Pide cita
Perfeccionismo y autoexigencia

Terapia para el perfeccionismo y la autoexigencia

El problema no es tener el listón alto. Es que se mueve: en cuanto llegas, sube. Y lo que queda después de cada logro no es orgullo, es el siguiente pendiente.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Terapias contextualesTrabajar con la exigencia, no contra ella
Sin quitarte ambiciónEl objetivo no es que te dé igual
50 a 60 minutos60 € la sesión, sin subidas
Qué es

Un listón que se mueve contigo

Nunca suficienteMiedo al errorAplazarCansancio
Ver terapia para adultos

Ser exigente no es un problema: mucha gente hace bien su trabajo precisamente por eso. El perfeccionismo empieza cuando el listón deja de ser una meta y pasa a ser una condición para estar tranquilo.

La señal más clara no es cuánto te esfuerzas, es qué pasa cuando lo consigues. Si al llegar no hay alivio sino un objetivo nuevo, el sistema no está midiendo logros: está midiendo si te libras del malestar. Y eso no se llena nunca.

Suele venir con una compañera que despista: la procrastinación. Quien no soporta hacer algo regular acaba no empezándolo, y desde fuera parece dejadez cuando es justo lo contrario. Aplazar es una manera de no arriesgarse a quedar por debajo.

Con los años cobra su precio en forma de ansiedad, insomnio o un agotamiento que no se arregla durmiendo. Casi siempre se consulta por eso, no por el perfeccionismo, que hasta entonces parecía una virtud.

Señales

Cómo se nota en el día a día

Nadie pide cita por ser perfeccionista. Se pide por no dormir, por no poder parar o por un bloqueo que ya está costando cosas.

No hace falta que se cumplan todas. Con tres o cuatro sostenidas en el tiempo, tiene sentido mirarlo.

Cuéntanos tu caso
  • Revisas cosas que ya están terminadas, más veces de las necesarias.
  • Aplazas justo lo que más te importa, y no lo que menos.
  • Un error pequeño te ocupa la cabeza días.
  • Te cuesta delegar, porque nadie lo va a hacer como tú.
  • Cuando algo te sale bien piensas que fue suerte o que era fácil.
  • Descansar te genera culpa, incluso cuando has terminado.
  • Comparas tu resultado con el mejor que has visto, no con lo que hacía falta.
  • Te hablas a ti mismo como no le hablarías a nadie.

Que te haya funcionado hasta ahora no significa que salga gratis. Suele ser lo primero que dice la gente y también lo que más tarde en revisarse.

La duda más frecuente es si trabajar esto va a costarte el nivel al que trabajas. No: lo que se toca no es la ambición, es el castigo que la acompaña. El objetivo es que puedas seguir haciendo las cosas bien sin que cada resultado sea un examen sobre lo que vales. En la práctica, la mayoría rinde más cuando el miedo al error deja de estar en la ecuación, porque se dejan de perder horas revisando lo que ya estaba terminado.
Tratamiento

Separar el listón de tu valor

No se trabaja bajando exigencias por decreto, que además no funciona. Se trabaja cambiando la relación con ellas.

Es el terreno de las terapias contextuales: no discutir con el pensamiento exigente, sino quitarle el mando.

Ver el mecanismo

Qué disparas, qué evitas y qué consigues a corto plazo. La exigencia siempre está resolviendo algo: primero hay que saber el qué.

Bajar del pensamiento

Aprender a notar «esto no es suficiente» como lo que es, una frase que aparece, y no como un dato sobre la realidad.

Aflojar la autocrítica

Cambiar el tono con el que te hablas cuando algo sale mal. No es indulgencia, es dejar de gastar energía en el castigo.

Probar en pequeño

Entregar algo suficientemente bueno, no revisarlo, y comprobar qué pasa de verdad. Casi nunca pasa lo que se teme.

Elegir dónde sí

Decidir en qué merece la pena el nivel máximo y en qué no. Exigirse a conciencia, en vez de por defecto.

Quién lo trata

Las personas del equipo que llevan esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con alguna de ellas con quien te vas a sentar.

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta antes de llamar

Y si te queda alguna, escríbenos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿No voy a perder nivel si trabajo esto?
No. Lo que se toca no es la ambición, es el castigo que la acompaña. Mucha gente rinde más al quitarse de encima el miedo al error, porque deja de perder horas revisando lo que ya estaba hecho.
Yo no soy perfeccionista, es que lo dejo todo para el final
Suelen ser lo mismo visto desde otro lado. Quien no tolera hacer algo regular acaba no empezándolo. Aplazar protege de quedar por debajo, y por eso aparece justo con lo que más importa.
¿Esto tiene que ver con la autoestima?
Mucho. Cuando lo que vales se calcula con lo que consigues, cada tarea se convierte en un examen. Se trabajan juntas: mira también autoestima.
¿Y si además tengo ansiedad o no duermo?
Es lo habitual, y suele ser el motivo real de la consulta. Se trabajan a la vez. Mira ansiedad e insomnio.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
Es un patrón antiguo, así que hablamos de meses más que de semanas. Los cambios de tono con uno mismo se notan bastante antes que el patrón completo. En la evaluación te damos una estimación real.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, la misma tarifa en consulta que online, con la evaluación incluida. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Hacer las cosas bien sin que cueste tanto

Cuéntanos qué te pasa y te decimos si podemos ayudarte.

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