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Déficit en habilidades sociales

Entrenamiento en habilidades sociales para niños

Hay una diferencia que lo cambia todo: un niño puede no jugar con otros porque le da miedo, o porque no sabe cómo. Son dos problemas distintos y se tratan de forma distinta.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Se entrena jugandoNo se explica, se practica
Material propioSofía Gil ha escrito sobre esto
Coordinación con el colegioEl patio es donde se juega
Qué le pasa

No es que no quiera: es que no sabe cómo

Entrar en el juegoEsperar turnoPerderDecir que no
Ver el libro de habilidades sociales

Las habilidades sociales son conductas concretas y se aprenden como cualquier otra: acercarse a un grupo que ya está jugando, pedir participar, esperar turno, compartir, perder sin hundirse, resolver un desacuerdo y decir que no cuando algo no le apetece.

Algunos niños no las han desarrollado por falta de oportunidades, otros porque su temperamento les ha llevado a quedarse al margen y otros porque cada intento les salió mal y dejaron de intentarlo. El resultado se parece a la timidez y no es lo mismo.

La diferencia práctica es sencilla: si sabe cómo hacerlo pero el miedo se lo impide, eso es ansiedad. Si lo intenta y no le sale, es un déficit de habilidades. Muchas veces conviven las dos, y por eso se evalúa antes de decidir el enfoque.

Y tiene una consecuencia que preocupa más de lo que se dice: un niño sin recursos para poner límites es un niño con más papeletas de acabar aceptando cosas que no quiere para no quedarse fuera del grupo.

Señales

Lo que se ve en el patio

Rara vez llega dicho como un problema social. Llega como que no le invitan, como que siempre juega solo o como conflictos que se repiten.

Lo que hay que mirar es si el patrón se sostiene en el tiempo y en sitios distintos.

Contadnos qué habéis notado
  • Se queda mirando y no consigue entrar en el juego.
  • Le cuesta esperar turno o compartir.
  • Pierde y se hunde, o se enfada y rompe el juego.
  • Manda demasiado y los demás se van.
  • No pilla las bromas, o se las toma a mal.
  • No sabe decir que no y acaba haciendo lo que no quería.
  • Los conflictos acaban siempre en empujón o en llanto.
  • No le invitan a cumpleaños ni le llaman para jugar.

Si el patrón viene de siempre y es muy marcado en todos los contextos, conviene una valoración más amplia antes de empezar el entrenamiento. Y en secundaria el terreno cambia: mira las habilidades sociales en adolescentes.

«Tú acércate y pregúntales si puedes jugar» es un buen consejo que no sirve de nada, porque el problema no es que no lo sepa: es que no le sale. Las habilidades sociales se entrenan como un deporte: se descompone la conducta en pasos, se ve un modelo, se ensaya jugando hasta que sale, se corrige lo que falla y solo entonces se prueba en el patio. Desde casa, tres cosas que ayudan de verdad: facilitar quedadas con un solo niño en vez de grupos grandes, no hablar por él cuando se queda callado, y dejarle resolver los desacuerdos pequeños sin intervenir cada vez.
Tratamiento

Entrenar jugando, que es como se aprende

El entrenamiento en habilidades sociales es una intervención estructurada y con décadas de evidencia. En niños funciona especialmente bien porque el juego trae dentro todo lo que hay que practicar.

Sofía Gil, directora del centro, ha escrito además un libro sobre esto, así que es un terreno que trabajamos desde hace mucho.

Evaluar qué falla

Si es miedo, si es falta de recursos o las dos cosas. Y qué habilidades concretas están cojas.

Descomponer la conducta

Entrar a jugar son cuatro pasos, no uno. Verlos separados hace que deje de parecer imposible.

Modelar y ensayar

Ver cómo se hace y practicarlo jugando las veces que haga falta, con corrección inmediata.

Practicar fuera

Tareas concretas en el patio o en quedadas preparadas, con seguimiento después.

Decir que no

Poner límites, pedir ayuda y discrepar sin romper. Es la parte que más le va a proteger.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Cómo sé si es timidez o falta de habilidades?
La pregunta clave es si sabe cómo hacerlo. Si sabe pero el miedo se lo impide, es ansiedad. Si lo intenta y no le sale, es un déficit de habilidades. Muchas veces hay de las dos, y eso se aclara en la evaluación.
Es muy mandón y los demás se van.
También es un déficit de habilidades, aunque no lo parezca: le falta la parte de negociar y ceder. Se entrena igual y suele responder rápido.
¿Le apunto a algo para que socialice?
Ayuda, pero por sí solo no basta: si no tiene las herramientas, más exposición puede ser más fracaso. Funciona mejor combinarlo con el entrenamiento, y empezar por quedadas de un solo niño.
¿Y si detrás hay algo del desarrollo?
Si la evaluación apunta a dificultades del neurodesarrollo, os lo decimos y os derivamos al profesional que corresponda. No es nuestra área y preferimos decirlo antes que arrastrar un caso.
¿Se trabaja también con el colegio?
Sí, y aquí es especialmente útil, porque el patio es donde ocurre todo. Con vuestro permiso hablamos con el tutor, y va incluido, no se cobra como sesión.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el colegio no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Darle las herramientas que nadie le ha enseñado

Contadnos qué le pasa cuando juega con otros y os decimos por dónde se empieza.

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