Tratamiento de la ansiedad en Murcia
Tener ansiedad es normal: todos la hemos sentido en algún momento. El problema no es sentirla, es cuando aparece donde no toca, dura más de la cuenta y acaba decidiendo lo que haces y lo que dejas de hacer.
La ansiedad no es el enemigo
La ansiedad es una reacción natural que nos permite adaptarnos a los cambios del día a día. Funciona como una señal de alerta que avisa de un peligro por venir y nos prepara para responder.
Es decir, tiene una función y no es perjudicial. De hecho, sin ella responderíamos peor a las amenazas reales.
El problema aparece cuando esa alarma se dispara donde no hay peligro. Entonces uno se preocupa de forma desmesurada por cosas que no lo merecen, y la ansiedad acaba metiéndose en todos los ámbitos de la vida.
Y no ayuda el ritmo que llevamos: trabajo, dinero, cuidar de otros, conflictos, falta de tiempo. Mucha gente llega a consulta simplemente desbordada.
Cómo se nota la ansiedad
Varía mucho de una persona a otra, y casi nunca aparecen todos a la vez.
En el cuerpo
Lo primero que asusta, y lo que más lleva a urgencias.
- Palpitaciones
- Sudoración
- Temblores
- Sensación de ahogo
- Mareo
- Tensión muscular
- Náuseas o diarrea
En la cabeza
La parte que menos se ve y más agota.
- Preocupación excesiva
- Pensamientos catastróficos
- Falta de concentración
- Sensación de que algo malo va a pasar
En las emociones
Lo que nota la gente de alrededor antes que tú.
- Irritabilidad
- Nerviosismo constante
- Sensación de vulnerabilidad
- Miedo a lo que no se controla
En lo que haces
La más importante, porque es la que mantiene el problema.
- Evitar situaciones
- No poder parar quieto
- Fumar o beber de más
- Comprar, ordenar o limpiar sin freno
Intensidad, frecuencia y duración
Esas tres cosas son las que marcan la diferencia entre una ansiedad que cumple su función y una que se ha convertido en un problema.
La señal más clara no es lo mal que se pasa, sino lo que has dejado de hacer para no pasarlo.
Cuéntanos tu caso- Se dispara ante cosas que sabes que no son peligrosas.
- La reacción es mucho mayor de lo que pide la situación.
- Dura más de lo razonable, o directamente no se va.
- Vives con una preocupación de fondo que no se apaga nunca.
- Has empezado a evitar sitios, planes o conversaciones.
- Te está afectando en el trabajo, en casa y con la gente, todo a la vez.
No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga en el tiempo, ya es motivo suficiente para consultarlo. Si lo tuyo es más sobrecarga que miedo, mira el tratamiento del estrés. ¿Y si quien la sufre es tu hijo? La ansiedad infantil se trabaja distinto.
El objetivo es que no nos necesites
Reducir la ansiedad es la primera mitad. La segunda, y la que decide si aguanta en el tiempo, es que te lleves las herramientas para manejarla tú solo cuando vuelva.
Porque va a volver alguna vez. La diferencia estará en lo que hagas entonces.
Entender qué la dispara
Qué situaciones, qué pensamientos y qué haces justo después. Ahí suele estar la explicación de por qué no se va.
Regular el cuerpo
Respiración, relajación y atención plena. No para «relajarse» sin más, sino para bajar la activación cuando ya está subiendo.
Cambiar el filtro
Con terapia cognitivo-conductual se localizan los pensamientos que amplifican la ansiedad y se cambian por otros que se ajusten a lo que pasa de verdad.
Exposición progresiva
Volver poco a poco a lo que habías dejado de hacer, en condiciones controladas. Es la parte incómoda y la que más cambia las cosas.
Lo que se pregunta antes de llamar
Y si te queda alguna, escríbenos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Cuánto tarda en bajar la ansiedad?
Me han dado un ansiolítico. ¿Sirve la terapia igual?
¿La exposición es obligatoria? Me da pánico.
He ido a urgencias pensando que era el corazón.
¿Y si me pasa solo en algunas situaciones?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Recuperar la calma se puede, y se hace por pasos
Cuéntanos qué te pasa y te decimos si podemos ayudarte y quién del equipo lo haría.


