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Duelo

Terapia de duelo en adolescentes

Un adolescente en duelo no llora en el salón. Se encierra, sale más que nunca o se enfada con todo el mundo. Y muchas veces lo hace para no daros más disgusto del que ya tenéis.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Sin prisaEl duelo no se acelera
Con la familiaEstáis en duelo vosotros también
Duelo prolongadoCuando se queda atascado
Qué le pasa

Un duelo que se vive a destiempo

PérdidaVínculoIdentidadGrupo
Ver duelo en adultos

El duelo es la respuesta normal a perder a alguien con quien había un vínculo fuerte. No es una enfermedad y la mayoría de los adolescentes lo atraviesan con el tiempo y con la gente de alrededor.

Lo que sí cambia a esta edad es la forma. El duelo adolescente es intermitente: puede estar destrozado media hora y a la siguiente estar riéndose con sus amigos. No es que no le importe. Es que a esa edad el dolor se toma en dosis.

Y suele llegar con dos cosas encima. Una: la sensación de que tiene que sostener a los adultos de casa, así que esconde lo suyo. Dos: la vergüenza de ser el diferente delante de sus amigos, justo en la etapa en la que pertenecer al grupo lo es todo.

Cuando el dolor se queda detenido y sigue impidiendo hacer vida normal muchos meses después, se habla de duelo prolongado, que sí tiene entidad clínica propia y sí tiene tratamiento.

Cuándo pedir ayuda

Cuándo el duelo pide acompañamiento

Que esté mal no significa que necesite terapia. Lo que conviene mirar es si el dolor se ha quedado atascado o si le está llevando a hacer cosas que le hacen daño.

Como referencia orientativa: si pasados seis meses el malestar no cede y sigue sin poder retomar su vida, conviene consultarlo.

Contadnos qué habéis notado
  • Sensación constante de vacío que no afloja con los meses.
  • No consigue retomar el instituto ni sus actividades.
  • Se culpa de lo que pasó o de lo que no dijo a tiempo.
  • Se ha aislado de sus amigos, o ha cambiado de grupo de golpe.
  • Duerme mal o ha cambiado mucho de forma de comer.
  • Evita por completo hablar del tema, o solo habla de eso.
  • Ha empezado a consumir o a asumir riesgos que antes no asumía.
  • Pensamientos recurrentes sobre la muerte, la de esa persona o la propia.

Si aparecen ideas de hacerse daño, consultadlo sin esperar. El 024 atiende las 24 horas, y el 112 para una urgencia.

Protegerle del dolor es el impulso más natural y el que más le aísla. No contarle lo que pasó, no llorar delante de él o cambiar de tema le enseña que ese asunto no se toca en casa, y entonces se lo queda dentro. Nombrar a la persona, permitir que os vea tristes y responder a sus preguntas con la verdad ajustada a su edad no le hace daño: le da permiso. Y si vosotros también estáis en duelo, decírselo no os quita autoridad. Le quita la sensación de estar solo.
Tratamiento

Acompañar el duelo, no abreviarlo

La terapia no acorta el tiempo que necesita. Sirve para que el proceso no se quede bloqueado y para que salga de él con algo más que resignación.

Y para algo muy propio de esta edad: darle un sitio donde poder estar mal sin tener que cuidar de nadie mientras lo está.

Un espacio propio

Poder hablar sin medir cómo va a sentar en casa. A esta edad es la mitad del trabajo.

Poner nombre a lo que siente

Rabia, culpa, alivio, vergüenza. En el duelo adolescente aparecen emociones que le asustan por parecerle impropias.

Trabajar la culpa

Lo que no dijo, la última discusión, no haber estado. Es lo que más se enquista y lo que menos se cuenta.

Recolocar el vínculo

Mantener un lazo con quien ya no está compatible con su vida presente. No es olvidar: es poder seguir.

Volver a su vida

Recuperar instituto, amigos y planes, que es donde se juega su recuperación real.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
Parece que no le ha afectado. ¿Es normal?
Sí, y es muy frecuente. El duelo adolescente es intermitente y muchos lo esconden para no daros más disgusto. Que no lo veáis no significa que no esté.
¿Le llevo al funeral o al hospital a despedirse?
Como norma, es mejor darle la opción y respetar su decisión, con la información por delante de lo que va a ver. Poder despedirse ayuda al duelo; que le obliguen, no.
¿Cuánto dura?
No hay un plazo, y desconfiad de quien os dé una cifra. Depende del vínculo, de cómo fue la pérdida y de su momento vital. Lo que sí se puede valorar es si se ha atascado.
Nosotros también estamos mal. ¿Podemos ayudarle igual?
Sí, y además le ayuda veros tristes: le da permiso para estarlo. Lo que no funciona es que sienta que tiene que sosteneros. Si en casa se ha vuelto muy difícil, muchas veces conviene terapia familiar además de la individual.
¿Y si la pérdida no ha sido una muerte?
Hay pérdidas que abren un duelo igual de real: una separación en casa, una mudanza, una enfermedad, un cambio de país. Se trabaja con el mismo marco.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el instituto no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Un sitio donde poder estar mal sin tener que cuidar de nadie

Contadnos qué habéis notado y os decimos si hace falta hacer algo.

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