Psicólogo infantil en Murcia
Un niño casi nunca dice que necesita ayuda. Lo nota alguien de alrededor: un padre que ve algo raro, una tutora que avisa, un hermano que se queja. Si has llegado hasta aquí es porque ya lo has notado.
No estáis exagerando por preguntar
«Son cosas de niños». «Es la edad». Casi todos los padres que llaman se lo han dicho antes, y muchas veces era verdad. Lo difícil es que desde casa no hay forma de distinguir cuándo lo es y cuándo no.
Por eso preferimos deciros que vuestro hijo está bien y que no hace falta tratamiento, a que paséis dos años dándole vueltas. Nadie molesta por preguntar.
Contadnos qué habéis notado- Ha cambiado de golpe: come distinto, duerme distinto o se ha encerrado en su cuarto.
- Pone excusas para no ir al colegio o al instituto, o le han bajado mucho las notas.
- Ha dejado de quedar con sus amigos, o nunca ha llegado a tenerlos.
- Las rabietas o los enfados ya no encajan con su edad.
- Os ha avisado el colegio, o te lo ha dicho alguien de la familia.
- Tenéis miedo de preguntarle directamente por si empeora la cosa.
No hace falta que se cumplan todas. Con una que se mantenga en el tiempo, ya es motivo suficiente para consultarlo.
Con lo que llegan a la consulta
Cuatro terrenos, y cada motivo con su página: qué es, cómo se reconoce a esta edad y qué se hace en consulta.
Miedos y ansiedad
Lo que le lleva a evitar cosas.
Ánimo, trauma y pérdidas
Cuando pesa algo que ha pasado, o cuando se ve mal a sí mismo.
Conducta y límites
Lo que estalla en casa y ya no encaja con su edad.
Sueño, comida y colegio
Lo que se nota en el día a día.
El cambio no cabe en una hora a la semana
Es lo que más nos toca explicar en la primera sesión: el trabajo de un psicólogo infantil no consiste en dejar al niño una hora y recogerlo distinto. Cuanto más pequeño es, menos funciona sola.
Vuestro hijo pasa en casa muchísimas más horas que en nuestra consulta. Por eso trabajamos también con vosotros: para que seáis quienes sostienen el cambio el resto de la semana, y no meros espectadores.
Eso no significa culpar a nadie. Significa daros herramientas concretas, y que sepáis qué hacer el martes por la noche cuando la situación se repita.
Sesiones con la familia
Pautas para casa, revisadas y ajustadas sobre la marcha. No una charla general, sino qué hacer en vuestro caso concreto.
Coordinación con el colegio
Si hace falta hablar con el tutor o con el orientador, lo hacemos. Siempre con vuestro permiso y sin coste aparte.
Cada edad, un lenguaje
A un niño de seis años se lo explicamos jugando, y a uno de quince hablando claro. Lo que no hacemos nunca es hablar de ellos como si no estuvieran delante.
Primero entender, luego tratar
A la primera sesión venís todos a nuestro centro de Murcia. Necesitamos oír qué preocupa en casa antes de estar a solas con vuestro hijo.
Después hay unas cuantas sesiones de evaluación. Son las que hacen que el diagnóstico sea preciso, y las que evitan tratar durante meses lo que no era.
Primera sesión, con la familia
Qué habéis notado, desde cuándo, qué habéis probado ya. También cómo es él o ella cuando está bien, que se olvida contarlo y hace falta.
Evaluación
Entrevistas, observación y las pruebas que el caso pida. Van incluidas. Si es útil, pedimos también la visión del colegio.
Devolución, en dos idiomas
Os explicamos a vosotros qué ocurre y por qué. Y se lo explicamos a él con sus palabras, porque tiene derecho a entender qué hace aquí.
Tratamiento y alta
Objetivos concretos, pautas para casa y revisión por el camino. Cuando el motivo está resuelto, las sesiones se espacian y se cierra.
