Tratamiento del TOC en adolescentes
El trastorno obsesivo compulsivo no va de ser ordenado ni maniático. Va de pensamientos que entran solos, dan mucha angustia, y de rituales que la calman un rato y la agrandan a la larga.
Obsesiones que entran solas y rituales que las calman
Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos que aparecen sin que los llame, que le resultan desagradables y de los que no consigue desengancharse. Contaminación, duda, simetría, miedo a hacer daño a alguien, contenido sexual o religioso que le horroriza.
Las compulsiones son lo que hace para que baje esa angustia: lavarse, comprobar, ordenar, repetir, contar, rezar, o preguntar una y otra vez si está todo bien. Funcionan durante unos minutos. Y por eso se repiten.
Ese alivio momentáneo es exactamente el motor del problema: cada ritual le enseña al cerebro que la obsesión era peligrosa de verdad y que solo el ritual le salvó. La siguiente vez la obsesión vuelve más fuerte.
Afecta a entre el 1% y el 2% de la población, y una parte importante de los casos empieza en la infancia o la adolescencia. Suele pasar años sin diagnosticar, porque da vergüenza contarlo y porque el contenido de las obsesiones asusta al que las tiene.
Lo que se nota antes de saber que es TOC
Casi nunca os va a contar la obsesión. Lo que vais a ver es el ritual, o el tiempo que desaparece sin explicación.
Y muchas veces lo primero que se nota es que os ha metido a vosotros dentro del ritual sin que os dierais cuenta.
Contadnos qué habéis notado- Tarda muchísimo en la ducha, en vestirse o en salir de casa.
- Comprueba cosas una y otra vez: la puerta, la mochila, los deberes.
- Repite frases, gestos o recorridos hasta que le sale «bien».
- Os pregunta lo mismo muchas veces buscando que le confirméis algo.
- Se enfada mucho si le interrumpís a mitad de algo.
- Evita tocar cosas, sitios o números concretos.
- Ha empezado a llegar tarde a todo, sin motivo aparente.
- Tiene la piel de las manos irritada de lavárselas.
Que un pensamiento sea horrible no dice nada malo de él. En el TOC, cuanto más le repugna una idea, más se le engancha: es precisamente por eso.
Romper el ciclo con exposición y prevención de respuesta
La exposición con prevención de respuesta (EPR) es el tratamiento psicológico de elección para el TOC, también en adolescentes. Consiste en acercarse a lo que dispara la obsesión y no hacer el ritual.
Suena duro dicho así. En la práctica es gradual, pactado y con herramientas para sostener la angustia mientras baja sola, que es exactamente lo que hay que aprender.
Mapear el TOC
Qué obsesiones hay, qué rituales las siguen, cuánto tiempo ocupan y quién de casa participa sin querer.
Explicarle el circuito
Que entienda por qué el ritual le alivia y por qué le está atrapando. Sin eso, la exposición no tiene sentido para él.
Exposición por escalones
Una jerarquía de situaciones ordenadas por dificultad y elegida con él. Se empieza por lo que hoy puede tolerar.
Prevención de respuesta
Aguantar sin hacer el ritual y comprobar que la angustia baja sola. Es la parte que enseña al cerebro que la alarma era falsa.
Retirar la acomodación
Un plan concreto para que dejéis de dar las respuestas que sostenían el ritual, por orden y sin sorpresas.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsAppEs muy ordenado y perfeccionista. ¿Eso es TOC?
Me ha contado un pensamiento horrible y me he asustado.
Cuando me pregunta si está todo bien, ¿le respondo?
¿Hace falta medicación?
Lleva así desde pequeño. ¿Sirve empezar ahora?
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Recuperar el tiempo que el TOC se está llevando
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