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Problemas de autoestima

Terapia para la autoestima en adolescentes

La autoestima baja en la adolescencia temprana y se recupera después. Eso es lo esperable. El problema aparece cuando lo que vale se queda atado a una nota, a un cuerpo o a cuántos le contestan.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
No es repetir frasesSe construye haciendo
Con vosotros dentroCómo se elogia también cuenta
Miramos qué hay debajoA veces no es autoestima
Qué le pasa

Cuando lo que vale depende de lo último que hizo

AutocríticaComparaciónMiedo al rechazoPerfeccionismo
Ver autoestima en adultos

Que la autoestima baje al entrar en la adolescencia es normal y está descrito: cambia el cuerpo, cambia el grupo y por primera vez se mira a sí mismo desde fuera. En la mayoría se recupera sola hacia el final de la etapa.

Lo que sí es un problema es cuando la valía se vuelve condicional: vale si aprueba, si le queda bien la ropa, si le contestan. Cada día es un examen, y basta un suspenso o un comentario para que todo se venga abajo.

Encima de eso está la comparación permanente. Las redes no inventaron compararse, pero han multiplicado por mil el número de comparaciones diarias, y siempre contra una versión editada. Se compara su detrás con el escaparate de los demás.

Y hay algo que conviene mirar antes de dar nada por sentado: la baja autoestima muchas veces es síntoma, no causa. Debajo puede haber ansiedad social, ánimo bajo, acoso o dificultades no detectadas.

Señales

Cómo suena por dentro

Muy pocos adolescentes dicen «tengo la autoestima baja». Lo que sí se oye son frases sueltas, y una forma de tratarse a sí mismo que a vosotros os duele escuchar.

Lo que importa es la constancia: no un mal día, sino un modo de mirarse.

Contadnos qué habéis notado
  • Habla de sí mismo con dureza: que es tonto, que no vale, que es un desastre.
  • No acepta un elogio, o lo desmonta en cuanto se lo decís.
  • Abandona lo que no le sale a la primera.
  • Necesita que le confirméis constantemente que está bien.
  • Le afecta muchísimo cualquier crítica, aunque sea menor.
  • Se compara todo el rato, y siempre sale perdiendo.
  • Evita situaciones donde pueda quedar en evidencia.
  • Se anula en el grupo: hace lo que sea para encajar.

No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga en el tiempo y le esté condicionando la vida, ya es motivo suficiente para consultarlo. Y si su valor entero depende de una sola persona, mirad también la dependencia emocional.

Decirle «eres listísimo» parece que sube la autoestima y hace justo lo contrario: le convierte en alguien que tiene que demostrarlo cada día. Lo que sí funciona es reconocer el proceso —lo que ha intentado, cómo lo ha afrontado, lo que ha sostenido aunque le costara—, porque eso sí depende de él. Dos apuntes más: los elogios enormes por cosas pequeñas se detectan enseguida y le confirman que le veis frágil; y evitad comparar con hermanos o con amigos, aunque sea a su favor, porque le enseña que hay un ranking y que puede bajar.
Tratamiento

La autoestima se construye haciendo

No se arregla repitiendo frases delante del espejo ni convenciéndole de que es estupendo. Se arregla acumulando experiencias en las que comprueba que puede.

Se trabaja con terapia cognitivo-conductual y con herramientas de autocompasión, que a estas edades funcionan mejor que la autoestima entendida como sentirse superior a nadie.

Ver de qué depende su valía

A qué la tiene enganchada: notas, cuerpo, aprobación. Ese mapa es lo que explica por qué se hunde con cosas concretas.

Trabajar la autocrítica

Identificar la voz interna que le machaca y aprender a responderle. No a callarla: a discutirle.

Experimentos conductuales

Comprobar en la vida real que lo que teme no ocurre, o que si ocurre lo sostiene. Es lo que de verdad cambia la creencia.

Acumular competencia

Recuperar o construir ámbitos donde sea bueno de verdad. Los logros propios pesan más que cualquier discurso.

Autocompasión y límites

Tratarse en los fallos como trataría a un amigo, y aprender a decir que no sin sentir que va a perder a la gente.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿No es la edad?
En parte sí: es esperable que baje en la adolescencia temprana y que se recupere después. Lo que no es esperable es que se maltrate ni que renuncie a cosas por miedo a no dar la talla.
Le decimos que es maravilloso y no sirve de nada.
Es lo más frecuente, y no es culpa vuestra: la autoestima no se transfiere hablando. Se construye con experiencias propias. Lo que sí ayuda desde casa es reconocer el proceso en vez del talento.
Se compara todo el rato con lo que ve en redes.
Se trabaja de forma explícita, y no a base de prohibir el móvil. Se trabaja qué consume, qué le hace sentir y entender que compara su detrás con el escaparate de otros.
¿Y si detrás hay otra cosa?
Es muy posible, y por eso se valora siempre. La baja autoestima acompaña con frecuencia a la ansiedad, a la depresión o a una situación de acoso. Si hay algo debajo, se trata eso también.
¿Cuánto tarda en notarse?
Los primeros cambios suelen verse en cómo se habla a sí mismo antes que en cómo se siente. Al acabar la evaluación os damos una estimación realista y la revisamos por el camino.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el instituto no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que su valor deje de estar a examen

Contadnos cómo se habla a sí mismo y os decimos por dónde se empieza.

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