Terapia por acoso escolar en niños
No todo conflicto entre niños es acoso, y confundirlo no ayuda a nadie. Hay tres criterios que lo definen, y saberlos os sirve para reconocerlo y para exigir que el colegio actúe.
Tres criterios, y tienen que darse los tres
Se habla de acoso escolar cuando hay intención de hacer daño, cuando ese daño se repite en el tiempo y cuando existe un desequilibrio de poder entre quien lo ejerce y quien lo recibe. Dos niños que discuten, se pelean y a la semana siguiente vuelven a jugar juntos no están en una situación de acoso. Esto sí.
En primaria las formas suelen ser más directas que en la adolescencia —empujones, insultos, quitar cosas—, y hay una que pasa muy desapercibida por lo silenciosa que es: la exclusión sistemática. No dejarle jugar, no elegirle nunca, dejar de hablarle todos a la vez. Hace el mismo daño y no deja marcas.
El acoso no ocurre entre dos: ocurre delante de un grupo. Los que miran no son neutrales, y por eso las intervenciones que funcionan trabajan con la clase entera, no solo con el niño que lo sufre.
Las consecuencias están bien documentadas: ansiedad, síntomas físicos, rechazo a ir al colegio, caída del rendimiento y, si se prolonga, huella duradera en la autoestima.
Lo que se ve en casa antes de que os lo cuente
Casi ningún niño lo cuenta al principio. Por vergüenza, porque cree que es culpa suya y por miedo a que actuéis y sea peor.
Lo que suele llegar antes son los dolores y las excusas para no ir.
Contadnos qué habéis notado- Dolores de tripa o de cabeza los domingos por la noche.
- Excusas repetidas para no ir al colegio.
- Vuelve con la ropa o el material roto, o pierde cosas a menudo.
- No le invitan a cumpleaños, o dice que no tiene con quién jugar.
- Ha cambiado de ruta o no quiere salir al recreo.
- Está irritable, llora con facilidad o duerme mal.
- Ha vuelto atrás: pipí en la cama, no querer dormir solo.
- Le han bajado las notas de forma llamativa.
Si aparecen ideas de hacerse daño, consultadlo sin esperar. Ocurre también en niños, y el 024 atiende las 24 horas.
Parar el acoso y reparar el daño
Son dos trabajos y hacen falta los dos. Parar la situación depende en buena parte del colegio. Reparar lo que ha dejado depende de la terapia, y no se resuelve solo porque el acoso termine.
Con vuestro permiso nos coordinamos con el tutor o el orientador, y va incluido.
Ponerle a salvo
Lo urgente es que pare. Se documenta, se activa el protocolo del centro y se acompaña esa gestión.
Quitarle la culpa
Casi todos los niños acosados creen que algo hicieron para merecerlo. Es el primer trabajo y el más importante.
Bajar los síntomas
Ansiedad, dolores, insomnio y rechazo al colegio. Se tratan mientras la situación se resuelve, no después.
Procesar lo vivido
Si el acoso ha sido largo, deja una huella parecida a la del trauma y se trabaja como tal.
Reconstruir lo social
Recuperar confianza y, si hace falta, entrenar habilidades sociales para volver a relacionarse.
Lo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
Preguntar por WhatsApp¿Cómo sé si es acoso o una pelea de niños?
Nos ha pedido que no digamos nada.
Hemos hablado con el colegio y no pasa nada.
¿Le decimos que se defienda?
¿Le cambiamos de colegio?
¿Cuánto cuesta la sesión?
Que pare, y que no le deje marcado
Contadnos qué está pasando y os decimos qué hacer y en qué orden.


