Terapia para el trauma y el estrés postraumático
No hace falta haber vivido una catástrofe. A veces es algo que duró años, o algo que pasó una vez y nunca se habló, y el cuerpo sigue reaccionando como si acabara de ocurrir.
Un recuerdo que no ha terminado de guardarse
La mayoría de lo que vivimos se archiva: duele, pesa, y con el tiempo pasa a ser algo que recordamos. Cuando una experiencia desborda, eso no llega a ocurrir. El recuerdo se queda a medio guardar, con las imágenes, las sensaciones del cuerpo y la interpretación que hiciste entonces intactas.
Por eso el trauma no se comporta como un recuerdo normal. No lo evocas: te asalta. Y no llega en forma de relato, llega en forma de reacción: el sobresalto, la tensión, las ganas de irte de un sitio sin saber por qué.
Hay un malentendido que aleja a mucha gente de consultar: creer que para hablar de trauma tiene que haber pasado algo espectacular. Pesa más lo que duró que lo que impresiona. Años de humillación en un colegio, una relación que te fue apagando o una infancia con un adulto impredecible dejan huella igual o más que un accidente.
Y responde bien al tratamiento. El EMDR es una de las terapias con más apoyo para el trauma, y funciona precisamente ahí: ayudando a que ese recuerdo termine de archivarse.
Lo que se nota años después
Casi nadie consulta diciendo «tengo un trauma». Se consulta por insomnio, por ansiedad o porque algo se ha roto en una relación.
No hace falta que se cumplan todas. Con dos o tres que se mantengan, ya tiene sentido mirarlo.
Cuéntanos tu caso- Hay imágenes o recuerdos que aparecen sin que los llames.
- Evitas sitios, personas o conversaciones que lo traen de vuelta.
- Te sobresaltas con facilidad o estás en guardia sin motivo.
- Duermes mal, o te despiertas con la sensación de haber peleado.
- Reaccionas de forma desproporcionada y luego no lo entiendes.
- Hay partes de lo que pasó que no recuerdas bien.
- Te sientes distante, como si lo vieras todo desde fuera.
- Cargas con culpa o vergüenza por algo que no elegiste.
Que hayas seguido con tu vida no significa que aquello esté resuelto. Muchas personas funcionan bien durante años y consultan cuando algo lo remueve.
Que el recuerdo pase a ser pasado
El objetivo no es olvidar ni relativizar lo que pasó. Es que deje de activarse como si estuviera ocurriendo ahora.
Se trabaja con EMDR, una de las terapias con más apoyo para el trauma, dentro de un proceso con fases y sin prisa.
Historia y mapa
Qué pasó, cuándo, y qué se activa hoy. Se ordena la línea del tiempo antes de tocar nada.
Estabilización
Recursos para regular la activación y una señal de parada. Esta fase dura lo que haga falta.
Procesar el recuerdo
Se trabaja con estimulación bilateral, por partes y comprobando el nivel de malestar en cada paso.
Instalar otra lectura
Cambiar la conclusión que sacaste entonces, del tipo «fue culpa mía», por una que se sostenga hoy.
Cerrar y comprobar
Revisar que el recuerdo ya no dispara el cuerpo y que las situaciones que evitabas vuelven a ser posibles.
Las personas del equipo que llevan esto
Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con alguna de ellas con quien te vas a sentar.
Lo que se pregunta antes de llamar
Y si te queda alguna, escríbenos. Preguntar no compromete a nada.
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