Terapia de trauma infantil en Murcia
Después de algo que le desbordó, un niño no cuenta lo que le pasa: lo repite. Lo saca jugando, dibujándolo, con pesadillas o portándose de una forma que no encaja con él.
Un recuerdo que se sigue disparando
Un acontecimiento traumático es el que desborda la capacidad del niño para afrontarlo: un accidente, una agresión, acoso sostenido, una hospitalización dura, la pérdida repentina de alguien, violencia en casa.
Cuando el sistema se desborda, ese recuerdo no se archiva como algo pasado: queda guardado con las sensaciones de aquel momento y se reactiva ante cualquier cosa que se le parezca. Un olor, un ruido, un sitio, un tono de voz.
En un niño eso se ve de forma distinta que en un adulto. En vez de contar lo que pasó, lo repite jugando una y otra vez, lo dibuja, tiene pesadillas que no siempre son sobre el suceso, o aparecen retrocesos: volver a hacerse pis, volver a hablar como más pequeño, no querer separarse de vosotros.
Y queda algo menos visible y más determinante: lo que el trauma deja escrito. «Fue culpa mía», «el mundo no es seguro», «no puedo fiarme». Eso es lo que sigue funcionando años después si no se toca.
Cambió a partir de una fecha
La pregunta que más ayuda no es qué le pasa, sino desde cuándo. Si hay un antes y un después claro, eso orienta mucho.
Y conviene saber que las señales pueden aparecer semanas después, no el mismo día.
Contadnos qué habéis notado- Cambió de golpe a partir de un momento identificable.
- Repite en el juego, una y otra vez, algo relacionado con lo que pasó.
- Pesadillas o miedo a dormir solo desde entonces.
- Evita lugares, personas o conversaciones que antes eran normales.
- Se sobresalta con ruidos o con contacto físico inesperado.
- Ha vuelto atrás: pipí en la cama, hablar como más pequeño, no separarse.
- Está irritable, o se queda ausente y como desconectado.
- Dice cosas que sugieren que se culpa de lo ocurrido.
No todo niño que pasa por algo duro desarrolla un trauma. Lo que más marca la diferencia no es la gravedad del suceso, sino el apoyo que tuvo después.
Procesarlo para que deje de estar en presente
Las guías clínicas señalan dos enfoques de primera elección para el trauma en menores: la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y el EMDR. Los dos siguen el mismo orden.
Y a estas edades hay una condición previa que no es negociable: el adulto de referencia entra en el tratamiento, porque en un niño el entorno seguro es parte de la cura.
Seguridad primero
Que el entorno sea seguro de verdad y que tenga recursos para calmarse. Sin esta fase no se toca nada más.
Explicárselo a su nivel
Que entienda por qué su cuerpo reacciona así. Jugando, con cuentos o con dibujos, según su edad.
Procesar el recuerdo
Acercarse a lo ocurrido de forma gradual y controlada, con EMDR o con narrativa del trauma adaptada a niños.
Quitar la culpa
Trabajar de forma explícita la idea de que fue culpa suya, que aparece casi siempre y casi nunca se dice en voz alta.
Recuperar su vida
Volver a los sitios, a los planes y a las rutinas que la evitación le había ido quitando.
Las personas del equipo que llevan esto
Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con alguna de ellas con quien te vas a sentar.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsAppEs muy pequeño. ¿Se acordará?
¿Le hará daño remover el tema?
Repite lo que pasó en el juego una y otra vez. ¿Le paro?
Ha vuelto a hacerse pis por la noche.
¿Qué es exactamente el EMDR?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Que lo que pasó deje de estar pasando
Contadnos qué ocurrió y cómo está desde entonces.




