Terapia para el duelo en Murcia
El duelo es la respuesta natural a perder a alguien con quien había un vínculo fuerte. Es una experiencia universal: todos pasamos por ella. Lo que no es natural es quedarse atascado dentro.
El duelo es la reacción que aparece cuando perdemos a un ser querido con quien teníamos un fuerte vínculo afectivo. No es una enfermedad ni un fallo: es lo que hace la mente ante una pérdida importante.
Por eso lo primero es permitir que el duelo siga su curso, sin evitar que tenga lugar. El ser humano está preparado para superar una pérdida de forma natural. Pero en algunos casos el dolor se prolonga en exceso, y es entonces cuando hablamos de duelo complicado o duelo patológico.
Si has perdido a alguien y sientes que el dolor no afloja, no tienes por qué atravesarlo solo. En nuestro centro de psicología en Murcia acompañamos el proceso para que el camino se te haga algo más ligero.
Por dónde suele pasar
El proceso de duelo suele atravesar varias etapas, aunque no todas las personas las viven igual ni en el mismo orden.
Verlas escritas ayuda a entender que lo que sientes tiene nombre y tiene un lugar dentro del proceso.
Negación
Dificultad para aceptar la pérdida. La cabeza lo sabe y aun así hay momentos en que no termina de ser real.
Culpa
Remordimiento por cosas no dichas o no hechas, por la última conversación o por lo que se podría haber hecho distinto.
Desesperanza
Sensación de vacío y desorientación. Nada tiene el peso que tenía y cuesta ver hacia dónde va la vida ahora.
Rabia
Enfado ante la pérdida y ante su injusticia. A veces dirigido a los médicos, a la familia, a uno mismo o a nadie en concreto.
Aceptación
Reconocer la nueva realidad y adaptarse a una vida en la que esa persona ya no está. No es olvidar: es poder seguir.
Cuándo el duelo pide acompañamiento
Que duela no significa que necesites terapia. La mayoría de los duelos se atraviesan con el tiempo y con la gente de alrededor.
Lo que sí conviene mirar es si alguno de estos síntomas se mantiene durante un tiempo prolongado, o si la tristeza se ha instalado hasta parecerse más a una depresión.
Preguntar sin compromiso- Sentimiento constante de vacío o desesperanza.
- No consigues retomar tus actividades diarias ni tus responsabilidades.
- Una sensación de culpa que se ha vuelto excesiva.
- Aislamiento social o mucha dificultad para relacionarte.
- Pensamientos recurrentes sobre la muerte, la del ser querido o la propia.
- Problemas graves de sueño o cambios drásticos en el apetito.
Si pasados seis meses el malestar no disminuye o sigues sin poder retomar tu día a día, conviene consultarlo. Y si quien ha perdido a alguien es un menor, lo trabajamos aparte: duelo infantil y duelo en adolescentes.
Acompañar el duelo, no abreviarlo
Cada duelo es único y cada persona necesita su propio tiempo para adaptarse a la pérdida. La terapia no acorta ese tiempo: evita que el proceso se quede bloqueado.
Durante el duelo aparecen emociones intensas y de mucha crudeza: tristeza, culpa, ira, desesperanza, vacío. El acompañamiento psicológico es un espacio seguro donde explorarlas, recolocarlas y darles sentido.
Aceptar la pérdida
Reconocer y aceptar que la persona ha fallecido. Suena obvio y no lo es: es el paso que sostiene todos los demás.
Reconocer y gestionar el dolor
Identificar y expresar lo que sientes, atendiendo tanto al dolor emocional como al malestar físico que trae la pérdida. Así se evita el bloqueo emocional.
Adaptarte a la nueva realidad
Reconstruir la vida, asumir roles nuevos y redefinir el día a día en ausencia del ser querido.
Recolocar el vínculo
Mantener un vínculo afectivo con quien ya no está, pero compatible con la realidad y con tu vida presente. Seguir queriendo sin quedarse ahí.
Dos enfoques que se complementan
Cuál pesa más depende de cada persona y de cómo esté atravesando su pérdida. En la mayoría de los casos se combinan.
Terapia cognitivo-conductual
Es el enfoque más utilizado en el duelo, sobre todo cuando se ha complicado o se ha prolongado. Se centra en identificar y modificar los pensamientos que se han vuelto irracionales tras la pérdida, como la culpa o la desesperanza, y en aprender a afrontar las emociones difíciles y a cambiar las conductas que están frenando el proceso.
Terapias de tercera generación
La terapia de aceptación y compromiso (ACT) y el mindfulness no buscan cambiar lo que sientes, sino aceptar el dolor como parte del proceso mientras te comprometes con acciones coherentes con tus valores. El mindfulness, además, ayuda a permanecer en el presente y a reducir la rumiación.
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Lo que se pregunta antes de llamar
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