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Acoso escolar

Terapia por acoso escolar en adolescentes

No todo conflicto entre iguales es acoso, y confundirlo no ayuda a nadie. Hay tres criterios que lo definen, y saberlos os sirve tanto para reconocerlo como para exigir que se actúe.

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900 018 018Línea contra el acoso, 24 horas
Qué es

Tres criterios, y tienen que darse los tres

IntenciónRepeticiónDesequilibrioTestigos
Ver ciberacoso

Se habla de acoso escolar cuando hay intención de hacer daño, cuando ese daño se repite en el tiempo y cuando existe un desequilibrio de poder entre quien lo ejerce y quien lo recibe. Una pelea entre dos iguales que discuten y se reconcilian no es acoso. Esto sí.

El acoso no ocurre entre dos personas: ocurre delante de un grupo. Los observadores no son neutrales —al reírse, al grabar o al callar están sosteniendo la situación—, y por eso las intervenciones que funcionan son las que trabajan con el grupo entero, no solo con la víctima.

Las formas han cambiado poco en lo esencial y mucho en el formato: además de la agresión física o verbal, lo que más se repite hoy es la exclusión sistemática y la difusión de rumores, que dejan menos rastro y hacen el mismo daño.

Las consecuencias están bien documentadas: ansiedad, depresión, síntomas físicos, rechazo a ir a clase, caída del rendimiento y, si se prolonga, huella a largo plazo en la autoestima y en la forma de relacionarse.

Señales

Lo que se ve en casa antes de que os lo cuente

Casi ningún adolescente lo cuenta al principio, y no por desconfianza: por vergüenza y por miedo a que actuéis y sea peor.

Lo que suele llegar antes son los síntomas físicos y las excusas para no ir.

Contadnos qué habéis notado
  • Dolores de tripa o de cabeza los domingos por la noche.
  • Excusas repetidas para no ir a clase.
  • Vuelve con material roto o pierde cosas a menudo.
  • Ha cambiado de ruta, de horario o de sitio en el recreo.
  • Ha dejado de hablar de sus amigos, o ya no queda con nadie.
  • Está irritable, se encierra o duerme mal desde hace semanas.
  • Le han bajado las notas de forma llamativa.
  • Pide dinero de más, o desaparece dinero de casa.

Si aparecen autolesiones o ideas de morir, consultadlo sin esperar. El 024 atiende las 24 horas y el 112 para una urgencia.

Lo primero es decirle que habéis oído lo que os ha contado, que no es culpa suya y que no vais a hacer nada sin decírselo antes. Ese último punto importa: el miedo a que actuéis por vuestra cuenta y empeore es lo que hace que muchos no lo cuenten. Después: anotad hechos, fechas y testigos, y guardad capturas si las hay. Pedid cita con el tutor y dejad constancia por escrito de que lo habéis comunicado —el centro tiene un protocolo y debe activarlo—. Y dos cosas que no ayudan: decirle que no haga caso, porque el acoso no se apaga ignorándolo, y decirle que se defienda, porque le pone en riesgo y le convierte en parte del problema.
Tratamiento

Parar el acoso y reparar el daño

Son dos trabajos distintos y hacen falta los dos. Parar la situación depende en buena parte del centro. Reparar lo que ha dejado depende de la terapia, y no se resuelve solo porque el acoso termine.

Con vuestro permiso nos coordinamos con el tutor o el orientador, y va incluido.

Ponerlo a salvo

Lo urgente es que pare. Se documenta, se activa el protocolo del centro y se acompaña esa gestión.

Quitarle la culpa

Casi todos los adolescentes acosados creen que algo hicieron para merecerlo. Ese es el primer trabajo, y el más importante.

Bajar los síntomas

Ansiedad, insomnio, ánimo bajo y rechazo a ir a clase. Se tratan mientras la situación se resuelve, no después.

Procesar lo vivido

Si el acoso ha sido prolongado, deja huella parecida a la de un trauma y se trabaja como tal.

Reconstruir lo social

Recuperar confianza para volver a relacionarse, y las herramientas que le hagan falta para hacerlo.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Cómo sé si es acoso o un conflicto normal?
Por los tres criterios: intención de hacer daño, repetición en el tiempo y desequilibrio de poder. Si falta alguno, es un conflicto, que también se puede trabajar pero no es lo mismo.
Nos ha pedido que no hagamos nada.
Es lo más habitual, y por miedo fundado a que empeore. La respuesta no es no hacer nada, es no hacer nada sin contárselo antes y explicarle cada paso. Que pierda el control de la situación es justo lo que más teme.
Hemos hablado con el centro y no hacen nada.
Insistid por escrito y pedid que se registre la comunicación: los centros tienen la obligación de activar su protocolo. Si aun así no se mueve, se puede acudir a inspección educativa. Y el 900 018 018 orienta sobre los pasos.
¿Le cambiamos de instituto?
A veces es la solución y a veces traslada el problema sin resolverlo. Se valora caso por caso, y conviene hacerlo con la situación ya trabajada, no en caliente.
Terminó el curso y ya no ocurre, pero sigue mal.
Es lo esperable. Que el acoso pare no repara lo que dejó: la creencia de que algo hizo mal, la desconfianza y el miedo a exponerse siguen ahí, y eso sí necesita tratamiento.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el instituto no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que pare, y que no le deje marcado

Contadnos qué está pasando y os decimos qué hacer y en qué orden.

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