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Psicología infantil

Psicólogo infantil en Murcia

Un niño casi nunca dice que necesita ayuda. Lo nota alguien de alrededor: un padre que ve algo raro, una tutora que avisa, un hermano que se queja. Si has llegado hasta aquí es porque ya lo has notado.

Especialistas en infanciaColegiados en Murcia
Desde 2014Atendiendo a niños y a sus familias
Con la familiaSois parte del tratamiento
ConfidencialidadTambién con los menores
Cuándo consultar

No estáis exagerando por preguntar

«Son cosas de niños». «Es la edad». Casi todos los padres que llaman se lo han dicho antes, y muchas veces era verdad. Lo difícil es que desde casa no hay forma de distinguir cuándo lo es y cuándo no.

Por eso preferimos deciros que vuestro hijo está bien y que no hace falta tratamiento, a que paséis dos años dándole vueltas. Nadie molesta por preguntar.

Contadnos qué habéis notado
  • Ha cambiado de golpe: come distinto, duerme distinto o se ha encerrado en su cuarto.
  • Pone excusas para no ir al colegio o al instituto, o le han bajado mucho las notas.
  • Ha dejado de quedar con sus amigos, o nunca ha llegado a tenerlos.
  • Las rabietas o los enfados ya no encajan con su edad.
  • Os ha avisado el colegio, o te lo ha dicho alguien de la familia.
  • Tenéis miedo de preguntarle directamente por si empeora la cosa.

No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga en el tiempo, ya es motivo suficiente para consultarlo.

Motivos de consulta

Con lo que llegan a la consulta

Cuatro terrenos, y cada motivo con su página: qué es, cómo se reconoce a esta edad y qué se hace en consulta.

¿Vuestro hijo ya es adolescente? A partir de los doce o trece la terapia cambia bastante: el chico necesita su propio espacio y vosotros entráis de otra manera. Eso lo contamos aparte, en psicólogo de adolescentes.
Que no esté en la lista no significa que no sea motivo de consulta. Muchas familias llegan sin saber ponerle nombre, solo con la sensación de que algo no va. Con eso basta para empezar.
Nuestra forma de trabajar

El cambio no cabe en una hora a la semana

Es lo que más nos toca explicar en la primera sesión: el trabajo de un psicólogo infantil no consiste en dejar al niño una hora y recogerlo distinto. Cuanto más pequeño es, menos funciona sola.

Vuestro hijo pasa en casa muchísimas más horas que en nuestra consulta. Por eso trabajamos también con vosotros: para que seáis quienes sostienen el cambio el resto de la semana, y no meros espectadores.

Eso no significa culpar a nadie. Significa daros herramientas concretas, y que sepáis qué hacer el martes por la noche cuando la situación se repita.

Sesiones con la familia

Pautas para casa, revisadas y ajustadas sobre la marcha. No una charla general, sino qué hacer en vuestro caso concreto.

Coordinación con el colegio

Si hace falta hablar con el tutor o con el orientador, lo hacemos. Siempre con vuestro permiso y sin coste aparte.

Cada edad, un lenguaje

A un niño de seis años se lo explicamos jugando, y a uno de quince hablando claro. Lo que no hacemos nunca es hablar de ellos como si no estuvieran delante.

Cómo trabajamos

Primero entender, luego tratar

A la primera sesión venís todos a nuestro centro de Murcia. Necesitamos oír qué preocupa en casa antes de estar a solas con vuestro hijo.

Después hay unas cuantas sesiones de evaluación. Son las que hacen que el diagnóstico sea preciso, y las que evitan tratar durante meses lo que no era.

Primera sesión, con la familia

Qué habéis notado, desde cuándo, qué habéis probado ya. También cómo es él o ella cuando está bien, que se olvida contarlo y hace falta.

Evaluación

Entrevistas, observación y las pruebas que el caso pida. Van incluidas. Si es útil, pedimos también la visión del colegio.

Devolución, en dos idiomas

Os explicamos a vosotros qué ocurre y por qué. Y se lo explicamos a él con sus palabras, porque tiene derecho a entender qué hace aquí.

Tratamiento y alta

Objetivos concretos, pautas para casa y revisión por el camino. Cuando el motivo está resuelto, las sesiones se espacian y se cierra.

Confidencialidad

Lo que nos cuenta se queda aquí

Con un adolescente, la terapia solo funciona si sabe que lo que dice no va a llegar a casa esa misma tarde. Por eso lo hablamos los tres el primer día y dejamos las reglas claras antes de empezar.

Lo que sí os contamos

Cómo va el proceso, qué estamos trabajando y todo lo que necesitáis saber para poder ayudar en casa. En ningún momento os quedáis fuera.

Lo que se queda dentro

El contenido de lo que nos cuenta. No es que haya nada que ocultaros: es que sin esa garantía no llega a contarse nada.

La única excepción

Si en algún momento hay riesgo para su seguridad, os llamamos. Él lo sabe desde el primer día, porque se dice en voz alta delante de los tres.

Enfoques

Las terapias que usamos, y para qué

Adaptadas a la etapa de desarrollo. Lo que funciona a los quince no sirve a los seis.

