Tratamiento de la depresión en adolescentes
En un adolescente la depresión casi nunca se ve como tristeza. Se ve como irritabilidad, como desconexión y como un desinterés que en casa se lee al principio como pereza.
No es tristeza: es apagarse
El manual diagnóstico recoge algo que a los padres les cambia la lectura de golpe: en niños y adolescentes, el ánimo irritable cuenta igual que el ánimo triste. Un chaval deprimido no llora en el salón; salta a la mínima y se encierra.
La otra señal central es la anhedonia: deja de disfrutar de lo que antes le gustaba. No es que no quiera salir, es que salir ya no le da nada. Por eso el «anímate» no funciona: no es falta de ganas, es que la maquinaria de la recompensa está apagada.
Se estima que alrededor del 5% de los adolescentes atraviesa un episodio depresivo. Y la mayoría tarda meses en pedir ayuda, porque desde fuera se parece mucho a la adolescencia normal.
La diferencia está en tres cosas: cuánto dura, cuánto le quita y si ha cambiado respecto a como era él. Eso es lo que valoramos en la evaluación.
Cuándo deja de ser la edad
Todos los adolescentes tienen días malos y todos se encierran en su cuarto alguna temporada. Lo que hay que mirar es la duración y el alcance.
Si esto se mantiene más de dos semanas seguidas y le está quitando ámbitos de su vida, conviene consultarlo.
Contadnos qué habéis notado- Irritable o de mal humor casi todos los días, sin motivo claro.
- Ha dejado de disfrutar de cosas que antes le gustaban.
- Se ha ido apartando de sus amigos y rechaza planes.
- Duerme mucho más o mucho menos que antes.
- Cambios importantes en el apetito o el peso.
- Cansancio constante, aunque no haga nada.
- Le han bajado mucho las notas o falta a clase.
- Habla de sí mismo con dureza: que no vale, que es un estorbo.
Si en algún momento aparecen ideas de muerte o de hacerse daño, no esperéis a la siguiente cita: llamadnos, o llamad al 024, la línea de atención a la conducta suicida, que atiende las 24 horas.
Empezar por hacer, no por sentir
La terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal adaptada a adolescentes son los dos tratamientos psicológicos con más respaldo para la depresión a estas edades.
No se trabaja esperando a que le apetezca. Se trabaja rompiendo la espiral por el lado que sí se puede mover.
Evaluar y descartar
Duración, intensidad, riesgo y qué más hay debajo. Y descartar causas médicas con su pediatra o su médico si procede.
Activación conductual
Recuperar actividad de forma gradual y programada, empezando por lo pequeño. Es lo que más rápido mueve el ánimo.
Trabajar el discurso interno
Revisar la forma tan dura en la que se habla a sí mismo, que en la depresión adolescente es especialmente severa.
Relaciones y conflictos
Amistades, familia, rupturas. En la adolescencia buena parte del ánimo se juega ahí, y se trabaja de forma explícita.
Prevención de recaídas
Reconocer sus propias señales tempranas y saber qué hacer con ellas. La depresión tiende a repetirse, y esto reduce ese riesgo.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsAppEstá siempre de mal humor, no triste. ¿Puede ser depresión igual?
¿No será la edad?
¿Necesita medicación?
He leído que no debemos presionarle. ¿Entonces qué hacemos?
Ha dicho que no le importaría no despertarse. ¿Qué hago?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Si quieres leer un poco más
Volver a reconocerle
Contadnos qué habéis notado y os decimos si hace falta hacer algo.


