Terapia de duelo infantil en Murcia
Un niño en duelo llora diez minutos y se va a jugar. Eso no significa que no le importe: significa que a esa edad el dolor se toma en dosis pequeñas, porque de otra forma no cabe.
El duelo de un niño va a ratos
La primera cosa que hay que saber es que el duelo infantil es intermitente. Un niño entra y sale del dolor: se derrumba, pregunta algo tremendo con toda naturalidad y a los cinco minutos está jugando. No es indiferencia, es la única forma en que puede sostenerlo.
La segunda es que la comprensión de la muerte cambia con la edad. Hasta los cinco o seis años muchos niños no entienden que sea definitiva, y por eso preguntan cuándo vuelve. Hacia los siete u ocho empiezan a captar que es irreversible y universal, y entonces suelen aparecer los miedos: a que os pase a vosotros, a morirse ellos.
La tercera es el pensamiento mágico: es muy frecuente que un niño crea que algo que dijo, pensó o hizo tuvo que ver. Casi nunca lo cuenta espontáneamente, y es de lo que más se enquista.
La mayoría de los duelos infantiles se atraviesan sin necesidad de terapia si el entorno acompaña. Cuando el dolor se queda detenido durante muchos meses e impide hacer vida normal, se habla de duelo prolongado, y eso sí tiene tratamiento propio. A veces el proceso empieza incluso antes de la pérdida, durante la enfermedad u hospitalización de un ser querido: también ahí se puede acompañar.
Cuándo el duelo pide acompañamiento
Estar triste, preguntar mucho y volver a comportamientos más pequeños durante unas semanas entra dentro de lo esperable.
Lo que conviene mirar es si se mantiene en el tiempo y si le está impidiendo hacer su vida.
Contadnos qué habéis notado- Meses después sigue sin poder retomar el colegio o el juego.
- Miedo intenso a que os pase algo a vosotros.
- Dice o insinúa que fue culpa suya.
- Pesadillas frecuentes o no quiere dormir solo.
- Ha vuelto atrás: pipí en la cama, hablar como más pequeño.
- Se enfada muchísimo y no sabe explicar por qué.
- Evita por completo el tema, o solo habla de eso.
- Dolores de tripa o de cabeza que no tienen causa médica.
Si aparecen ideas sobre su propia muerte, consultadlo sin esperar. El 024 atiende las 24 horas y el 112 para una urgencia.
Acompañar el duelo, no abreviarlo
La terapia no acorta el tiempo que necesita. Sirve para que el proceso no se quede bloqueado y para trabajar lo que un niño no puede decir en casa.
A estas edades buena parte se hace jugando y dibujando, que es como un niño cuenta lo que no sabe explicar.
Ver qué ha entendido
Qué idea tiene de lo que ha pasado y qué se ha imaginado por su cuenta. Casi siempre hay huecos rellenados con algo peor.
Un espacio propio
Poder estar mal sin tener que cuidar de nadie, que en una casa en duelo es difícil de encontrar.
Trabajar la culpa
Sacar el pensamiento mágico y desmontarlo de forma explícita. Rara vez lo cuenta si no se le pregunta.
Recolocar el vínculo
Construir una forma de seguir recordando a esa persona que sea compatible con su vida. Cajas de recuerdos, cartas, rituales propios.
Pautas para casa
Cómo hablar del tema, qué hacer con los aniversarios y cómo sostener rutinas cuando los adultos también estáis mal.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsAppParece que no le ha afectado, sigue jugando igual.
¿Le llevo al funeral?
¿Qué le digo exactamente?
Pregunta cosas muy directas y nos deja helados.
Nosotros también estamos mal. ¿Le hacemos daño si nos ve llorar?
¿Cuánto cuesta la sesión?
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Un sitio donde poder preguntar lo que en casa no se atreve
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