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Problemas de conducta

Tratamiento de los problemas de conducta en niños

Si en casa cada instrucción acaba en batalla, lo que hay montado no es un niño difícil: es un circuito. Y los circuitos se cambian, aunque llevéis meses agotados.

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Sin buscar culpablesBuscamos el circuito
Qué pasa

Un circuito que se refuerza solo

InstrucciónEscaladaCederRepetición
Ver conducta en adolescentes

Hablamos de problemas de conducta cuando la desobediencia, las rabietas fuera de edad, el desafío o la agresividad dejan de ser episodios sueltos y se convierten en el modo habitual de funcionar en casa, en el colegio o en los dos sitios.

Lo que sostiene el patrón está muy estudiado y se llama ciclo coercitivo. Funciona así: se da una instrucción, el niño protesta, sube el tono, y en algún punto alguien cede para que aquello acabe. Él aprende que subir la intensidad funciona y vosotros aprendéis que ceder trae paz. A la siguiente, los dos empezáis un escalón más arriba.

Nadie monta eso a propósito. Se monta solo, a base de agotamiento, y le ocurre a familias que lo están haciendo razonablemente bien.

Y conviene mirar debajo antes de dar nada por hecho: una parte importante de los problemas de conducta esconde otra cosa. Ansiedad, ánimo bajo, algo que ha pasado, dificultades escolares o simplemente que no tiene forma de decir lo que le pasa.

Señales

Cuándo deja de ser cosa de la edad

Las rabietas son normales a ciertas edades y poner a prueba los límites forma parte del desarrollo.

Lo que hay que mirar es la frecuencia, si encaja con su edad y si está afectando a más de un sitio.

Contadnos qué habéis notado
  • Las rabietas ya no encajan con su edad, ni por intensidad ni por duración.
  • Cada instrucción acaba en discusión, sea cual sea.
  • Desafía de forma sistemática, también a otros adultos.
  • Hay agresividad hacia vosotros, hacia hermanos o hacia compañeros.
  • Os han avisado del colegio, o se repiten los partes.
  • Rompe cosas o pierde el control durante mucho rato.
  • Miente de forma habitual, también en cosas pequeñas.
  • En casa habéis dejado de pedir cosas para no discutir.

Ese último punto es el que más nos cuentan y el que menos se dice en voz alta. No es rendirse: es agotamiento, y tiene arreglo.

En problemas de conducta infantil, la intervención con más respaldo científico no es la que se hace con el niño: es la que entrena a los padres. No porque el problema lo hayáis creado vosotros, sino porque ocurre en casa y ahí es donde se puede cortar. Lo que se trabaja es muy concreto: cómo se dan las instrucciones para que se cumplan, qué se ignora y qué no, cómo se aplica una consecuencia pequeña e inmediata en lugar de un castigo enorme puesto en caliente, y cómo se atiende lo que sí hace bien, que en estas familias suele haber dejado de nombrarse hace tiempo porque solo queda tiempo para apagar fuegos.
Tratamiento

Cambiar el circuito, no ganar la batalla

El objetivo no es que obedezca por miedo. Es que en casa se pueda pedir algo sin que termine en guerra, y que él aprenda a manejar la frustración de otra manera.

Se combina entrenamiento con vosotros y trabajo con él, adaptado a su edad y casi siempre jugando.

Evaluar qué hay debajo

Ansiedad, ánimo, algo que ha pasado o dificultades escolares. La conducta suele ser el síntoma, no la causa.

Mapear el circuito

Qué situaciones se repiten, qué hace cada uno y en qué punto se cede. Verlo escrito suele ser revelador.

Instrucciones que funcionan

Cómo se pide algo para que se cumpla: pocas, claras, de una en una y sin negociar cada vez.

Consecuencias en frío

Pequeñas, inmediatas y siempre. Lo contrario del castigo enorme puesto en caliente que después se levanta.

Atender lo bueno

Recuperar la atención a lo que sí hace bien. Es la parte que más rápido cambia el clima de casa.

Trabajo con él

Regulación emocional, solución de problemas y formas de decir lo que le pasa sin estallar.

Quién lo trata

La persona del equipo que lleva esto

Si acabas pidiendo cita por este motivo, es con quien te vas a sentar.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
¿Es culpa nuestra?
No. El ciclo coercitivo se monta solo, a base de agotamiento, y le ocurre a familias que lo hacen razonablemente bien. Que se trabaje con vosotros no significa que seáis la causa: significa que sois la palanca.
Solo se porta mal con nosotros, fuera es un santo.
Es lo más frecuente y suele significar dos cosas: que en casa se siente seguro para soltarlo y que ha aprendido que aquí funciona. Ninguna de las dos es un fallo vuestro, y las dos se trabajan.
Le castigamos y le da igual.
Los castigos grandes y en caliente casi nunca se sostienen, y al levantarlos enseñan que las consecuencias se negocian. Funciona mejor poco, inmediato y siempre, y eso es entrenable.
¿Tiene que venir él a todas las sesiones?
No. En niños buena parte del trabajo se hace con vosotros, sobre todo al principio. Se puede empezar solo con los padres y eso ya mueve la situación.
¿Y si hay algo del desarrollo detrás?
Si la evaluación apunta a dificultades del neurodesarrollo o del aprendizaje, os lo decimos y os derivamos al profesional que corresponda. No es nuestra área y preferimos decirlo antes que arrastrar un caso.
¿Cuánto cuesta la sesión?
60 € la sesión de 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con vosotros y la coordinación con el colegio no se cobran aparte. Aquí están todas las tarifas.
¿Hablamos?

Que en casa se pueda pedir algo sin que acabe en guerra

Contadnos cómo son los días malos y os decimos por dónde se empieza.

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