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Orientación sexual

Acompañamiento en orientación sexual en adolescentes

Empecemos por lo importante: la orientación sexual no es un problema ni hay nada que tratar en ella. Lo que sí se trabaja es el miedo, el rechazo y todo lo que un entorno hostil deja por el camino.

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Qué pasa

El problema no es la orientación: es el entorno

DudasMiedoRechazoOcultación
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Ser lesbiana, gay o bisexual no es un trastorno, no lo ha sido en la clasificación internacional desde hace décadas y no hay nada que corregir. Las llamadas terapias de conversión no son terapia: carecen de respaldo científico y producen daño demostrado.

Lo que sí explica que un adolescente LGB tenga más ansiedad, más depresión y más ideación suicida que el resto no es su orientación: es lo que se conoce como estrés de minoría. El acumulado de esperar rechazo, esconderse, medir cada frase y aguantar comentarios.

A eso se suma la parte propia de la edad: dudas normales sobre a quién se siente atraído, presión del grupo, miedo a perder amigos y la decisión —que no es pequeña— de contarlo o no contarlo. Todo dentro de la tarea mayor de esta etapa: construir la identidad en la adolescencia.

Y hay un dato que conviene que conozcáis: la aceptación de la familia es uno de los factores de protección más potentes que existen para la salud mental de un adolescente LGB. También al revés: el rechazo familiar es uno de los factores de riesgo más consistentes.

Cuándo pedir cita

Cuándo un acompañamiento ayuda

La mayoría no necesita terapia por su orientación, igual que nadie la necesita por ser heterosexual.

Lo que sí conviene mirar es si está sufriendo por el entorno o si se ha quedado atascado en el miedo.

Contadnos qué habéis notado
  • Vive con angustia sus dudas y no puede hablarlo con nadie.
  • Miedo intenso a que se sepa, en casa o en el instituto.
  • Está sufriendo burlas, comentarios o acoso.
  • Se ha aislado o ha cambiado de grupo para esconderse.
  • Ansiedad o ánimo bajo desde que empezó a planteárselo.
  • Rechazo o conflicto en casa después de contarlo.
  • Se avergüenza de sí mismo o se habla con mucha dureza.
  • Quiere contarlo y no sabe cómo ni cuándo.

Si aparecen autolesiones o ideas de morir, consultadlo sin esperar. El 024 atiende las 24 horas y el 112 para una urgencia.

Si os lo ha contado, ha elegido el momento con mucho cuidado y lleva meses ensayándolo. Lo que diga la familia esos primeros minutos pesa durante años, y la investigación sobre esto es bastante clara. Ayuda: dar las gracias por contarlo, decir que le queréis igual y preguntar qué necesita. No ayuda: preguntarle si está seguro, decir que es una fase, pedirle que no se lo cuente a nadie o responder con silencio. Y algo importante: podéis necesitar vuestro propio tiempo para colocarlo, y no pasa nada. Pero ese proceso es vuestro y conviene hacerlo en otro sitio, no delante de él.
Tratamiento

Trabajar el miedo, no la orientación

El objetivo es que pueda vivir su vida sin que el miedo decida por él, y que no cargue con la vergüenza de algo que no tiene nada de malo.

Y como en tantas cosas de esta edad, la mitad del trabajo pasa por la familia.

Un sitio donde hablarlo

Sin tener que justificarse, sin prisa por ponerse una etiqueta y sin que nadie le diga lo que es.

Quitar la vergüenza

Trabajar los mensajes que ha ido tragando y que le hacen tratarse mal. Es la parte que más pesa a largo plazo.

Decidir qué cuenta y a quién

Contarlo no es obligatorio ni tiene que ser de golpe. Se valora con quién, cuándo y qué hacer si sale mal.

Manejar el entorno

Herramientas para las burlas, los comentarios y el acoso, y coordinación con el instituto si hace falta.

Acompañar a la familia

Espacio para vuestras dudas y para vuestro propio proceso, que también existe y también importa.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Se puede hacer algo para que cambie?
No, y tampoco se debe intentar. La orientación sexual no es un trastorno y las terapias de conversión no son terapia: no funcionan y causan daño demostrado. Aquí no se practican bajo ningún concepto.
¿No será una fase?
Puede que esté explorando, como pasa con muchas cosas a esta edad. Pero decírselo así le enseña que no le creéis, y eso cierra la conversación. Lo útil es acompañar sin apostar por un final.
Nos lo ha contado y no sabemos reaccionar.
Lo que más ayuda esos primeros minutos es sencillo: dar las gracias por contarlo, decir que le queréis igual y preguntar qué necesita. Si necesitáis tiempo para colocarlo, es legítimo, pero ese proceso conviene hacerlo en otro sitio.
¿Le tiene que atender un psicólogo LGB?
No es un requisito. Lo que sí importa es que sea un profesional que no patologice y que sepa de lo que habla. Podéis preguntarnos directamente cómo lo abordamos antes de pedir cita.
Está sufriendo acoso por esto en el instituto.
Eso se aborda de forma específica y con urgencia, con herramientas para él y con coordinación con el centro si dais permiso. Ver también acoso escolar.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación incluida. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el instituto no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que el miedo deje de decidir por él

Podéis venir él, vosotros o los tres. Preguntar no compromete a nada.

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