Tratamiento de adicciones en adolescentes
Casi ningún adolescente llega diciendo que tiene un problema. Llega traído, enfadado y convencido de que controla. Que no lo reconozca no impide empezar: forma parte del punto de partida.
Un cerebro que todavía se está construyendo
Lo que hace distinto el consumo en la adolescencia no es la sustancia: es el momento. El cerebro está en pleno desarrollo, el sistema de recompensa va por delante del de control, y cuanto antes empieza el consumo, peor es el pronóstico y mayor la probabilidad de que se consolide.
Lo que más vemos hoy es alcohol de fin de semana en cantidades altas y concentradas, cannabis —con producto mucho más potente que el de hace veinte años—, vapeo y bolsas de nicotina, que se han normalizado por completo y generan dependencia igual, y en algunos casos cocaína.
Casi nunca es solo la sustancia. Debajo suele haber ansiedad social —beber para poder estar—, ánimo bajo, algo que pasó o simplemente un grupo en el que consumir es el precio de entrada. Tratar el consumo sin mirar eso dura poco.
Y conviene decirlo sin dramatizar: no todo consumo es una adicción. Lo que se valora es la frecuencia, si hay pérdida de control, si sigue pese a las consecuencias y qué está desplazando.
Lo que se ve antes de saberlo
Muy pocas familias descubren el consumo directamente. Lo que ven primero es que algo ha cambiado y no saben por qué.
Lo que hay que mirar es la acumulación, no un indicio suelto.
Contadnos qué habéis notado- Ha cambiado de grupo de amigos de golpe.
- Desaparece dinero, o gasta bastante más de lo que puede explicar.
- Ha bajado mucho el rendimiento, o falta a clase.
- Duerme a horas raras y está agotado durante el día.
- Ha abandonado deporte o aficiones que le importaban.
- Cambios de humor bruscos, sobre todo al volver a casa.
- Mentiras cada vez más frecuentes sobre dónde está y con quién.
- Objetos, olores o restos que no sabéis explicar.
No hace falta esperar a estar seguros. Una valoración sirve precisamente para saber si hay problema y de qué tamaño.
Trabajar con lo que hoy sí quiere
Empezamos por donde está, no por donde nos gustaría que estuviera. Si no reconoce el problema, el primer objetivo no es la abstinencia: es que vuelva a la segunda sesión.
Se combina entrevista motivacional, terapia cognitivo-conductual y trabajo con vosotros, que es lo que sostiene el cambio el resto de la semana.
Evaluar de verdad
Qué consume, cuánto, desde cuándo, en qué contextos y qué le aporta. Sin juicio, porque si hay juicio no hay información.
Construir motivación
Sacar sus propias razones para cambiar. Es lo que diferencia un tratamiento que dura de uno que se abandona al mes.
Tratar lo de debajo
Ansiedad social, ánimo bajo, trauma o dificultades de relación. Si eso sigue ahí, el consumo vuelve por su propio pie.
Cambiar contextos
Qué situaciones, qué grupo y qué momentos disparan el consumo, y con qué se sustituye lo que le daba.
Pautas para vosotros
Cómo poner límites que se sostengan, cómo hablar sin que acabe en bronca y cómo no dejar de ser un sitio al que volver.
Prevenir recaídas
Reconocer sus señales y saber qué hacer con ellas. Una recaída no es volver al principio si está prevista.
La persona del equipo que lleva esto
Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsAppDice que solo fuma los fines de semana y que controla.
No quiere venir de ninguna manera.
¿Le castigamos o le apoyamos?
¿El cannabis es tan grave? Dicen que es natural.
Vapea, pero no fuma tabaco.
¿Cuánto cuesta la sesión?
Empezar aunque él todavía no lo vea
Contadnos qué habéis notado y os decimos si hay problema y de qué tamaño.



