Terapia de pareja para decidir si seguir o separarse
Uno lo tiene claro y el otro no. O los dos lleváis meses dándole vueltas sin decidir nada, por los niños, por la casa, o porque separarse da un miedo enorme.
No es lo mismo venir a decidir que venir a arreglar
La mayoría de las parejas que llegan en este punto no vienen con la misma pregunta. Uno quiere salvar la relación y el otro quiere saber si tiene sentido intentarlo. Empezar una terapia normal en esa situación suele acabar mal: el que dudaba se siente empujado y el que quería, traicionado.
Por eso aquí el trabajo es otro. Primero se decide, y solo después se trabaja en la dirección que se haya decidido. Son procesos cortos y con un objetivo muy claro: tomar una decisión con la que se pueda vivir, no tomar la que quiere el que grita más.
Esto es distinto de venir solo después de una separación. Ahí lo que se trabaja es un duelo: rehacerte, entender qué pasó y volver a estar bien. Aquí todavía hay una decisión abierta y hay dos personas en la sala.
Y si la decisión es separarse, la terapia no se acaba: cambia de objetivo. Separarse bien también se trabaja, y marca muchísimo cómo queda todo después, sobre todo si hay hijos.
Cuando lleváis meses sin decidir nada
Casi ninguna pareja llega diciendo «venimos a decidir». Llega diciendo que así no pueden seguir.
No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres, ya tiene sentido sentarse a mirarlo.
Contadnos qué está pasando- Uno de los dos ha planteado separarse más de una vez.
- Se sigue juntos por los niños, por la casa o por el qué dirán.
- Habéis tenido la misma conversación diez veces sin resolver nada.
- Alguno ya ha consultado con un abogado.
- Uno se ha ido de casa alguna vez y ha vuelto.
- Hay más alivio que pena cuando el otro no está.
- Alguno se ha planteado si hay alguien más.
- Los dos evitáis el tema porque nombrarlo asusta.
Dudar no significa que la relación esté acabada. Significa que la duda lleva demasiado tiempo sin resolverse, y eso desgasta más que cualquier decisión.
Decidir primero, trabajar después
El objetivo de las primeras sesiones no es mejorar la relación: es aclarar si los dos queréis intentarlo. Eso se acota en pocas sesiones, no en meses.
Se trabaja con los dos, con sesiones individuales dentro del proceso. Cada uno necesita un sitio donde pensar sin que el otro esté delante.
Acotar la pregunta
Qué está decidiendo cada uno exactamente, y desde cuándo. Muchas veces los dos no están respondiendo a la misma pregunta.
Sesiones individuales
Uno con cada uno. Qué te ata, qué te empuja, qué has dejado de intentar y qué no has dicho nunca en voz alta.
Entender qué pasó
Cómo llegasteis aquí, sin repartir culpas. Sin esto, la decisión se toma sobre el último episodio y no sobre la relación.
Tomar la decisión
Con un plazo acordado, para que la duda no se eternice. Una decisión mala se corrige; una duda de años desgasta a todos.
Trabajar la salida elegida
Si seguís, un plan de cambio real. Si os separáis, cómo hacerlo con el menor daño y qué contar a los hijos.
Las personas del equipo que llevan esto
Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con alguna de ellas con quien te vas a sentar.
Lo que más nos preguntan las parejas
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsAppYo quiero seguir y mi pareja no lo tiene claro.
¿Vais a intentar que sigamos juntos?
Tenemos hijos, ¿aguantamos por ellos?
¿Cuántas sesiones dura esto?
Ya nos hemos separado, ¿esto me sirve?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Que dejéis de vivir en la duda
Contadnos en qué punto estáis y os decimos si podemos ayudaros.




