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Violencia sexual

Terapia para las secuelas de la violencia sexual en Murcia

No hay un plazo para pedir ayuda. Hay quien llega a los pocos meses y quien llega treinta años después, y en los dos casos se puede trabajar.

Psicólogas sanitariasColegiadas en Murcia
TCC centrada en el traumaEl tratamiento de referencia, y EMDR
A tu ritmoNo hace falta contarlo el primer día
Presencial u onlineTú eliges dónde estás más cómoda
Qué te pasa

El cuerpo se quedó en aquel momento

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No hay una reacción correcta después de una agresión sexual, ni una sola. Hay quien busca ayuda enseguida, quien tarda años en hacerlo y quien no llega a necesitarla: no todo el mundo desarrolla secuelas, y no haberlas tenido no significa que aquello no fuera grave.

Cuando el malestar sí se instala, lo habitual es que el sistema nervioso siga en alerta mucho después, tratando como presente algo que ya pasó. De ahí que pueda dispararse con un olor, una voz, un lugar o una situación que no tienen nada que ver.

Hay algo que casi nunca se explica y conviene saber: durante una agresión el cuerpo puede bloquearse. La inmovilidad tónica —quedarse paralizado, sin poder moverse ni hablar— es una respuesta defensiva automática del sistema nervioso, está bien documentada y es muy frecuente. No es una decisión, y no dice nada de lo que la persona quería.

Y lo que ocurrió después también cuenta. Cómo respondió el entorno —si hubo alguien que creyera y acompañara, o no lo hubo— es uno de los factores que más pesa en la recuperación, por encima incluso de las circunstancias del propio suceso.

Señales

Cuando sigue ocupando sitio

Esta lista no es un test ni un diagnóstico. Cada persona reacciona de una forma, y muchas de estas cosas pueden tener otras causas.

Si te reconoces en varias y te están condicionando la vida, eso ya es motivo suficiente para consultar. No hace falta que fuera reciente: pueden aparecer o agravarse años más tarde.

Cuéntanos tu caso
  • Recuerdos que vuelven sin que los llames, o sueños que se repiten.
  • Evitas lugares, personas o situaciones, y cada vez el círculo es más pequeño.
  • Sobresaltos, tensión constante, dificultad para dormir.
  • Te sientes lejos de tu propio cuerpo, o como si lo vieras desde fuera.
  • Vergüenza, o la sensación de que podrías haber hecho algo distinto.
  • La sexualidad se ha vuelto difícil, o la has apartado del todo.
  • Te cuesta confiar, incluso con quien sabes que es de fiar.
  • Alcohol, comida u otras cosas para no sentir.

Si la agresión ha sido reciente o hay riesgo ahora mismo, llama al 016: es gratuito, atiende las 24 horas, cubre la violencia sexual y no deja rastro en la factura. En emergencia, 112. Y si aparecen ideas de quitarte la vida, está el 024, también gratuito y todos los días.

Antes de pedir cita

Lo que no hace falta

El miedo más frecuente al pedir cita es tener que relatarlo todo el primer día. No funciona así, y hacerlo sin preparación puede dejar a alguien peor de lo que entró.

No hace falta contarlo

Las primeras sesiones no van del suceso. Van de que estés estable y de entender qué hace tu cuerpo y por qué.

No hace falta denuncia

Ni haberla puesto, ni que sea posible ponerla. El tratamiento no depende de eso en ningún momento.

No hace falta nombrarlo

Si no sabes si lo que pasó encaja en una definición, no importa. Se puede empezar igual.

El ritmo lo marcas tú

Al relato se llega después, si hace falta, y siempre cuando puedas sostenerlo. Nunca antes.

Tratamiento

Que deje de estar en presente

Las guías clínicas señalan dos tratamientos de primera elección: la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y el EMDR. Los dos siguen el mismo orden y ninguno empieza por el recuerdo.

La primera no es hablar del tema hasta que deje de doler. Es un trabajo con partes definidas: entender qué hace el cuerpo y por qué, aprender a regularlo, revisar las conclusiones que hayan podido quedar sobre uno mismo y acercarse al recuerdo de forma gradual y controlada, no de golpe. Cada parte tiene su momento y su técnica.

La duración depende de muchas cosas: de cuánto hace, de si fue una vez o sostenido en el tiempo, de con qué apoyo contaste después. No hay un plazo estándar, y desconfía de quien te lo prometa.

Estabilizar primero

Recursos para sostener lo que aparezca: regulación, sueño, volver al cuerpo. Sin esto no se toca el recuerdo.

Entender la reacción

Por qué el cuerpo hace lo que hace. Saber que es una respuesta normal a algo anormal cambia mucho.

Revisar lo que quedó

Si quedó la idea de que podrías haber actuado de otra manera, se trabaja de forma explícita. Suele ser la parte que más alivia.

Procesar el recuerdo

Con EMDR o con exposición gradual, cuando ya hay con qué sostenerlo. Nunca de golpe y nunca sin aviso.

Recuperar el terreno

Los sitios, la confianza, el cuerpo, la sexualidad si la has apartado. Volver a ocupar lo que dejaste de ocupar.

Quién lo trata

La persona del equipo que lleva esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta antes de llamar

Y si te queda alguna, escríbenos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
Pasó hace muchos años. ¿Sirve de algo ahora?
Sí. El tratamiento funciona igual décadas después, y buena parte de la consulta llega así: gente que lo tenía guardado y a la que algo se lo ha vuelto a poner delante. El trauma no caduca, y el tratamiento tampoco.
No denuncié. ¿Me vais a decir que lo haga?
No. Denunciar es una decisión tuya y la terapia no depende de ella. Si quieres información sobre tus opciones te orientamos sobre a quién acudir, pero aquí venimos a otra cosa.
No sé si lo que me pasó cuenta como agresión.
Esa duda es tan frecuente que casi es un síntoma más. No necesitas una etiqueta legal para pedir ayuda: si algo pasó sin que tú quisieras y te sigue afectando, es motivo suficiente para sentarte a hablarlo.
Fue mi pareja. ¿También cuenta?
Cuenta. Que haya una relación, o que hubiera relaciones consentidas antes o después, no convierte en consentido lo que no lo fue. Suele costar más nombrarlo precisamente por eso, y las secuelas son las mismas.
¿Qué es exactamente la terapia centrada en el trauma?
Un tratamiento con estructura, no una conversación abierta. Trabaja cuatro cosas por orden: lo que hace tu cuerpo, lo que aprendiste a evitar, lo que concluiste sobre ti y el recuerdo en sí. Es el enfoque con más evidencia acumulada en estrés postraumático, y el recuerdo se aborda al final, no al principio.
Soy hombre. ¿Esto también va conmigo?
Sí. La violencia sexual contra hombres existe, está muy poco denunciada y arrastra una vergüenza propia, porque encaja aún peor con lo que se espera. El tratamiento es el mismo y aquí se trata igual.
¿Hablamos?

Cuando quieras, y como tú puedas

No hace falta que nos cuentes nada por escrito para pedir la primera cita.

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