Tratamiento de la fobia social en Murcia
También se llama trastorno de ansiedad social y afecta a cerca del 7% de la población. No es timidez ni carácter reservado: es un miedo intenso y persistente a ser juzgado.
Miedo a ser juzgado, no a la gente
La fobia social es un problema de ansiedad que se caracteriza por un miedo intenso y persistente a las situaciones sociales, o a aquellas en las que hay que desempeñar una tarea mientras otros miran: hablar en público, hacer una presentación, comer delante de gente.
Lo que aparece en esos momentos es el miedo a ser juzgado, evaluado o humillado por la forma de actuar. Y ese miedo, desproporcionado, lleva a evitar: reuniones, llamadas, interacciones cotidianas.
Las personas con fobia social no solo temen el rechazo o la crítica. Sienten un malestar profundo ante la posibilidad de avergonzarse o de hacer el ridículo.
Suele empezar en la adolescencia y, sin tratamiento, tiende a ir a más, limitando la vida social y también la laboral.
Cómo se nota, por dentro y por fuera
Los síntomas de la fobia social se manifiestan a la vez a nivel emocional y físico. Estos son los que aparecen con más frecuencia.
Si no se tratan, terminan afectando de forma seria al día a día.
Cuéntanos tu caso- Miedo intenso a ser juzgado negativamente.
- Evitación de situaciones sociales o laborales.
- Temor a hablar en público o a interactuar con desconocidos.
- Sudoración excesiva, temblores, taquicardia, enrojecimiento o náuseas.
- Dificultad para sostener la mirada o para hablar delante de otros.
- Días de nervios anticipando algo que todavía no ha pasado.
No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga y esté condicionando tus planes, ya es motivo suficiente para consultarlo. Y si lo que evitas no es la gente sino los sitios de los que cuesta salir, mira el tratamiento de la agorafobia.
Terapia cognitivo-conductual y exposición gradual
La terapia cognitivo-conductual es el tratamiento más recomendado y el más eficaz para la fobia social. Trabaja sobre los pensamientos que sostienen el miedo a ser juzgado y, a la vez, sobre la evitación que lo mantiene.
La exposición es gradual y pactada. Nunca de golpe, nunca sin saber lo que viene.
Entender qué se dispara
Qué situaciones lo activan, qué piensas justo antes y qué haces para escapar. Es lo que dibuja el mapa del problema.
Trabajar los pensamientos
Identificar y modificar las ideas irracionales que refuerzan el miedo al juicio: la sensación de estar siendo observado y evaluado en todo momento.
Exposición gradual
Enfrentar las situaciones temidas de forma controlada y por orden de dificultad, para ir desensibilizándose. Es la parte que más cambia las cosas.
Habilidades y confianza
Recursos concretos para manejar la ansiedad en el momento y para sostener conversaciones sin la sensación de estar rindiendo un examen.
Prevenir la recaída
Que puedas manejar por ti mismo las situaciones que antes evitabas, también las que aparezcan dentro de un año.
Las personas del equipo que llevan esto
Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con alguna de ellas con quien te vas a sentar.
Lo que se pregunta antes de llamar
Y si te queda alguna, escríbenos. Preguntar no compromete a nada.
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