Terapia cognitivo-conductual

Parte de que lo que piensa, lo que siente y lo que hace van enganchados: moviendo uno se mueven los otros. Se trabaja con objetivos concretos —exposición gradual a lo que evita, revisar los pensamientos que le hacen daño, pautas de manejo para casa— y con tareas entre sesiones. Es el enfoque con más respaldo científico a estas edades.

Terapias contextuales

No buscan que deje de sentir lo que siente, sino cambiar su relación con ello. La dialéctico-conductual (DBT) enseña habilidades muy concretas: aguantar el malestar sin actuar, regular la emoción y pedir las cosas sin romper la relación. La de aceptación y compromiso (ACT) y el mindfulness, a soltar lo que no se puede controlar y elegir según lo que le importa.

Terapia centrada en el trauma

Cuando detrás hay algo que pasó, no basta con manejar los síntomas. Se trabaja por fases: primero seguridad y recursos para regularse, después procesar el recuerdo y las creencias que dejó («fue culpa mía»), y por último recolocarlo para que no mande en el presente. Con narrativa del trauma, EMDR o TCC centrada en el trauma según el caso.

Terapia familiar sistémica

Mira el problema dentro del sistema donde ocurre, no dentro del niño. A veces lo que sostiene el síntoma es cómo se habla en casa, el papel que ha acabado ocupando cada uno o una norma que servía hace tres años y ya no. Se trabaja con la familia entera para mover esas piezas, y existe también como terapia familiar por sí sola.

Expectativas

Qué podéis esperar y qué no

Preferimos decirlo antes de la primera sesión.

Lo que sí

  • Que se le trate como a alguien con criterio, tenga la edad que tenga.
  • Saber qué ocurre y por qué, sin tecnicismos y sin rodeos.
  • Pautas concretas para casa, no consejos de manual.
  • Que os digamos si esto no es cosa del niño, sino de la dinámica familiar.
  • Que os digamos también si vuestro hijo está bien y no necesita tratamiento.

Lo que no

  • Ponernos de vuestra parte contra él, ni de la suya contra vosotros.
  • Etiquetar a un niño deprisa. Una etiqueta mal puesta se arrastra años.
  • Contaros lo que un adolescente nos cuenta en confianza.
  • Prometer que en cinco sesiones está resuelto. No lo sabe nadie de antemano.
  • Seguir con el caso si vemos que necesita otro profesional o un neuropediatra.

Precio de la sesión de terapia infantil

60 € / sesión

De 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con la familia y la coordinación con el colegio no se cobran aparte.

Ver todas las tarifas
Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan los padres

Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.

Preguntar por WhatsApp
Mi hijo no quiere venir. ¿Qué hago?
Pasa muchísimo, sobre todo en la adolescencia. Venid vosotros a la primera sesión y lo vemos: a veces se empieza trabajando solo con los padres, y él se incorpora cuando deja de sonarle a castigo. Lo que no funciona es traerlo engañado.
¿A partir de qué edad atendéis?
A partir de los 6 años. Y si empezamos con un adolescente, seguimos con él aunque cumpla los dieciocho por el camino: un tratamiento no se corta por una fecha. En los más pequeños, buena parte del trabajo es con vosotros: sois quienes podéis cambiar el entorno en el que pasa el resto de la semana.
¿Tengo que estar yo en la sesión?
En la primera sí, siempre. Después depende de la edad y del caso: con niños pequeños entráis a menudo, y con adolescentes lo habitual es que la sesión sea suya y que os veamos cada cierto tiempo.
¿Me vais a contar lo que diga en consulta?
Os contamos cómo va el proceso y lo que necesitáis saber para ayudar, no todo lo que dice. Sin esa reserva un adolescente no habla, y sin que hable no hay terapia. Si hubiera riesgo para su seguridad, os llamamos.
¿Habláis con el colegio?
Si ayuda al caso y vosotros dais el permiso, sí. Hablamos con el tutor o con el orientador para tener la otra mitad de la foto. Va incluido, no se cobra como sesión.
¿Necesita un diagnóstico previo?
No. La mayoría llega sin nada, solo con lo que ha notado en casa o con un aviso del colegio. Poner nombre a lo que ocurre es parte de nuestro trabajo, no un requisito para entrar.
¿Cuántas sesiones va a necesitar?
Depende del motivo y de la edad. Al acabar la evaluación os damos una estimación realista y la revisamos por el camino. Un número cerrado antes de conocerle sería inventado.
¿Qué diferencia hay entre un psicólogo infantil y uno de adultos?
La formación y las herramientas. Un psicólogo infantil trabaja con el desarrollo: lo que es normal a los seis años no lo es a los doce, y la técnica cambia con cada etapa. Y trabaja siempre con la familia, porque en un menor el entorno es parte del tratamiento.
¿Hablamos?

Contadnos qué habéis notado y os decimos si hace falta hacer algo

Sin compromiso, en el centro de Murcia o por videollamada. Si vemos que vuestro hijo está bien, os lo diremos igual de claro.

Sin compromiso Especialistas en niños y adolescentes Respuesta en menos de 24 h