que estáis.
  • Pesadillas en las que os perdéis o desaparecéis.
  • Dolor de tripa o de cabeza que empieza al ir a separarse.

Si además ha dejado de ir al colegio, no conviene esperar: cada día fuera hace más difícil la vuelta.

Irse sin que se dé cuenta parece la opción amable y es la que más daño hace: le enseña que podéis desaparecer en cualquier momento, así que a partir de ahí os vigila. Lo que funciona es lo contrario: una despedida corta, siempre igual, con un ritual propio —dos besos y una frase— y sin volver atrás aunque llore. Volver a entrar cuando llora le enseña que llorando os quedáis. Y evitad las despedidas largas llenas de explicaciones: alargan la angustia en vez de reducirla. Decid cuándo volvéis con una referencia que entienda —«después de la merienda»— y cumplidlo con exactitud.
Tratamiento

Separaciones que salen bien, una detrás de otra

Lo que necesita es acumular experiencias de separarse y comprobar que no pasa nada, empezando por separaciones tan cortas que le resulten fáciles.

Se trabaja con terapia cognitivo-conductual y con pautas muy concretas para vosotros, porque la mayor parte ocurre en casa y en la puerta del colegio.

Medir el punto de partida

Qué separaciones tolera hoy y cuáles no. De ahí sale la escalera, y siempre empieza por un peldaño que pueda subir.

Explicárselo a su nivel

Que entienda qué le hace el cuerpo y por qué. Jugando, no con una charla.

Rutina de despedida

Corta, idéntica cada día y con un ritual propio. Se practica hasta que deja de ser un drama.

Separaciones graduales

De minutos a horas, de lo conocido a lo nuevo. Cada paso se repite hasta que le aburre.

Volver al colegio

Si ha dejado de ir, un plan de reincorporación por fases y coordinado con el centro. Cuanto antes, mejor.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Hasta qué edad es normal?
La ansiedad por separación es evolutiva y muy esperable en los primeros años. Deja de serlo cuando persiste más allá de lo que toca por edad, dura al menos cuatro semanas y os condiciona la vida.
¿Me voy sin que me vea para que no llore?
No. Parece más amable y es lo peor: le enseña que podéis desaparecer sin avisar, y entonces os vigila todo el rato. Despedida corta, siempre igual, y no volver atrás.
Llora al dejarle y la profesora dice que a los cinco minutos está bien.
Es lo más habitual y es buena señal. Aun así conviene trabajarlo si la despedida es un drama diario o si empieza a haber negativas a ir. Que se le pase rápido no significa que no le esté costando.
¿Le dejo dormir con nosotros?
A corto plazo calma y a medio plazo mantiene el problema. Se puede retirar, pero de forma gradual y planificada, no de un día para otro. Se hace con pautas concretas.
Ha empezado a no querer ir al colegio.
Ahí conviene actuar rápido, porque cada día fuera hace más difícil la vuelta. Se aborda con un plan de reincorporación por fases junto al centro. Ver rechazo escolar.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el colegio no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que separarse deje de ser un drama diario

Contadnos cómo son las despedidas y os decimos por dónde se empieza.

Sin compromiso En el centro de Murcia u online Confidencialidad garantizada