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Problemas de comportamiento

Tratamiento de los problemas de comportamiento en adolescentes

Cuando la convivencia se ha convertido en una negociación permanente y cada norma acaba en discusión, el problema ya no es una norma concreta: es el circuito que se ha montado alrededor de ellas.

Psicólogos sanitariosColegiados en Murcia
Trabajo con los padresEs lo que más evidencia tiene
Coordinación con el institutoCon vuestro permiso, sin coste
Sin buscar culpablesBuscamos el circuito, no al culpable
Qué pasa

Un circuito que se refuerza solo

DesafíoEscaladaCederRepetición
Ver terapia familiar

Hablamos de problemas de comportamiento cuando el desafío a las normas, la agresividad verbal, las mentiras, el absentismo o las conductas de riesgo dejan de ser episodios sueltos y se convierten en el modo habitual de funcionar.

Lo que sostiene el patrón está muy estudiado y se llama ciclo coercitivo. Funciona así: se pone una norma, él protesta, sube el tono, y en algún punto alguien cede para que aquello acabe. Él aprende que aumentar la intensidad funciona, y vosotros aprendéis que ceder trae paz. A la siguiente, los dos empezáis un escalón más arriba.

Nadie diseña eso a propósito. Se monta solo, a base de agotamiento, y por eso no se deshace hablando: se deshace cambiando las respuestas de forma sistemática.

Y como en la ira, conviene mirar debajo: un porcentaje alto de los problemas de conducta esconde otra cosa —ansiedad, ánimo bajo, acoso, consumo, dificultades no detectadas—. Tratar la conducta sin mirar eso suele durar poco.

Señales

Cuándo deja de ser rebeldía normal

Cuestionar las normas es parte de la adolescencia y, hasta cierto punto, es sano: así construye su criterio.

Lo que hay que mirar es la frecuencia, si hay daño a terceros y si le está costando cosas serias.

Contadnos qué habéis notado
  • Cada norma acaba en discusión, sea cual sea.
  • Miente de forma habitual, también en cosas sin importancia.
  • Falta a clase, o ha acumulado partes y sanciones.
  • Ha desaparecido sin avisar, o incumple horarios de forma sistemática.
  • Hay agresividad verbal, o física, hacia vosotros o hermanos.
  • Conductas de riesgo: consumo, peleas, conducción, dinero.
  • Ha cambiado de grupo de amigos de golpe.
  • En casa habéis dejado de poner normas para no discutir.

Ese último punto es el que más nos cuentan y el que menos se dice en voz alta. No es rendirse: es agotamiento, y tiene arreglo. Si lo que domina son los estallidos más que el desafío, empezad por la ira y la impulsividad.

En problemas de conducta, la intervención con más respaldo científico no es la que se hace solo con el adolescente: es la que entrena a los padres. No porque el problema lo hayáis creado vosotros, sino porque el circuito ocurre en casa y ahí es donde se puede cortar. Lo que se trabaja es muy concreto: qué normas se sostienen y cuáles se sueltan, cómo se dice una consecuencia sin entrar en la discusión, cómo se cumple sin excepciones y cómo se reconoce lo que sí hace bien, que en estas familias suele haber dejado de nombrarse hace tiempo.
Tratamiento

Cambiar el circuito, no ganar la discusión

El objetivo no es que obedezca. Es que la convivencia deje de decidirse a gritos y que él recupere margen para tomar mejores decisiones.

Se combina trabajo individual con él y entrenamiento con vosotros. Y si el conflicto ha alcanzado a toda la casa, se plantea terapia familiar.

Evaluar qué hay debajo

Ansiedad, ánimo, consumo, acoso o dificultades no detectadas. La conducta suele ser el síntoma, no la causa.

Mapear el circuito

Qué situaciones se repiten, qué hace cada uno y en qué punto se cede. Verlo escrito suele ser revelador.

Ordenar las normas

Pocas, claras y sostenibles. Una norma que no se puede cumplir hace más daño que no tenerla.

Consecuencias en frío

Pequeñas, inmediatas y siempre. Es lo contrario del castigo enorme puesto en caliente que luego se levanta.

Trabajo con él

Solución de problemas, control del impulso y qué quiere para sí mismo. Sin esta parte, solo hay contención.

Reconstruir lo bueno

Recuperar momentos que no sean de conflicto. Sin eso, las normas no se sostienen mucho tiempo.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Esto es culpa nuestra?
No. El ciclo coercitivo se monta solo, a base de agotamiento, y le pasa a familias que lo hacen razonablemente bien. Que se trabaje con vosotros no significa que seáis la causa: significa que sois la palanca disponible.
No quiere venir a terapia.
Es muy frecuente en este motivo, y no bloquea el tratamiento. Se puede empezar solo con vosotros y con eso ya se mueve el circuito. Muchos adolescentes acaban viniendo cuando ven que en casa ha cambiado algo.
Hemos probado a castigarle de todo y nada funciona.
Los castigos largos y puestos en caliente rara vez se sostienen, y al levantarlos enseñan que las consecuencias se negocian. Funciona mejor poco, inmediato y siempre, y eso es entrenable.
¿Y si el problema son sus amigos?
El grupo influye mucho a esta edad, pero prohibir amistades suele reforzar el vínculo con ellas. Se trabaja el criterio propio, la capacidad de decir que no y qué le está aportando ese grupo que no encuentra en otro sitio.
¿Habláis con el instituto?
Si ayuda al caso y vosotros dais el permiso, sí. Hablamos con el tutor o con el orientador para tener la otra mitad de la foto. Va incluido, no se cobra como sesión.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el instituto no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que en casa se pueda volver a convivir

Contadnos cómo está la convivencia y os decimos por dónde se empieza.

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