Lo que nos cuenta se queda aquí
Con un adolescente, la terapia solo funciona si sabe que lo que dice no va a llegar a casa esa misma tarde. Por eso lo hablamos los tres el primer día y dejamos las reglas claras antes de empezar.
Lo que sí os contamos
Cómo va el proceso, qué estamos trabajando y todo lo que necesitáis saber para poder ayudar en casa. En ningún momento os quedáis fuera.
Lo que se queda dentro
El contenido de lo que nos cuenta. No es que haya nada que ocultaros: es que sin esa garantía no llega a contarse nada.
La única excepción
Si en algún momento hay riesgo para su seguridad, os llamamos. Él lo sabe desde el primer día, porque se dice en voz alta delante de los tres.
Las terapias que usamos, y para qué
Adaptadas a la etapa de desarrollo. Lo que funciona a los quince no sirve a los seis.
Terapia cognitivo-conductual
Parte de que lo que piensa, lo que siente y lo que hace van enganchados: moviendo uno se mueven los otros. Se trabaja con objetivos concretos —exposición gradual a lo que evita, revisar los pensamientos que le hacen daño, pautas de manejo para casa— y con tareas entre sesiones. Es el enfoque con más respaldo científico a estas edades.
Terapias contextuales
No buscan que deje de sentir lo que siente, sino cambiar su relación con ello. La dialéctico-conductual (DBT) enseña habilidades muy concretas: aguantar el malestar sin actuar, regular la emoción y pedir las cosas sin romper la relación. La de aceptación y compromiso (ACT) y el mindfulness, a soltar lo que no se puede controlar y elegir según lo que le importa.
Terapia centrada en el trauma
Cuando detrás hay algo que pasó, no basta con manejar los síntomas. Se trabaja por fases: primero seguridad y recursos para regularse, después procesar el recuerdo y las creencias que dejó («fue culpa mía»), y por último recolocarlo para que no mande en el presente. Con narrativa del trauma, EMDR o TCC centrada en el trauma según el caso.
Terapia familiar sistémica
Mira el problema dentro del sistema donde ocurre, no dentro del niño. A veces lo que sostiene el síntoma es cómo se habla en casa, el papel que ha acabado ocupando cada uno o una norma que servía hace tres años y ya no. Se trabaja con la familia entera para mover esas piezas, y existe también como terapia familiar por sí sola.
Qué podéis esperar y qué no
Preferimos decirlo antes de la primera sesión.
Lo que sí
- Que se le trate como a alguien con criterio, tenga la edad que tenga.
- Saber qué ocurre y por qué, sin tecnicismos y sin rodeos.
- Pautas concretas para casa, no consejos de manual.
- Que os digamos si esto no es cosa del niño, sino de la dinámica familiar.
- Que os digamos también si vuestro hijo está bien y no necesita tratamiento.
Lo que no
- Ponernos de vuestra parte contra él, ni de la suya contra vosotros.
- Etiquetar a un niño deprisa. Una etiqueta mal puesta se arrastra años.
- Contaros lo que un adolescente nos cuenta en confianza.
- Prometer que en cinco sesiones está resuelto. No lo sabe nadie de antemano.
- Seguir con el caso si vemos que necesita otro profesional o un neuropediatra.
Precio de la sesión de terapia infantil
De 50 a 60 minutos, con la evaluación y las pruebas incluidas. Las sesiones con la familia y la coordinación con el colegio no se cobran aparte.
Ver todas las tarifasLo que más nos preguntan los padres
Y si os queda alguna, escribidnos. Preguntar no compromete a nada.
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¿Me vais a contar lo que diga en consulta?
¿Habláis con el colegio?
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¿Qué diferencia hay entre un psicólogo infantil y uno de adultos?
Contadnos qué habéis notado y os decimos si hace falta hacer algo
Sin compromiso, en el centro de Murcia o por videollamada. Si vemos que vuestro hijo está bien, os lo diremos igual de claro.