Tratamiento de la ansiedad en adolescentes
Es el problema de salud mental más frecuente en la adolescencia y el que más tarda en llegar a consulta, porque durante meses se confunde con carácter, con vagancia o con manía de discutir.
Un sistema de alarma que se ha quedado encendido
La ansiedad no es miedo a algo concreto: es el cuerpo preparándose para un peligro que no llega. En la adolescencia eso se traduce en anticipar —dar vueltas horas a algo que quizá ni pase— y en evitar lo que la dispara.
Y ahí está la trampa: evitar alivia en el momento y agranda el problema a la semana siguiente. Cada vez que no va, la próxima vez cuesta más. Ese círculo es lo que mantiene la ansiedad, y es justo lo que se rompe en terapia.
Algo que sorprende a muchos padres: a estas edades la ansiedad se ve más como irritabilidad y mal humor que como miedo. Un chaval ansioso contesta mal, se encierra y salta a la mínima. Cuesta leerlo como lo que es.
Se estima que en torno al 8% de los adolescentes cumple criterios de un trastorno de ansiedad. Es tratable, y con buenos resultados: la terapia cognitivo-conductual es el tratamiento de primera elección.
Lo que se ve desde casa
Casi ninguna de estas señales suena a «ansiedad» cuando la ves. Suena a que está raro, a que se ha vuelto respondón o a que le duele siempre la tripa.
Lo que importa no es que aparezca una suelta, sino que se mantenga y le esté quitando cosas.
Contadnos qué habéis notado- Pone excusas para no ir a sitios donde antes iba sin problema.
- Pregunta lo mismo una y otra vez buscando que le tranquilicéis.
- Dolores de tripa o de cabeza recurrentes, sin causa médica.
- Se irrita o contesta mal ante cualquier plan que no controle.
- Le cuesta dormirse porque no consigue parar de pensar.
- Deja tareas a medias o las repite por miedo a que estén mal.
- Se ha ido apartando de los amigos, o rechaza planes que le apetecen.
No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga en el tiempo y le esté condicionando la vida, ya es motivo suficiente para consultarlo.
Que aprenda que puede con ello
El objetivo no es que deje de sentir ansiedad: eso no le pasa a nadie. Es que la ansiedad deje de decidir por él.
La terapia cognitivo-conductual es el tratamiento con más respaldo científico en adolescentes, y es un trabajo estructurado, con tareas concretas entre sesiones.
Entender el mapa
Qué la dispara, qué piensa justo antes y qué hace para escapar. Sin eso, cualquier consejo es genérico.
Bajar la activación
Herramientas de regulación fisiológica que pueda usar en el momento, en clase o antes de dormir. Es lo primero que nota.
Revisar los pensamientos
Trabajar la sobreestimación del peligro y la infravaloración de su propia capacidad, que son el motor de la anticipación.
Exposición gradual
Enfrentar lo evitado por orden de dificultad y siempre pactado con él. Es la parte que de verdad cambia las cosas.
Retirar la evitación de casa
Cambiar poco a poco las ayudas que sin querer la sostenían, con pautas concretas para vosotros.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿No será que es tímido y ya está?
Contesta fatal y está de mal humor todo el día. ¿Eso es ansiedad?
¿Hace falta medicación?
¿Le vais a obligar a hacer cosas que le dan pánico?
¿Cuánto suele durar el tratamiento?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Que la ansiedad deje de decidir por él
Contadnos qué habéis notado y os decimos si hace falta hacer algo.


