Pide cita
Déficit en habilidades sociales

Entrenamiento en habilidades sociales para adolescentes

Hay una diferencia que lo cambia todo: un adolescente puede no relacionarse porque le da miedo, o porque no sabe cómo. Son dos problemas distintos y se tratan de forma distinta.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Se entrena, no se explicaEnsayo, vídeo y práctica real
Material propioSofía Gil ha escrito sobre esto
Evaluación primeroPara saber si es miedo o es falta de recursos
Qué le pasa

No es que no quiera: es que no sabe cómo

IniciarSostenerDecir que noResolver
Ver el libro de habilidades sociales

Las habilidades sociales son conductas concretas y se aprenden como cualquier otra: iniciar una conversación, entrar en un grupo que ya está hablando, sostener el tema, cerrar sin quedar raro, pedir algo, decir que no, discrepar sin romper y arreglar un malentendido.

Algunos adolescentes no las han desarrollado por falta de oportunidades —cambios de centro, una etapa de aislamiento, poco contacto fuera del aula— y otros porque nunca las han visto funcionar de cerca. El resultado se parece a la timidez y no es lo mismo.

La diferencia práctica: si sabe cómo hacerlo pero el miedo se lo impide, eso es ansiedad social. Si lo intenta y no le sale, es un déficit de habilidades. Muchas veces conviven las dos, y por eso se evalúa antes de decidir el enfoque.

Y hay una consecuencia que preocupa más de lo que se dice: sin recursos para poner límites, es mucho más fácil acabar aceptando cosas que no quiere solo por no quedarse fuera.

Señales

Lo que se ve desde fuera

Casi nunca llega dicho como un problema social. Llega como que no le llaman, como que siempre está solo o como conflictos que se repiten.

Lo que hay que mirar es si el patrón se sostiene en el tiempo y en contextos distintos.

Contadnos qué habéis notado
  • No consigue entrar en un grupo, aunque lo intente.
  • Las conversaciones se le acaban a los treinta segundos.
  • Le cuesta interpretar bromas, ironías o gestos.
  • Interrumpe, habla solo de lo suyo o no cede el turno.
  • Se mete en conflictos por cómo dice las cosas, no por lo que dice.
  • No sabe decir que no y acaba haciendo lo que no quería.
  • No le invitan a planes, o deja de ir porque no sabe estar.
  • Se relaciona bien por escrito y fatal en persona.

Si el patrón viene de siempre y es muy marcado en todos los contextos, conviene una valoración más amplia antes de empezar el entrenamiento.

Decirle «tú acércate y habla con ellos» es como enseñar a nadar desde el borde de la piscina. Las habilidades sociales se entrenan igual que un deporte: se descompone la conducta en pasos, se ve un modelo, se ensaya en consulta hasta que sale, se corrige lo que falla y solo entonces se prueba fuera. Sin esa práctica no hay transferencia. Y desde casa, dos cosas que sí ayudan mucho: facilitar contextos donde tenga que interactuar de verdad, y no rescatarle hablando por él cuando se queda callado.
Tratamiento

Entrenar como se entrena cualquier otra cosa

El entrenamiento en habilidades sociales es una intervención estructurada y con décadas de evidencia. No es hablar de lo importante que es tener amigos: es practicar conductas concretas hasta que salen solas.

Sofía Gil, directora del centro, ha escrito además un libro sobre esto, así que es un terreno que trabajamos desde hace mucho.

Evaluar qué falla

Si es miedo, si es falta de recursos o si son las dos cosas. Y qué habilidades concretas están cojas.

Descomponer la conducta

Entrar en un grupo son cuatro pasos, no uno. Verlos separados hace que deje de parecer imposible.

Modelado y ensayo

Ver cómo se hace y practicarlo en consulta las veces que hagan falta, con corrección inmediata.

Práctica en la vida real

Tareas concretas fuera de sesión, con seguimiento. Aquí es donde se convierte en algo suyo.

Asertividad

Decir que no, pedir lo que necesita y discrepar sin romper. Es la parte que más le va a proteger.

Quién lo trata

La persona del equipo que lleva esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Cómo sé si es timidez o falta de habilidades?
La pregunta clave es si sabe cómo hacerlo. Si sabe pero el miedo se lo impide, es ansiedad social. Si lo intenta y no le sale, es un déficit de habilidades. Muchas veces hay de las dos, y eso se aclara en la evaluación.
¿Se trabaja en grupo o individual?
Depende del caso. El formato individual permite ensayar sin exponerse y ajustar mucho; el grupal da práctica real. A menudo se empieza en individual y se pasa a situaciones reales según va saliendo.
Por escrito se relaciona perfectamente.
Es muy habitual: el chat da tiempo para pensar, permite borrar y quita la parte no verbal. Que funcione por escrito no significa que no haya déficit, y el entrenamiento se centra justo en lo presencial.
¿Y si detrás hay algo del desarrollo?
Si la evaluación apunta a dificultades del neurodesarrollo, os lo decimos y os derivamos al profesional que corresponda. No es nuestra área y preferimos decirlo antes que arrastrar un caso.
¿Cuánto se tarda en notar cambios?
Al ser un entrenamiento con objetivos concretos, los avances se ven pronto en las conductas practicadas. Otra cosa es que se generalicen, que lleva más tiempo y es la parte que se trabaja al final.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el instituto no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Darle las herramientas que nadie le ha enseñado

Contadnos qué le pasa cuando se relaciona y os decimos por dónde se empieza.

Sin compromiso En el centro de Murcia u online Confidencialidad garantizada