Pide cita
Acoso escolar

Terapia por acoso escolar en adolescentes

A esta edad el acoso casi nunca se queda en el patio: sigue en el móvil, en los grupos y en lo que se comparte, y por eso cuesta tanto que lo cuente. Saber cómo funciona os ayuda a verlo antes y a pedir que se actúe.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Coordinación con el centroCon vuestro permiso, sin coste
Todo por escritoOs ayudamos a documentarlo
900 018 018Línea contra el acoso, 24 horas
Qué es

Qué lo convierte en acoso

IntenciónRepeticiónDesequilibrioTestigos
Ver ciberacoso

Para que sea acoso tienen que coincidir tres cosas: que haya intención de dañar, que se repita y que quien lo sufre no pueda defenderse en igualdad. Dos compañeros que chocan y se reconcilian están en un conflicto; cuando uno siempre pierde y el resto lo sabe, ya no.

El acoso no ocurre entre dos personas: ocurre delante de un grupo. Los observadores no son neutrales —al reírse, al grabar o al callar están sosteniendo la situación—, y por eso las intervenciones que funcionan son las que trabajan con el grupo entero, no solo con la víctima.

Las formas han cambiado poco en lo esencial y mucho en el formato: además de la agresión física o verbal, lo que más se repite hoy es la exclusión sistemática y la difusión de rumores, que dejan menos rastro y hacen el mismo daño.

Las consecuencias están bien documentadas: ansiedad, depresión, síntomas físicos, rechazo a ir a clase, caída del rendimiento y, si se prolonga, huella a largo plazo en la autoestima y en la forma de relacionarse.

Señales

Lo que suele notarse antes de que hable

Casi ningún adolescente lo cuenta al principio, y no por desconfianza: por vergüenza y por miedo a que actuéis y sea peor.

Lo primero que suele verse no es el acoso, sino lo que provoca: el rechazo a ir, el móvil o el silencio.

Contadnos qué habéis notado
  • Mira el móvil con angustia, o lo esconde en cuanto entráis.
  • Excusas repetidas para no ir a clase.
  • Ha dejado de subir fotos o ha cerrado alguna red de golpe.
  • Ha cambiado de ruta, de horario o de sitio en el recreo.
  • Ha dejado de hablar de sus amigos, o ya no queda con nadie.
  • Está irritable, se encierra o duerme mal desde hace semanas.
  • Se ha salido de los grupos de clase, o le han sacado de ellos.
  • Pide dinero de más, o desaparece dinero de casa.

Si aparecen autolesiones o ideas de morir, consultadlo sin esperar. El 024 atiende las 24 horas y el 112 para una urgencia.

Antes de mover nada, pactad con él cómo vais a hacerlo. A un adolescente le asusta tanto el acoso como que sus padres aparezcan en el instituto y le dejen expuesto delante de todos, y por eso muchos callan. Contadle qué pensáis hacer y en qué orden, y dejad que opine sobre el cómo. Después: guardad capturas y mensajes, apuntad fechas y quién estaba delante, y comunicadlo por escrito al tutor o a la dirección, porque el centro tiene un protocolo que debe activar. Y dos cosas que no ayudan: pedirle que no haga caso, porque ignorarlo no lo apaga, y animarle a responder igual, que le expone y le complica la situación.
Tratamiento

Que se acabe, y que no se lo lleve puesto

Hay dos tareas y conviene no confundirlas. Que el acoso termine depende sobre todo del instituto y de su protocolo. Que no le deje huella depende del trabajo terapéutico, y ese sigue haciendo falta cuando el acoso ya ha parado.

Si os parece bien, hablamos con el tutor o con el orientador; eso no se cobra aparte.

Ponerlo a salvo

Primero, que deje de pasar. Os acompañamos para documentarlo y para que el instituto active su protocolo.

Quitarle la culpa

Muchos chicos y chicas acosados acaban pensando que algo de ellos lo provocó. Desmontar esa idea es lo que más protege a largo plazo.

Bajar los síntomas

Ansiedad, insomnio, ánimo bajo y rechazo a ir a clase. Se tratan mientras la situación se resuelve, no después.

Procesar lo vivido

Si el acoso ha sido prolongado, deja huella parecida a la de un trauma y se trabaja como tal.

Reconstruir lo social

Recuperar confianza para volver a relacionarse, y las herramientas que le hagan falta para hacerlo.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Cómo sé si es acoso o un conflicto normal?
Mirad tres cosas: si hay intención de hacer daño, si se repite y si hay un desequilibrio claro de fuerzas. Si alguna falta, hablamos de un conflicto entre compañeros: también se trabaja, pero de otra manera.
Nos ha pedido que no hagamos nada.
Es lo más frecuente a esta edad: teme que intervengáis y quedar peor ante el grupo. No se trata de quedaros quietos, sino de no dar ningún paso sin contárselo antes y de explicarle por qué. Lo que más miedo le da es perder el control de lo que pasa.
Hemos hablado con el centro y no hacen nada.
Pedid una reunión y dejadlo por escrito, con registro de entrada si hace falta: el instituto está obligado a activar el protocolo. Si no hay respuesta, podéis dirigiros a la inspección educativa. El 900 018 018 os orienta sobre los pasos.
¿Le cambiamos de instituto?
Puede ser la salida y puede no serlo: si no se ha trabajado lo que dejó, el miedo se cambia de instituto con él. Conviene decidirlo con calma y contando con su opinión, que a esta edad pesa mucho.
Terminó el curso y ya no ocurre, pero sigue mal.
Es lo esperable. Que el acoso pare no repara lo que dejó: la creencia de que algo hizo mal, la desconfianza y el miedo a exponerse siguen ahí, y eso sí necesita tratamiento.
¿Cuánto cuesta la sesión?
La sesión son 60 € y dura entre 50 y 60 minutos; la evaluación y las pruebas van incluidas. No se cobran aparte las sesiones con vosotros ni la coordinación con el instituto. Todas las tarifas, aquí.
¿Hablamos?

Que termine, y que pueda volver a estar tranquilo

Contadnos qué está ocurriendo y os ayudamos a ordenar los pasos.

Sin compromiso En el centro de Murcia u online Confidencialidad garantizada