Tratamiento de los problemas de sueño en adolescentes
Que se acueste tarde no siempre es un capricho. En la adolescencia el reloj biológico se retrasa de verdad, y encima el instituto empieza a la misma hora de siempre.
Su reloj interno se ha retrasado
En la pubertad la melatonina empieza a segregarse más tarde que en la infancia. El resultado es un retraso real del ritmo circadiano: a un adolescente le entra sueño de forma natural una o dos horas más tarde de lo que le entraba a los diez años. No es rebeldía, es biología.
El problema es que la hora de levantarse no se retrasa con él. Las recomendaciones de sueño para esta edad están entre 8 y 10 horas, y lo habitual es dormir bastante menos entre semana e intentar recuperarlo el fin de semana, lo que retrasa el reloj todavía más.
Sobre eso se montan dos cosas que sí dependen de los hábitos: las pantallas por la noche, que retrasan aún más el sueño por luz y por activación, y la preocupación por no dormir, que es lo que convierte una mala racha en un insomnio que se mantiene solo.
La factura no se paga de noche, se paga de día: cansancio, irritabilidad, problemas de concentración y bajada del rendimiento.
Cuándo deja de ser costumbre
Dormir mal una semana de exámenes le pasa a todo el mundo. Lo que hay que mirar es la frecuencia, la duración y qué está costando durante el día.
Como referencia clínica: dificultades al menos tres noches por semana durante más de tres meses.
Contadnos qué habéis notado- Tarda más de media hora en dormirse casi todas las noches.
- Se despierta varias veces y no consigue volver a dormir.
- Duerme menos de 8 horas entre semana de forma habitual.
- El fin de semana duerme muchísimo más para recuperar.
- Se levanta cansado aunque haya dormido horas.
- Está irritable, disperso o con el ánimo bajo durante el día.
- Se queda dormido en clase o a media tarde.
- Se agobia por no dormir y eso le desvela todavía más.
Antes de empezar conviene descartar causas médicas y el efecto de medicación u otras sustancias, con una valoración de su pediatra o su médico.
Recolocar el reloj y quitar la ansiedad de dormir
La terapia cognitivo-conductual para el insomnio es el tratamiento con más respaldo científico, por delante de la medicación en resultados a largo plazo. Adaptada a esta edad, se trabaja mucho con registros y con acuerdos.
El objetivo no es que duerma esta noche. Es que dentro de un año siga durmiendo bien sin depender de nadie.
Registro de sueño
Dos semanas anotando horarios reales. Casi siempre revela algo que en casa nadie había visto.
Reajustar el horario
Mover la hora de acostarse y sobre todo la de levantarse de forma progresiva, incluido el fin de semana, que es lo que más descoloca el reloj.
Luz, pantallas y rutina
Qué hacer la última hora, cómo usar la luz de la mañana a favor y qué acuerdo sobre el móvil puede sostener de verdad.
Bajar la activación
Herramientas para la cabeza que no para, y qué hacer si lleva media hora despierto en la cama.
Mantener el cambio
Que sepa recolocarse solo después de un viaje, de unas vacaciones o de una semana de exámenes.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Es normal que se acueste tan tarde?
¿Cuántas horas debería dormir?
¿Le quitamos el móvil por la noche?
¿Sirve la melatonina?
Duerme mal por el estrés de los exámenes.
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Que dormir deje de ser una pelea
Contadnos cómo duerme y os decimos si podemos ayudar y por dónde se empieza.

