Entrenamiento en habilidades sociales para niños
Hay una diferencia que lo cambia todo: un niño puede no jugar con otros porque le da miedo, o porque no sabe cómo. Son dos problemas distintos y se tratan de forma distinta.
No es que no quiera: es que no sabe cómo
Las habilidades sociales son conductas concretas y se aprenden como cualquier otra: acercarse a un grupo que ya está jugando, pedir participar, esperar turno, compartir, perder sin hundirse, resolver un desacuerdo y decir que no cuando algo no le apetece.
Algunos niños no las han desarrollado por falta de oportunidades, otros porque su temperamento les ha llevado a quedarse al margen y otros porque cada intento les salió mal y dejaron de intentarlo. El resultado se parece a la timidez y no es lo mismo.
La diferencia práctica es sencilla: si sabe cómo hacerlo pero el miedo se lo impide, eso es ansiedad. Si lo intenta y no le sale, es un déficit de habilidades. Muchas veces conviven las dos, y por eso se evalúa antes de decidir el enfoque.
Y tiene una consecuencia que preocupa más de lo que se dice: un niño sin recursos para poner límites es un niño con más papeletas de acabar aceptando cosas que no quiere para no quedarse fuera del grupo.
Lo que se ve en el patio
Rara vez llega dicho como un problema social. Llega como que no le invitan, como que siempre juega solo o como conflictos que se repiten.
Lo que hay que mirar es si el patrón se sostiene en el tiempo y en sitios distintos.
Contadnos qué habéis notado- Se queda mirando y no consigue entrar en el juego.
- Le cuesta esperar turno o compartir.
- Pierde y se hunde, o se enfada y rompe el juego.
- Manda demasiado y los demás se van.
- No pilla las bromas, o se las toma a mal.
- No sabe decir que no y acaba haciendo lo que no quería.
- Los conflictos acaban siempre en empujón o en llanto.
- No le invitan a cumpleaños ni le llaman para jugar.
Si el patrón viene de siempre y es muy marcado en todos los contextos, conviene una valoración más amplia antes de empezar el entrenamiento. Y en secundaria el terreno cambia: mira las habilidades sociales en adolescentes.
Entrenar jugando, que es como se aprende
El entrenamiento en habilidades sociales es una intervención estructurada y con décadas de evidencia. En niños funciona especialmente bien porque el juego trae dentro todo lo que hay que practicar.
Sofía Gil, directora del centro, ha escrito además un libro sobre esto, así que es un terreno que trabajamos desde hace mucho.
Evaluar qué falla
Si es miedo, si es falta de recursos o las dos cosas. Y qué habilidades concretas están cojas.
Descomponer la conducta
Entrar a jugar son cuatro pasos, no uno. Verlos separados hace que deje de parecer imposible.
Modelar y ensayar
Ver cómo se hace y practicarlo jugando las veces que haga falta, con corrección inmediata.
Practicar fuera
Tareas concretas en el patio o en quedadas preparadas, con seguimiento después.
Decir que no
Poner límites, pedir ayuda y discrepar sin romper. Es la parte que más le va a proteger.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Cómo sé si es timidez o falta de habilidades?
Es muy mandón y los demás se van.
¿Le apunto a algo para que socialice?
¿Y si detrás hay algo del desarrollo?
¿Se trabaja también con el colegio?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Darle las herramientas que nadie le ha enseñado
Contadnos qué le pasa cuando juega con otros y os decimos por dónde se empieza.


