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Nobel de Medicina 2026: qué es la optogenética y qué significa para la salud mental

Sofía Gil 14 octubre, 2026

Salud Mental Karl Deisseroth, premio Nobel de Medicina 2026, sostiene un modelo de cerebro

«Mi propio cerebro es para mí la maquinaria más inexplicable: siempre zumbando, ronroneando, elevándose, rugiendo, zambulléndose, y luego enterrado en el barro».

Virginia Woolf

El 5 de octubre se anunció el Premio Nobel de Medicina 2026. Lo han recibido Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel «por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por la luz y la optogenética».

Puede parecer un tema lejano a la psicología, pero no lo es tanto. La optogenética es una de las herramientas que más ha ayudado a la neurociencia a estudiar cómo se forman las emociones, como el miedo, y los recuerdos. Además, uno de los premiados es psiquiatra y sigue atendiendo a pacientes con depresión.

La frase de Virginia Woolf que abre esta entrada es la misma con la que el comité Nobel empieza a explicar el premio.

Qué es la optogenética, explicada sin tecnicismos

Todo empezó con una pregunta de Peter Hegemann a principios de los noventa. Quería entender cómo una alga diminuta, Chlamydomonas, reacciona tan rápido a la luz: tarda medio milisegundo, más de veinte veces menos que nuestro ojo. Pensó que el alga debía de tener una sola proteína capaz de captar la luz y de abrir un canal en la célula. La idea se recibió con escepticismo.

Años después, Hegemann y Georg Nagel encontraron esa proteína y la llamaron channelrodopsina. Al introducirla en óvulos de rana y en células humanas comprobaron que cualquier célula que la tuviera se volvía sensible a la luz. Al iluminarla con luz azul, se activaba.

Karl Deisseroth dio el siguiente paso. En 2005 introdujo la proteína en neuronas de rata cultivadas en el laboratorio y consiguió activarlas con un destello de luz azul. En 2007 lo logró en el cerebro de ratones vivos: llevando la luz hasta un grupo concreto de neuronas, pudo mover los bigotes del animal a voluntad.

Eso es la optogenética: un interruptor de luz para neuronas concretas. Los investigadores eligen un tipo de neurona, hacen que produzca la proteína y, con luz, pueden activarla o desactivarla en el momento exacto.

Su importancia está en lo que permite comprobar. Hasta entonces se podía ver qué zonas del cerebro se activaban durante una conducta o una emoción, pero era difícil saber qué provocaba qué. Con la optogenética se puede encender o apagar un grupo de neuronas y observar qué cambia, es decir, estudiar relaciones de causa y efecto que antes solo se podían suponer. Por ahora se utiliza sobre todo en animales de laboratorio.

Karl Deisseroth, de la consulta al laboratorio

Deisseroth es psiquiatra. Según cuenta el comité Nobel, durante su formación en una clínica psiquiátrica le marcó el sufrimiento de los pacientes y lo poco que les ayudaban muchos de los tratamientos de entonces. De ahí salieron preguntas que también nos hacemos en consulta, como por qué a una persona con depresión le cuesta tanto sentir alegría.

Pensó que para ayudar mejor necesitaba entender mejor el cerebro, y apostó por una idea que en aquel momento parecía muy difícil de conseguir. Hoy sigue atendiendo en Stanford a pacientes con depresión resistente y con autismo.

Qué ha enseñado la optogenética sobre las emociones

Antes de ver ejemplos, una precisión importante: en los animales no se puede saber lo que sienten, solo cómo se comportan. Por eso estos resultados hablan de conductas relacionadas con el miedo o la ansiedad, y trasladarlos a las personas exige prudencia.

El miedo, una emoción que nos protege

El miedo es una de las emociones básicas y cumple una función muy clara, que es protegernos. Nos pone en alerta, acelera el corazón y prepara el cuerpo para huir o defendernos cuando algo puede hacernos daño. Sin él no sobreviviríamos mucho tiempo.

El problema aparece cuando esa respuesta se dispara ante situaciones que no son peligrosas, es desproporcionada o no se apaga cuando la amenaza ya ha pasado. Entonces el miedo puede estar en la base de problemas como las fobias, el trastorno de pánico, la ansiedad generalizada o el estrés postraumático.

La optogenética ha permitido estudiar cómo se guardan los recuerdos de miedo. En 2012, Deisseroth y el equipo de Susumu Tonegawa marcaron en ratones las neuronas del hipocampo que se activaron durante una experiencia de miedo. Más tarde, en un lugar distinto y seguro, las reactivaron con luz y los ratones volvieron a quedarse inmóviles, que es su forma de reaccionar ante el peligro. Fue una de las primeras demostraciones de que un recuerdo concreto depende de un grupo identificable de neuronas, y ayuda a entender por qué un recuerdo de miedo puede volver con fuerza aunque el peligro ya no esté.

