Terapia para la autoestima en adolescentes
La autoestima baja en la adolescencia temprana y se recupera después. Eso es lo esperable. El problema aparece cuando lo que vale se queda atado a una nota, a un cuerpo o a cuántos le contestan.
Cuando lo que vale depende de lo último que hizo
Que la autoestima baje al entrar en la adolescencia es normal y está descrito: cambia el cuerpo, cambia el grupo y por primera vez se mira a sí mismo desde fuera. En la mayoría se recupera sola hacia el final de la etapa.
Lo que sí es un problema es cuando la valía se vuelve condicional: vale si aprueba, si le queda bien la ropa, si le contestan. Cada día es un examen, y basta un suspenso o un comentario para que todo se venga abajo.
Encima de eso está la comparación permanente. Las redes no inventaron compararse, pero han multiplicado por mil el número de comparaciones diarias, y siempre contra una versión editada. Se compara su detrás con el escaparate de los demás.
Y hay algo que conviene mirar antes de dar nada por sentado: la baja autoestima muchas veces es síntoma, no causa. Debajo puede haber ansiedad social, ánimo bajo, acoso o dificultades no detectadas.
Cómo suena por dentro
Muy pocos adolescentes dicen «tengo la autoestima baja». Lo que sí se oye son frases sueltas, y una forma de tratarse a sí mismo que a vosotros os duele escuchar.
Lo que importa es la constancia: no un mal día, sino un modo de mirarse.
Contadnos qué habéis notado- Habla de sí mismo con dureza: que es tonto, que no vale, que es un desastre.
- No acepta un elogio, o lo desmonta en cuanto se lo decís.
- Abandona lo que no le sale a la primera.
- Necesita que le confirméis constantemente que está bien.
- Le afecta muchísimo cualquier crítica, aunque sea menor.
- Se compara todo el rato, y siempre sale perdiendo.
- Evita situaciones donde pueda quedar en evidencia.
- Se anula en el grupo: hace lo que sea para encajar.
No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga en el tiempo y le esté condicionando la vida, ya es motivo suficiente para consultarlo. Y si su valor entero depende de una sola persona, mirad también la dependencia emocional.
La autoestima se construye haciendo
No se arregla repitiendo frases delante del espejo ni convenciéndole de que es estupendo. Se arregla acumulando experiencias en las que comprueba que puede.
Se trabaja con terapia cognitivo-conductual y con herramientas de autocompasión, que a estas edades funcionan mejor que la autoestima entendida como sentirse superior a nadie.
Ver de qué depende su valía
A qué la tiene enganchada: notas, cuerpo, aprobación. Ese mapa es lo que explica por qué se hunde con cosas concretas.
Trabajar la autocrítica
Identificar la voz interna que le machaca y aprender a responderle. No a callarla: a discutirle.
Experimentos conductuales
Comprobar en la vida real que lo que teme no ocurre, o que si ocurre lo sostiene. Es lo que de verdad cambia la creencia.
Acumular competencia
Recuperar o construir ámbitos donde sea bueno de verdad. Los logros propios pesan más que cualquier discurso.
Autocompasión y límites
Tratarse en los fallos como trataría a un amigo, y aprender a decir que no sin sentir que va a perder a la gente.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿No es la edad?
Le decimos que es maravilloso y no sirve de nada.
Se compara todo el rato con lo que ve en redes.
¿Y si detrás hay otra cosa?
¿Cuánto tarda en notarse?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Que su valor deje de estar a examen
Contadnos cómo se habla a sí mismo y os decimos por dónde se empieza.


