Terapia para la autoestima infantil en Murcia
La autoestima de un niño no se construye con frases: se construye con experiencias en las que comprueba que puede, y con la mirada de los adultos que tiene cerca.
Cuando se ha convencido de que no vale
A estas edades la idea que un niño tiene de sí mismo se construye con dos cosas: lo que consigue hacer y cómo le devuelven los adultos lo que hace. No con lo que le digan que es.
Cuando alguna de las dos falla, aparece un patrón reconocible: abandona a la primera dificultad para no confirmar que no puede, necesita que le confirméis constantemente que está bien, y se compara con hermanos o compañeros saliendo siempre perdiendo.
Hay un matiz importante y contraintuitivo: elogiar el talento no ayuda, y a veces perjudica. Decirle que es listísimo le convierte en alguien que tiene que demostrarlo, y ante el primer fallo la conclusión es que ya no lo es. Reconocer el esfuerzo y la estrategia sí funciona, porque eso sí depende de él.
Y como en los adolescentes, conviene mirar debajo antes de dar nada por hecho: la baja autoestima muchas veces es un síntoma de ansiedad, de ánimo bajo, de acoso o de dificultades escolares no detectadas.
Cómo suena por dentro
Un niño no dice que tiene la autoestima baja. Lo que dice son frases sueltas, y lo que hace es rendirse antes de intentarlo.
Lo que importa es la constancia: no un mal día, sino una forma de mirarse.
Contadnos qué habéis notado- Dice que es tonto, que todo le sale mal o que no vale para nada.
- Abandona a la primera dificultad, o ni lo intenta.
- No soporta perder, o se hunde al equivocarse.
- Pregunta todo el rato si lo ha hecho bien.
- Se compara con hermanos o compañeros y siempre sale perdiendo.
- No acepta un elogio, o lo desmonta.
- Evita situaciones nuevas por si no le sale.
- Cede siempre en los juegos para que no le dejen fuera.
No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga en el tiempo y le esté quitando cosas, ya es motivo suficiente para consultarlo.
Acumular pruebas de que sí puede
No se trabaja convenciéndole de que es estupendo. Se trabaja diseñando situaciones en las que compruebe que puede, y ajustando cómo se le devuelve lo que hace.
Por eso el trabajo con vosotros pesa tanto: a estas edades sois la fuente principal de esa devolución.
Ver de dónde viene
Si hay algo debajo —ansiedad, dificultades escolares, acoso— o si es la forma en que se le está devolviendo lo que hace.
Trabajar la autocrítica
Identificar esa voz que le dice que es tonto y aprender a responderle. Con su lenguaje y jugando.
Tolerar el error
Practicar equivocarse y perder sin que se hunda. Es la habilidad que más le va a proteger.
Acumular logros reales
Encontrar o recuperar ámbitos donde sea bueno de verdad. Los logros propios pesan más que cualquier discurso.
Pautas para vosotros
Cómo elogiar, cómo corregir sin desmontar y cómo no rescatarle de las dificultades que sí puede resolver.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsAppLe decimos todo el rato que es maravilloso y no sirve.
Se hunde cuando pierde a cualquier cosa.
Su hermano es muy bueno en todo y él se compara.
¿Y si le va mal en el colegio?
¿Cuánto tarda en notarse?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Que vuelva a intentarlo
Contadnos cómo se habla a sí mismo y os decimos por dónde se empieza.