El cuerpo también participa

En 2023, el equipo de Deisseroth aceleró el ritmo cardiaco de unos ratones con un marcapasos que funciona con luz, sin actuar sobre su cerebro. Los ratones mostraron más conductas de ansiedad, pero solo cuando estaban en un entorno con riesgo. El resultado apoya una idea que la psicología planteó hace más de un siglo, con William James: el cuerpo no solo reacciona a las emociones, también influye en ellas.

Además, se han identificado circuitos implicados en el dolor, la conducta social, la recompensa, la atención o el paso del sueño a la vigilia.

Qué cambia este Premio Nobel para la salud mental, y qué no

Conviene ser claros, porque es fácil leer «Nobel» y «depresión» en la misma frase y pensar que hay una cura a la vuelta de la esquina.

Hoy la optogenética no es un tratamiento para ningún problema de salud mental. Para usarla habría que introducir un gen en neuronas concretas del cerebro humano y llevar luz hasta ellas, y eso todavía no es posible.

Lo que sí ha aportado hasta ahora:

  • Conocimiento sobre los circuitos implicados en la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el alzhéimer o el párkinson, sobre todo a partir de estudios en animales.
  • Una explicación para tratamientos que ya existían. En 2009 ayudó a entender cómo actúa la estimulación cerebral profunda en el párkinson.
  • Un primer resultado en personas, fuera de la salud mental. En 2021 se publicó el caso de un hombre ciego por retinosis pigmentaria que recuperó parte de la visión en un ensayo con terapia optogenética en la retina.

La esperanza es que este conocimiento ayude a diseñar tratamientos más precisos en el futuro, pero hablamos de años de investigación.

Mientras tanto, si lo estás pasando mal no tienes que esperar a ningún descubrimiento. La psicoterapia y, cuando hace falta, la medicación tienen eficacia demostrada en problemas de ansiedad, depresión o trauma.

Lo que los circuitos no explican

Que el miedo o la tristeza tengan una base en el cerebro no significa que se reduzcan a ella. Dos personas pueden vivir una experiencia parecida de forma muy distinta según su historia, sus relaciones, el apoyo que tienen o el momento vital en que les llega. La neurociencia puede explicar cómo se activa una respuesta, pero no por qué esa situación pesa tanto en la vida de alguien.

Saber que hay procesos biológicos detrás sí ayuda en algo importante: entender que la ansiedad o la depresión no son exageraciones ni falta de voluntad. Lo contamos en tengo ansiedad: no lo confundas con debilidad ni victimismo.

La relación funciona además en los dos sentidos. El cerebro cambia con lo que vivimos, y los estudios de neuroimagen han observado cambios en la actividad cerebral después de la psicoterapia.

Lo vemos a menudo en consulta. En un ataque de pánico, el corazón se acelera, la persona lo interpreta como una señal de peligro y el miedo crece todavía más. Por eso en terapia se trabaja con los pensamientos, con las sensaciones del cuerpo y con lo que cada persona ha vivido y le da sentido a ese miedo.

Comprender el cerebro sin olvidar a la persona

Nos alegra que un Premio Nobel nos permita hablar de emociones como el miedo y de problemas de salud mental como la depresión. Pero un cerebro, por mucho que lo iluminemos, no se entiende sin la persona que lo lleva puesto: su historia, su gente y eso que le quita el sueño a las tres de la mañana.

La optogenética nos ayuda a entender mejor algunos circuitos. En consulta, nuestro trabajo es escuchar qué significan esas experiencias en la vida de cada persona y acompañarla a partir de ahí.

Si estás pasando una mala racha, no necesitas entender tus neuronas para pedir ayuda. En MindUp somos un equipo de psicólogos en el centro de Murcia y también atendemos online. Puedes escribirnos cuando lo necesites.

Fuentes (7)

Si quieres entender mejor lo que hace el cuerpo cuando aparece la ansiedad, empieza por aquí: ataques de pánico. Y si lo que buscas es saber cómo trabajamos la ansiedad en consulta: tratamiento de la ansiedad en Murcia.

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sofia gil guerrero

Escrito por

Sofía Gil

Directora clínica · Psicóloga sanitaria · MU-2732

Los trastornos de la personalidad son su terreno desde el principio; también trauma, TOC y adicciones. Dirigir el centro no le ha quitado horas de consulta. Le interesa más la pregunta que todavía no sabe contestar, y de ahí sale casi todo lo que ha estudiado después. Escribe cuando una duda se repite tanto que merece una respuesta por escrito.

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